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El combate de Edchera XIII Bandera. 
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Mensaje sin leer El combate de Edchera XIII Bandera.

LOS ÚLTIMOS LAUREADOS

Hace frío ésa mañana de Enero, un frío del desierto que es el peor frío del mundo, hasta las piedras se parten cuando el sol se va y el gélido aire saharaui recorre las dunas y los oasis, llegando hasta el embravecido Atlántico.
La columna está ya preparada los motores arrancados, para iniciar la marcha que les llevará a la zona de Edchera, a veintitantos kilómetros de El Aaiún y donde se comenta que andan los del Frente Polisario dando por saco.

El comandante Rivas ordena el avance, y la XIIIª Bandera de La Legión se pone en marcha.
En uno de los Land Rover, el veterano Brigada, Francisco Fadrique Castromonte siente un escalofrío recorrer su espalda, gotas frías que hacen que bajito, apenas sin mover los labios se ponga a cantar El Novio De La Muerte…

Avanza la columna legionaria por las ardientes arenas, con las saharianas, con las alpargatas, con las cartucheras repletas de munición, en vanguardia la Segunda Compañía del capitán Jáuregui.

Están pasando La Acequia Colorada llamada Saguia el Hamra en saharaui, que es un río seco, lleno de afluentes secos también o al menos así están la mayor parte del año. Sin embargo, ya se sabe que en el desierto la poca agua que cae, cuando cae, se aprovecha al máximo, así que toda la zona esta repleta de matojos y arbustos, y la misma acequia es un hondo tajo en la tierra muy difícil de sobrepasar.

La vanguardia de Jáuregui es detenida en seco por un intensísimo fuego enemigo, a pesar de lanzar a sus hombres al ataque, y de que éstos lo han hecho ardorosamente, el fuego polisario obliga al capitán legionario a pasar a la defensiva.
El enemigo está bien atrincherado y en posiciones dominantes, mientras que la columna española que avanzaba alerta, se ha quedado empantanada en mitad del llano, sin apenas abrigos ni cubiertas con los que protegerse, a pesar de ello los legionarios, fieles a su espíritu, se defienden como leones.

Llegan refuerzos de la Tercera Compañía, pero la situación es desesperada, Jáuregui intenta un movimiento, pero coincide con la llegada de más refuerzos enemigos que los agarran al descubierto y su sección es aniquilada.
Mientras, las otras secciones siguen luchando contra el enemigo, los fusiles y ametralladoras soltado humo en la luminosa mañana saharaui.
El enemigo aprieta y aprieta fuerte, las ráfagas continuas y certeras están causando muchas bajas entre los españoles que , pese a ello, mantienen en respeto al enemigo que cada vez que se acerca es rechazado.

¡¡¡TRACATACATACATÁ, BOOUM, BANG, BOOM, ZIIIANG, ZIIANG, TACATATÁ, CLONC, BONG, CLINCS, CRAS, ZIIIIIIIANG, BANG….!!!

- ¡Otro cargador, Paco…!
- ¡Ahí va…!
- ¡Agáchate gallego que te vuelan el carallo!
- ¡Le dieron al teniente…!

Y así va pasando la mañana, los saharauis apretando las clavijas a la sorprendida columna española y ésta aguantando el envite con valor y pundonor, como siempre fue.

- A los de la Tercera hay que mandarles refuerzo…-Dice el comandante Rivas, y sin que tenga que repetirlo dos veces el veterano brigada Fadrique se presenta voluntario con su sección.

Como es un suboficial muy respetado y querido por la tropa sus hombres le siguen sin rechistar, calando las bayonetas sin decir esta boca es mía, todos detrás de su brigada, así les llevase al mismo infierno.
Con un admirable ejemplo de valor y de espíritu militar el veterano suboficial aprovecha las escasas protecciones que brinda el terreno y avanza hacia el enemigo, que está tan cerca, tan pegado, tan encima, que las bayonetas pronto están empapadas de sangre.

El avance se torna imposible, no hay forma de llegar hasta donde están Jáuregui y los suyos, así que el brigada ordena la defensiva, y su heroica sección detiene el envalentonado asalto de los enemigos, ¡con dos huevos!, manteniendo el brigada, la serenidad y dando las ordenes en el punto de mayor riesgo, a pesar de que lo hieren en un hombro y a su alrededor los hombres caen como moscas.

- Aquí nos acaban, Oleaga, hay que largarse- Le dice el brigada a un cabo de su confianza.

Con la mitad de sus hombres muertos o heridos y el frente que defienden cubierto de enemigos muertos o agonizantes, el bravo Brigada ordena el repliegue a sus hombres.
Él y cuatro cabos se quedarán en la posición, manteniendo el fuego y protegiendo así la retirada de los otros.
Por que los enemigos siguen atacando, sin descanso sin otro objetivo que acabar con todos los que allí hay, pero el fuego de los cinco españoles no les deja, los mantiene a raya, bien lejos.
Así están un rato, hasta que el suboficial ordena a dos de los cabos que están con él que retrocedan.

- Yo me quedo con “la máquina” y con usted, mi Brigada- le dice el joven y valeroso cabo legionario Don Juan Maderal Oleaga.

Al Brigada legionario se le escapan dos lagrimones como dos uvas, de emoción y de agradecimiento.
Ahora comprende el escalofrío de ésa mañana, la campanita que sonaba en su cabeza de veterano.

¡Viva España muchacho!
¡Viva, mi Brigada...!
¡Viva la Muerte!
¡Viva...!

La entereza el valor y el espíritu de sacrificio de estos dos valientes consiguen detener el avance enemigo y que los compañeros se refugien tras las líneas españolas.

Muere primero el fiel y leal cabo Maderal Oleaga, sin dejar de disparar su arma.
El veterano brigada lo ve morir con los ojos arrasados en llanto, un llanto que no es de miedo, sino que es de orgullo y de rabia, las lágrimas de un hombre valiente muriendo, orgulloso y erguido, por su Patria… El brigada Fadrique continúa disparando sin cesar, hasta que lo matan…

El Brigada Don Francisco Fadrique Castromonte y el Cabo Don Juan Maderal Oleaga, son los últimos españoles que han ganado La Laureada.

Ocurrió esto que les cuento entre el trece y el catorce de Enero de 1958.
Han pasado escasamente cincuenta y cinco años de todo aquello… Cincuenta y cinco años…

Pardiez, ¡Cómo hemos cambiado…!

A. Villegas Glez. 2012


2014 04 27, 11:52
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Mensaje sin leer Re: El combate de Edchera XIII Bandera.
EL CORONEL DE COES JAUREGUI ES HIJO DEL HEROICO CTE. JAUREGUI.

He tenido el honor de compartir destino y me contó lo que supuso para su familia el hecho de pensar que fuese error de su padre cuando era todo lo contrario.
Un enorme abrazo para todos y a vuestras órdenes.

¡HONOR A LOS HÉROES!
La Legión restituye la estatua del último Caballero laureado

RAFAEL DÁVILA

El Caballero Legionario Juan Maderal Oleaga era un hombre sencillo, de una familia humilde de Bilbao; tenía 21 años cuando murió.
El año 1957 las agresiones armadas del Ejército de Liberación, brazo armado del Partido Nacionalista marroquí Istiqlal, se suceden por el Sáhara Occidental español. En Diciembre de ese año es atacado El Aaiún. El mando decide iniciar una serie de acciones ofensivas de corto radio de acción para obtener información de contacto. En El Aaiún las más importantes se realizan sobre el oasis del Messeied y Edchera, los días 22 de Diciembre y 13 de Enero de 1958.El 13 de enero a las 7 de la mañana salía la XIII Bandera de la Legión de El Aaiún en dirección a Edchera para reconocer y obtener información de contacto. Al llegar a Edchera se encuentra con un enemigo perfectamente organizado y protegido al borde de la Saguia que abre un compacto y eficaz fuego contra los legionarios. Inicia la maniobra de envolvimiento la Compañía del Capitán Jáuregui, que va en vanguardia, llegando hasta el fondo de la Saguia con la Sección que manda el Brigada legionario Fadrique. Allí son envueltos y atacados por el frente y los flancos, acabando en el combate cuerpo a cuerpo. Al morir el Capitán Jáuregui, el Brigada Fadrique, al mando de la Sección, ordena a sus hombres replegarse, quedándose él y el legionario Juan Maderal Oleaga enfrentándose al enemigo para proteger el repliegue de sus hombres. El 13 de febrero de 1962 se concede la Cruz Laureada de San Fernando al Brigada legionario Francisco Fadrique Castromonte y el 8 de enero de 1966 al Caballero Legionario Juan Maderal Oleaga. Es el último soldado español al que se le ha concedido la Laureada de San Fernando, un legionario, condecoración que es sin duda la que requiere más requisitos y exigencias para su concesión en cualquier ejército del mundo.
El Caballero Legionario Juan Maderal Oleaga era un hombre sencillo, de una familia humilde de Bilbao; tenía 21 años cuando murió. Cuenta su padre que Jontxu, como le llamaban en casa, era bajito pero grande de corazón. En 1956 decidió alistarse en la Legión; su hermano José María había sido legionario y él quería serlo. El uniforme era para él lo más importante. Jontxu era feliz, contaba su padre, iba a venir de permiso cuando pasó “aquello”, decía, y aquello era… “Reciba usted mi pésame como padre de un muchacho, casi un niño, y mi enhorabuena como padre de un soldado. Su hijo ha muerto como un héroe”, le dijo el Coronel.

Luego llegaron los homenajes en su barrio, Erandio, el nombre de una plaza y la estatua que le erigieron. Y también apareció la repugnante alimaña vomitando sus entrañas de odio, ETA, amenazando por el homenaje a Juan Maderal acusándole de haber participado en la Guerra Civil cuando por entonces ni había nacido. Aprovechando una manifestación arrancaron de cuajo el monumento erigido en su nombre arrojándolo al Nervión. No descansaba la fiera y el 17 de Marzo de 1979 tres cobardes encapuchados acribillaron a balazos, cuando se dirigía a su trabajo, a José María Maderal Oleaga presidente de la Hermandad de Antiguos Caballeros legionarios de Vizcaya. Era hermano del Laureado Juan, el hermano que había despertado la vocación legionaria del héroe. Siete impactos de tres alimañas etarras acabaron con su vida.
Desde el Sáhara, desde la Saguia el Hamra en el Aaiún, hay una larga distancia hasta la calle Bilbao la Vieja, una larga distancia unida para siempre en el recuerdo de dos hermanos legionarios que amaban a España y a la Legión. Por España han vertido su sangre y ser legionarios les costó a los dos la vida. Pero la vida se da por una causa, por un ideal, por un compañero. Juan Maderal Oleaga murió frente al enemigo por salvar a sus compañeros. A José María se la arrebataron por ser legionario, pero no fue el enemigo quien lo hizo, no fue en ningún combate frente a frente. Fue la cobardía de tres repugnantes personajes, que simplemente al oír la palabra Legión tiemblan y se esconden. Tenían que ser tres o la banda entera para poder acabar con la vida de un legionario y necesitaron siete balazos por la espalda porque tiemblan sólo ante la mirada.

Hoy se ha recuperado la estatua de Juan que se encuentra en la Brigada de La Legión en Almería. Está mutilada porque así salió del fondo del Nervión y ahora es ejemplo para todos los que vestimos el uniforme legionario. Sólo pedimos que España y los españoles no olviden hechos como los aquí descritos. La Legión siempre recuerda y rinde honor a sus muertos. A Juan y José María Maderal Oleaga, al capitán Jáuregui, al brigada Fadrique y a todos los caídos rendimos homenaje.

*El General Rafael Dávila fue Jefe de La Legión española.


2014 04 27, 11:54
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Mensaje sin leer Re: El combate de Edchera XIII Bandera.

El combate de Edchera


En efecto, unos días más tarde tuvo lugar el combate de Edchera. Fue el 13 de enero de 1958, donde intervino la XIII Bandera y dentro de ella la 2ª Compañía en el ataque frontal y la 3ª en el envolvimiento que hizo por el flanco izquierdo (norte). En el mismo perdieron la vida o fueron heridos en combate varios legionarios de los que habían venido de Larache con la 3ª Cía de la VII Bandera, como es el caso, entre otros, del Tte. Gamborino de esta Compañía. Así nos describe el combate de Edchera el General Mariñas:

"El día 13 de enero de 1958, la XIII Bandera al mando del Comandante Rivas Nadal, salió de El Aaiún a las 7 de la mañana, ahora por la orilla derecha de la Saguia, en dirección a Edchera, con la misión de ejecutar un reconocimiento sobre esta zona y obtener información de contacto. En vanguardia marchaba la 2ª Compañía, al mando del Capitán Jáuregui, con la misión de alcanzar rápidamente el paso de Edchera por el este. La 3ª Compañía, mandada por el Teniente Vizcaíno, progresaba por el mismo borde de la Saguia cubriendo el flanco derecho del dispositivo. La 1ª Compañía, del Capitán Girón Mainar, en reserva, vigilaba el flanco este. La 5ª Compañía, de apoyo, mandada por el Capitán Villar, contaba con 1 pelotón de ametralladoras y 1 Sección de morteros de 81, ya que el resto de las armas habían sido asignada a las Compañías de fusiles.

La Bandera progresaba rápidamente por los llanos de Ammat Amasir y tras rebasar el pozo de Bujcheibia y encontrándose a unos 2.000 metros de Edchera, recibió los primeros disparos de un enemigo que ocupando bastante frente estaba perfectamente cubierto de vistas y fuegos aprovechando las trincheras y oquedades en el borde este de la Saguia. En la otra orilla, en la zona del Meseied había otro grupo que intervino con posterioridad. La Compañía de vanguardia avanzó para establecer contacto con el enemigo y fijarlo, por lo que la Sección del Teniente Gamborino marchaba en primer escalón y estaba dotada de vehículos ligeros, se lanzó a toda velocidad sobre el adversario, siendo detenida enseguida por el intenso fuego que recibió a resultas del cual fue muerto su Teniente.

La Bandera inició un movimiento de envolvimiento por el sur que llevó a cabo la 1ª Compañía, mientras la 2ª y 3ª fijaban al adversario. Estas, a pesar de la fortísima resistencia que encontraron, avanzaron hasta alcanzar una línea jalonada por el borde de la Saguia a unos 100 ó 300 m de las posiciones enemigas. No obstante, el Capitán Jáuregui, con la Sección del Teniente Carrillo, logró adelantarse y alcanzar el paso, llegando hasta el fondo de la Saguia en una zona en que su lecho estaba salpicado de numerosos y pequeños montículos, mientras que la otra Sección de la Compañía, mandada por el Teniente Ochoa, intentaba sin éxito el asalto sobre una de las pequeñas alturas al oeste de la entrada del paso.

El Capitán Jáuregui, llevado de un enorme espíritu de acometividad y tratando de impedir el posible repliegue del contrario a través del cauce hacia Tafudart, siguió avanzando con sus legionarios, teniendo que sostener un violentísimo combate a corta distancia con un núcleo que los envolvió al que se añadió otro muy numeroso que descendió del Meseied, muriendo él y todos los hombres que le seguían.

Mientras tanto la 3ª Compañía que, como dijimos anteriormente, marchaba flanqueando por el mismo borde este de la Saguia, al alcanzar un gran espolón que se adentraba sobre su cauce, recibió un fuego muy nutrido del enemigo, resultando muerto el Teniente Gómez Vizcaíno y herido el Teniente Lafuente. A continuación, el adversario intentó desbordar a la Compañía por el norte, por lo que se decidió sacar a la 1ª Compañía de la posición alcanzada al sur de Edchera, dándole la misión de reforzar a la 3ª al mismo tiempo que una de sus Secciones, la del Brigada Fadrique, fue asignada a la Compañía del Capitán Jáuregui. El enemigo, cuyos efectivos se estimaron en unos 500 hombres, rompió el contacto durante la noche debido al enorme quebranto sufrido, retirando el armamento de sus bajas.

En el reconocimiento efectuado al amanecer se evacuaron a nuestros muertos y se encontraron unos 50 cadáveres del adversario estimándose que sufrió otras 200 bajas más. Por nuestra parte hubo que lamentar las muertes del Capitán Jáuregui, Tenientes Gómez Vizcaíno y Martín Gamborino, Brigada Fadrique, Sargentos Simón González, Arroyo y Fernández Valverde, 4 Cabos primeros, 4 Cabos y 22 legionarios, en total 37 muertos. Heridos: 2 Tenientes, 2 Sargentos, 3 Cabos primeros, 6 Cabos y 37 legionarios, en total 50. A estas bajas hay que sumar las de 1 Cabo primero muerto y un Cabo herido de la 2ª Compañía de la IV Bandera que había acudido a reforzar a la XIII. Por esta acción les sería concedida la Cruz Laureada de San Fernando al Brigada Francisco Fadrique Castromonte (un veterano del 3er Tercio) y al legionario Juan Maderal Oleaga".

Por su parte, el Comandante Cruz, que entonces era Sargento y conocía personalmente a muchos de los procedentes del 3er Tercio que combatieron en Edchera, nos aporta la siguiente información de esta acción:

"El 13 de enero de 1.958 fue la 3ª Sección de la 1ª Compañía de la XIII Bandera la que padeció el mayor número de bajas. La mandaba el luego laureado Brigada Fadrique y a ella pertenecía el también laureado en la misma acción Maderal Oleaga. En ese combate murieron, además de los dos citados, mi Cabo 1º instructor Germán Hevia Vallina, el Cabo 1º Jaime, una institución de la VII Bandera, y otros 32 hombres más, amén de otros tantos heridos. Incluso también murió el perro Disciplina, cedido a la 3ª por mi Compañía (la 5ª de máquinas). El Teniente Martín Gamborino, también procedente del 3er Tercio, participó en el combate, al igual que otros muchos, como observador impotente y su muerte se produjo de forma fortuita, un rebote. En el combate de Edchera tomaron parte amigos míos con experiencia en acciones de nuestra Guerra Civil y en la División Azul".

Por último, del libro La última Guerra de Africa del General Casas de la Vega, que ha estudiado con rigor y escrito mucho sobre ésta y otras operaciones en lo que fue el África Occidental española, extraemos la siguiente síntesis:

"La operación era necesaria. La Bandera no llevaba Artillería; su base de fuego era, pues, inconsistente. La reacción de la 2ª Cía ante los primeros disparos fue atacar en una zona donde al final todas las ventajas fueron para la defensa con un enemigo más superior y preparado de lo previsto y muy difícil de descubrir, y, por tanto, de batir. La maniobra de envolvimiento fue finalmente contrarrestada y acabó prácticamente toda la Bandera empeñada en línea.

El repliegue ordenado ni se cumplió, probablemente debido a fallos en las transmisiones, ni tampoco podía cumplirse por la precisión del fuego enemigo. Sin embargo, el espíritu de fuego, de combatividad, de sacrificio y de muerte sí que se llevó en toda plenitud. No fue este sacrificio legionario estéril. A partir de Edchera supieron el Gobierno, las Fuerzas Armadas y las unidades allí destacadas contra qué enemigo combatíamos, su calidad y cantidad y, sobre todo, qué medios y qué articulación táctica se precisaba para su aniquilamiento. Dos laureadas individuales, en las personas del Brigada Fadrique y del legionario Maderal, enriquecieron la historia de la Legión. En total se produjeron 107 bajas, 43 muertos y 64 heridos".


2014 04 27, 12:20
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Mensaje sin leer Re: El combate de Edchera XIII Bandera.

El Brigada legionario D. Francisco Fadrique Castromonte, excelentemente conceptuado por su espíritu militar y dotes de mando, amor al servicio y valor, y que se encontraba el día 13 de enero de 1958 al mando de la tercera sección de la primera compañía de la XIII Bandera de la Legión en el Africa Occidental Española se presentó voluntariamente para intervenir con su sección en la acción que llevaba a efecto la segunda compañía de su Bandera, correspondiéndole avanzar por el lecho seco de la Saguía el Hamra, al mando de 31 hombres, incluidos los mandos de pelotón, siendo durante la marcha atacado por el enemigo desde diversas direcciones y sufriendo bajas, no obstante lo cual prosiguió el avance. Recibidos refuerzos por el enemigo y contando éste con efectivos dobles o triples a los de la sección, ataca a ésta por el frente y los flancos, a tan corta distancia que el combate se caracterizó por una constante lucha cuerpo a cuerpo. Tras intentar enlazar con su Capitán para recibir instrucciones, decide pasar a la defensiva, deteniendo con su fuego el avance del enemigo y rechazando sus ataques numerosas veces, siendo en esta fase del combate herido por dos veces en el hombro y en el oído izquierdo, y sólo cuando las bajas son tan numerosas que suponían la mitad o más de sus efectivos, dando elevadas muestras de desinterés por la propia vida y gran amor a sus subordinados, ordena el repliegue a los supervivientes, cuidando de que sean retiradas las bajas quedando solamente con los dos Cabos y el legionario proveedor del fusil ametrallador protegiendo el repliegue, dando continuo ejemplo de arrojo y valor, ordenando posteriormente la retirada a los dos Cabos y permaneciendo solo en compañía del legionario, siendo de nuevo herido en una pierna, no obstante lo cual continuó la lucha, en la que fue muerto el legionario y él alcanzado en el vientre y finalmente herido de muerte en la cabeza, cayendo gloriosamente al grito de "¡Viva la Legión!"
De los 31 hombres de la sección, 20 fueron bajas, entre ellos los tres mandos de pelotón, siendo numerosas las causadas al enemigo, contándose al día siguiente más de 30 muertos adversarios sobre el campo

Juán Maderal Oleaga

El legionario D. Juán Maderal Oleaga nació el 1 de Mayo de 1937 en Erandio (Vizcaya) , y murió en la batalla el 13 de Enero de 1958 . Ese día tomó parte en la acción de guerra de Edchera (en el Sahara , entonces españól ) , encuadrado en la tercera sección de la 1ª Compañía de la XIII Bandera Independiente de la Legión , cuya sección era mandada por el Brigada legionario Don Francisco Fadrique Castromonte , estaba excelentemente conceptuado por su espíritu legionario , valor y serenidad , presentándose siempre voluntario para cuantas ocasiones de riesgo y trabajo se le ofrecían . Dicho legionario estuvo hasta el último momento de su vida cooperando eficazmente con el Brigada Fadrique Castromonte en la lucha entablada por la sección citada contra un enemigo triple numéricamente , emboscados en las orillas del lecho seco de la Saguia el Hamra , por el que cubriendo el flanco izquierdo de la 2ª Compañía de la XIII Bandera , progresaba dicha sección , atacada de frente y por los flancos , viendose precisados los componentes de la misma a acciones de combate cuerpo a cuerpo para impedir la entrada del enemigo , tan superior en número y apoyado en un terreno favorable para sus fines . Cuando el Brigada Fadrique Castromonte , ante la imposibilidad de seguir avanzando , ordeno establecerse en defensiva y posteriormente el repliegue de los supervivientes y evacuacion de las bajas , el legionario Maderal Oleaga permaneció junto a su superior protegiendo la retirada , dando constantes muestras de arrojo y valor , hasta que fué alcanzado por el fuego enemigo muriendo heroicamente al lado de su jefe , dando prueba evidente de su desprecio por la muerte y el sacrificio hecho voluntariamente en beneficio del resto de sus compañeros . De los 31 hombres que componían la sección fueron baja veinte , incluso el jefe de la sección y los tres mandos de pelotón . Su nombre se le dió a la extinta bandera de operaciones especiales de la legión , adscrita actualmente al mando de operaciones especiales en Rabasa (Alicante).


2014 04 27, 12:21
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Mensaje sin leer Re: El combate de Edchera XIII Bandera.
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Tumbas de Legionarios caidos en Edchera

En una acción de reconocimiento,la XIII Bandera progresaba por la Saguia el Hamara,un profundo y largo barranco.En vanguardia,la 2ª compañia,dando seguridad al grueso contra posibles emboscadas.Al llegar a Edchera,donde despues se levantaria"Fuerte Chacal",los milicianos marroquies del ELN atacaron por sorpresa a esta unidad desde las alturas del barranco causando varias decenas de muertos.La acción decidida de la compañia,evitó un desastre.La 3ª sección y la de ametralladoras,se sacrificaron,para cubrir el repliegue de las fuerzas,y calleron en acción heroica el vallisoletano Brigada C L Fadrique Castromonte y el vizcaino C L Maderal Oleaga. 14 de enero de 1.958


Ellos son los ultimos Caballeros Laureados del Ejercito español y a ellos y a sus compañeros de la XIII Bandera y a todo el Tercio de Extranjeros,nos unimos en el homenaje que en su honor se celebra todos los años en Almeria.VIVA ESPAÑA-VIVA LA LEGION.


2014 04 27, 12:24
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Mensaje sin leer Re: El combate de Edchera XIII Bandera.

Capitán Agustín Jáuregui Abellás
III Tercio de la Legión XIII Bandera
Caido el 13 de enero de 1958 en Edchera


Escrito de homenaje y agradecimiento al capitan D. Agustin Jauregui Abellas, por su accion de heroismo y de sacrificio en el combate de Edchera, al sacrificarse en beneficio de sus compañeros de la XIII Bandera de La Legion el 13 de enero de 1958.

El coronel D.Manuel Alvarez Lopez vivió el combate de Edchera en la 3ª Compañia de la XIII Bandera , en el flanco norte de la zona de combate:

Cuando el enemigo empezó a envolvernos por dicho flanco, me di cuenta que nos iba a efectuar fuegos cruzados de flanco y de frente, de los que iba a ser complicado salir con vida. Sin embargo, al oir los disparos que procedian del fondo de la Saguia, cesó la acción de envolvimiento del enemigo por nuestro flanco norte que resultaba tan sumamente arriesgada. El motivo fue que las reservas enemigas se emplearon para combatir al capitán Jáuregui y a los hombres que le acompañaban.

El combate de Edchera no fue un descalabro como alguien ha dicho.Fue una acción de heroísmo de la XIII Bandera, beneficosa para las operaciones las operaciones de limpieza del 10 de febrero de 1958, en la que apenas hubo resistencia enemiga.
Creo que la acción del Capitan D.Agustín Jáuregui Abellas debería ser reconocida de forma especial, por la aportación tan beneficiosa que tuvo en el combate de Edchera.

El pelotón de morteros de 81 mmque apoyo la acción del Capitán Jáuregui, al mando entonces Cabo 1ª D.Jaime Tur Jeremías , lanzó las 324 granadas de dotación en dirección al enemigo, a pecho descubierto, gracias a la acción del heroico Capitán Jáuregui
El Capitán D.Agustin Jáuregui Abellás fue destinado con carácter voluntario a la XIII Bandera el 5 de agosto de 1957, pasando a prestar sus servicios al mando de la 2ª Compañia.

Participó en misiones de protección de suministros y operaciones de limpieza de banda armadas.
El 22 de diciembre de 1957, al mando de un subgrupo táctico formado por la 2ª y 3ª Compañias, una sección de ametralladoras y un pelotón de morteros de 81 mm, se enfrentó en la zona del Messied, en la margen oeste de la Saguia el Hamra, con una partida enemiga a la que puso en fuga, dejando abandonados a veiticinco muertos sobre el terreno y un prisionero. La agrupación tuvo un solo herido. El resto de la banda escapó por el paso de Edchera, en drección a Tafudart.

El enemigo, informado de las pocas unidades que defendían El Aaiún, dispuso la acumulación de personal, material y medios en las zonas de Edchera y Messeied, en las márgenes este y oeste de la Saguía el Hamra, dominando las llanuras que las rodeaban, reserva, en espera de la próxima intervención de la XIII Bandera.

El día 13 de enero de 1958 , al salir la XIII Bandera para reconocer la zona de Edchera y obtener información de contacto, se desarrolló la acción en la forma explicada en el artículo que se acompaña del 50 aniversario del combate de Edchera.
Por esta acción el Brigada D.Francisco Fabrique Castromonte y el legionario D.Juan Maderal Oleaga fueron recompesados a título póstumo, con la Cruz Laureada de San Fernando, nuestra más alta condecoración militar en guerra.

Sin embargo la acción del Capitán D.Agustín Jáuregui Abellás supuso el hecho más importante del combate de Edchera, que fue atraer sobre él y la sección del Brigada Fabrique las reservas enemigas que formaban el grupo numeroso del Messeied del borde oeste. Este grupo disponía de medios más que suficientes para envolver a la XIII Bandera por su flanco norte , después de haber sido neutralizada, con sus unidades desplegadas en un solo escalón, muy cerca del borde este de la Saguia , con muchas bajas , sin poder moverse en un terreno completamente llano batido por un intenso fuego frontal , y que hubiese podido cruzar con fuego de flanco y espalda , en el caso de haberse empleado las reservas enemigas en el envolvimiento del flanco norte de la bandera.

Gracias a la acción del Cápitan Jáuregui al atraer sobre él las reservas enemigas, pudimos aguantar, evacuar nuestras bajas con dos Carriers blindados, replegarnos al atardecer y recoger al día siguiente las bajas del fondo de la Saguía.

Somos muchos los superivientes que gracias a la entrega y sacrificio del Capitán Jáuregui pudimos salvarnos y disfrutar de una larga vida.
Es justo reconocer y agradecer el espiritu de entrega, heroísmo y sacrificio que tuvo el Capitán D.Agustín Jáuregui Abellas en el combate de Edchera, evitando que las reservas del enemigo nos envolvieran con resultados mucho más sangrientos.


2014 04 27, 12:25
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Mensaje sin leer Re: El combate de Edchera XIII Bandera.

Una gran historia: XIII Bandera de la Legión. Edchera 1958

En 14 de enero de 1958, durante la campaña militar de Sidi Ifni. La XIII Bandera de La Legión Española, se vio envuelta en una emboscada en la que muchos Legionarios, perdieron su vida cruelmente defendiendo unos ideales de vida.

En una acción de reconocimiento,la XIII Bandera progresaba por la Saguia el Hamara,un profundo y largo barranco .Al llegar a Edchera,donde después se levantaría”Fuerte Chacal”,los milicianos marroquíes del ELN (Ejercito de Liberación Nacional) atacaron por sorpresa a esta unidad desde las alturas del barranco causando varias decenas de muertos.La acción decidida de toda la Bandera hizo que aquella emboscada no llegase a ser una autentica barbarie de muerte y desolación.

Esta es la historia de dos amigos que combatieron juntos en aquella tragedia. Una historia de lealtad, compañerismo y ideales de los que tal vez debemos aprender.

Un sincero homenaje a todos aquellos Legionarios.

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http://www.hispar.es/2009/04/e-d-c-h-e-r.html


2014 04 27, 12:27
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Mensaje sin leer Re: El combate de Edchera XIII Bandera.

XIII BANDERA
Edchera 1958

Madrid, Enero de 2012

Amigo mío:

Aquel enero de 1958 enterramos a muchos legionarios muertos por la traición de unos cobardes llamados Ejercito de Liberación Nacional (ELN). Unos que pretendían liberar al pueblo marroquí de la colonización española pero que, para combatir, se ocultaban entre sombras y emboscadas.

De aquello ya van algo más de cincuenta años y hoy por hoy, cada noche recuerdo sus caras y me maldigo a mi mismo por vivir maltrecho y mullido en una silla de ruedas. Debería de haber muerto con vosotros aquel día y no aquí, inútil y aburrido sintiendo la vergüenza de que limpien mis heces cada mañana.

Recuerdo aquel trágico y glorioso día en la XIII Bandera Independiente de la Legión Española. Pertenecíamos a la VII Bandera de la Legión y veníamos de Larache a dar apoyo a la XIII Bandera. Junto a nosotros vinieron muchos amigos que se ofrecieron voluntarios por la gloria del cuerpo y de España. Algunos mandos también se ofrecieron al caso, como el Tte. Gamborino del cual tengo muy buenos recuerdos igual que de todos mis compañeros. En especial de ti amigo mío, mi binomio de combate: El Legionario Alfredo Perez de la Cruz, nacido en Ávila. Compañero, cuanto te he echado de menos durante estos años. No he dejado ni un instante de recordar aquellos buenos momentos en la Legión y nuestras juergas junto a Sanchez y el Cabo Belmonte.

Amigo mío yo tenía que estar a tu lado. Perdóname por esta ofensa, pero tal vez Dios, lo quiso de esta manera. O al menos eso creo yo, porque es lo único a lo que me he aferrado en estos años. A su voluntad y a los buenos recuerdos de aquellos días.

¿Te acuerdas amigo mío de lo alegres que marchábamos el día que nos destinaron a la XIII Bandera? Menudo orgullo teníamos en el pecho. Entraríamos en combate contra aquellos moros independístas y los pondríamos en su lugar. Cuantas risas nos marcamos en la cantina esa noche antes de partir hacia Edchera, cuando el cabo Belmonte comenzó a imitar a uno de esos moritos cuando entraban en combate. Que bueno era el cabrón del Cabo (con su permiso). Decía que se quería dedicar a eso del humor como el grande de Gila cuando todo aquello acabase y que nos invitaría a su espectáculo.

¡Maldita sea Alfredo esos moritos de los que se reía el Cabo, nos dieron morraja de la buena ese día y acabaron con casi todos los que estábamos allá abajo en el Saguia. Se cargaron al bueno de Oleaga. ¿Te acuerdas de él? Yo lo vi caer antes que me sacaran de allí.

Recuerdo que unos días antes de lo ocurrido ya sabíamos que pronto saldríamos hacia Edchera en misión de reconocimiento. Se estaban dando algunos problemas con esos del ELN por aquella zona y prestaba conseguir información de primera mano sobre la situación. Creo que nadie se esperaba que aquello se convertiría en una escaramuza en toda regla. Muchos días han sido los que he revisado tranquilo en mi sillón el plan de batalla de aquel día. He leído informes y he buscado información en una cosa que te gustaría llamada internet. Tú siempre fuiste muy moderno por eso te lo digo. A pesar de todo, no dejo de estremecerme con todos los recuerdos y no puedo olvidar lo sucedido por respeto a todos vosotros que dejasteis vuestra vida en la tierra ardiente de aquel infierno angosto.

El corneta tocó diana aquella mañana del 13 de enero de 1958 más pronto de lo normal. Querían que estuviéramos bien apunto cuando se diese la orden de marcha hacia Edchera. Nos levantamos con la presteza que a un legionario le debe de caracterizar y con resaca o sin ella, salimos del catre agitadamente. Todos en el barracón corríamos de un lado para otro preparando nuestro equipo. Si alguien hubiese entrado en ese momento, alguien que no conoce el Ejercito; tal vez hubiese notado cierto jaleo y cierta descordinación pero se equivocaría. Aquellos legionarios, venidos de muchos rincones de España, extranjeros, con pasado o sin él; se movían como un reloj de esos suizos que dicen son tan precisos. Aunque creo que esta comparación es una estupidez. La legión no tiene comparación a nada ni a nadie; es única y sin igual. Que le den a los suizos y sus relojes.

El Cabo cuartel entró por la puerta del barracón y comenzó a meternos presión. La gente lo notó y todo se aceleró mucho más de lo que ya iba.

¡Vamos señores quiero ligereza en esos pies me cago en la leche! ¡Os quiero fuera ya mismo y eso es muy tarde! ¡Vamos, vamos, vamos!

Creo que nunca he corrido tanto y me he atado las alpargatas tan rápido como los días que estuve allí en la Legión. Mis manos eran rápidas y precisas, no como ahora que me cuesta buscármela entre los pantalones. Si Driffa, la mora aquella del cafetín del Aaiún, aquella de grandes y rasgados ojos negros que casi nos hacía perder el sentio me viese ahora mismo; creo que se estaría riendo de mi hasta el resto de sus días. La buena de Driffa… cuanto la he echado de menos en la soledad de mis noches. Después de aquel día y tras salir del hospital sin una pierna menos no me atreví a despedirme de ella. Tanto coraje para unas cosas y que débil me sentí aquel día. Tal vez Driffa no me hubiese rehusado pero yo sentía vergüenza de verme de aquella manera tan inútil. Cuando llegué a España, todo cambió y poco a poco me fui escondiendo de mi mismo. Aquella escaramuza destrozó mi vida por completo, me dejó sin ganas de vivir, sin esperanza alguna. Me convirtió en un trasto. Lo siento Alfredo pero no pude tirar adelante. Tendrás que perdonarme.

La mañana se desenvolvió rápidamente y en pocas horas la compañía estaba formada en el patio con los fusiles Mauser, munición y el rancho en la mochila más tiesos que una vela. A la izquierda del patio la 1ª Compañía del Capitán Girón; en el centro la 2ª Compañía de fusiles del Capitán Jauregui; y la 3ª Compañía del Teniente Vizcaino; seguido a la izquierda del todo la 5ª Compañía de ametralladoras y morteros del Teniente Barco. Cuatro Compañías de legionarios alzaban sus caras hacia el sol sahariano de la mañana, con la camisa descubierta mostrando el pecho y las medallas que algunos llevamos como un estandarte en la batalla. Cada uno s tenía sus razones para estar allí y cada uno de nosotros, tal vez expiaba sus culpas y pecados de aquella manera. Por unas por otras todos éramos Legión.

El Comandante de la XIII Bandera salió al patio junto al Coronel Mulero. Entonces los Capitanes dieron el firmes. Los Capitanes dieron novedades al Comandante Rivas y este a la vez se las dio al Coronel. Entonces este lanzó una palabras al aire que no olvidaré nunca.

¡Caballeros Legionarios! ¡España os necesita una vez más para gloria de la patria! —hizo un pequeño silencio mientras observaba la formación— ¡Voluntarios!

En ese momento todos a una dimos un paso al frente y mis lagrimas brotaron de mis ojos destelleando bajo aquel sol extranjero. Los vítores a España y a la Legión brincaron al aire repetidos tras el Coronel. Después de aquello no hubo más que decir. Estábamos preparados para lo que fuera. Dispuestos a morir por la patria y por el compañero que a nuestro lado luchaba.


2014 04 27, 12:29
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XIII BANDERA

Edchera 1958

Salimos del Aaiún a eso de las 07:00 de la mañana, el cielo estaba despejado y cierta calma se anticipaba al desastre. A pesar de que marchábamos hacia un posible contacto con los moros independístas y que tal vez la muerte nos saliera al paso sin temor alguno, en nuestro interior crecía el buen animo. En la Legión las dudas son un mero pensamiento.

La Columna de vehículos se dispuso en marcha casi paralela al Saguia El Hamra guardando una perfecta estructura de mando en la marcha. El Capitán Jauregui marcaba la vanguardia dando seguridad a la la Bandera. En caso de un hostigamiento, la 2ª Compañía daría tiempo y espacio a toda la Bandera para su despliegue y posterior reacción.

La columna avanzaba sin ninguna tregua. Desde el interior del camión, los legionarios hacían alguna que otra broma aligerando la tensión. Recuerdo aquel malagueño que contaba unos chistes muy malos pero que, gracias a su acento, nos hacía reír a carcajadas. Fue uno de esos chistes lo último que escuche de aquel legionario. No a muy tardar oímos disparos. Todos guardamos silencio y desde la cabina del camión el Cabo maldecía sobre unos camellos que al parecer se habían cargado a tiros. Alguien se creía John Wayne. Pero aquello sólo fue el precedente de lo que estaba por llegar. Al poco tiempo escuchamos por la radio anunciar, disparos desde el flanco derecho de la columna provenientes de la Saguia. Los del ELN habían hecho acto de presencia. Todo se aceleró desde ese momento. La radio estalló en un manojo de voces intercambiando ordenes y posiciones. Dentro del camión todos callamos al instante y nos preparamos para el combate. Recuerdo que Oleaga, que venía en nuestro vehículo, estaba tranquilo y miraba hacia el exterior sin casi inmutarse de lo que pasaba. Me fascinaba aquella tranquilidad que tenía mientras tu y yo apretábamos nuestro fusil Mauser como si de nuestra vida costase el perderlo.

Llegó el momento que esperábamos. Aquello por lo que nos entrenaron. El Capitán Jauregui había recibido fuego enemigo desde el Saguia y se adelantaba hacia el cauce. El Cabo Belmonte nos ordenó prepararnos para orden de combate y saltar del vehículo. El camión aceleró su marcha. Desde el interior, pude ver mientras pasábamos a todas velocidad al Teniente Gamborino, que se parapetaba desde su vehículo disparando hacia el fondo del Saguia. Entonces al poco tiempo perdimos de vista la meseta y el resto de la Bandera. Nos adentrábamos dentro del cauce del Saguia. Acto seguido el cabo Belmonte dio la orden y saltamos del vehículo en marcha sin dilación alguna. Aquello se convirtió en una nube de polvo sahariano. Una oleada de legionarios haciendo tierra comenzó a desplegarse. Mi corazón comenzó a latir muy deprisa, mis músculos se tensaron y la adrenalina podía saborearla junto al amargo sabor de la arena del desierto. El Cabo Belmonte dio señales y nos desplegamos hacia el borde del acantilado del Saguia. Nos tiramos cuerpo a tierra e intentamos encontrar algún tipo de cobertura pero aquello era un infierno. Los matojos de esparto eran lo único que podíamos encontrar y los moritos independístas, azuzaban sus armas contra nosotros parapetados entre las aberturas de las paredes del Saguia sin darnos tregua alguna.

El fuego se hizo intenso y pronto las bajas se hicieron presentes entre nosotros. El tiempo pareció detenerse y lo único que podia escuchar era el silbar de las balas por encima de mis cabeza —te juro que no se el tiempo que pasamos allá abajo Alfredo—. Nadie se movía de su posición y manteníamos la cabeza lo más gacha posible. Estábamos en mucha desventaja por aquel maldito terreno. Giré mi cabeza para localizarte y mi corazón dio un vuelco al comprobar que una bala había hecho blanco en tu oido y te había atravesado la cabeza. Aquello me dejó sin capacidad de reacción por un momento. Más tarde la furia entró de nuevo en mi y el credo legionario me hizo avanzar. Tal vez estuvieras muerto pero juré vengarte. Recargué mi fusil Mauser como pude y continué disparando sin cesar, mientras las lagrimas brotaban de mis ojos mezclándose con la arena del Saguia.

No ha muy tardar las cosas cambiaron y nuestro mando, el Capitán Girón ordenó volver a los camiones para salir de allí, o al menos eso era lo que el Cabo Belmonte nos decía a voz viva. Había cambio de planes. Todos nos vigilábamos de reojo a la espera de las ordenes del cabo para retirarse pero aquella orden no llegó. El Cabo nos ordenó continuar con el fuego de cobertura. El Capitán Girón se retiraba hacia la meseta de arriba y la sección de nuestro Brigada Fadrique, quedábamos allá abajo solos con el Capitán Jauregui y su compañía.
El Brigada Fadrique hizo acto de presencia junto a nosotros pistola en mano acompañado de algunos Cabos y nos hizo una señal de avance. Al principio no comprendí aquella locura pero no tardé en comprenderla. Un centenar de moros se nos venían encima y otros muchos salían de los rincones de la Saguia El Hamra. Debíamos de pararlos y evitar que alcanzaran al resto de la Bandera. Todos nos levantamos y con bayoneta calada, hicimos un contacto tan intimo con aquellos moros traidores, que de ser aquello rameras, hubiéramos acabado exhaustos de tanto darle a la berga. Aquello fue toda una carnicería. Unos y otros nos acuchillábamos sin menosprecio o nos disparábamos a bocajarro sin ternura alguna. En aquel lugar Dios nos había dado la espalda.
A mi lado el Cabo Belmonte cayó muerto y sus sueños se perdieron en la tierra ardiente. Nuestros hombres estaban sufriendo muchas bajas. El Brigada Fadrique que se encontraba cerca de mi con Oleaga avanzaba sin temor pero en muy poco tiempo el Brigada cambió de opinión y decidió retroceder dando las ordenes oportunas. Los heridos estaban siendo demasiados y debían ser retirados —este fue mi caso Alfredo—. Por desgracia un moro me dio de lleno en la pierna mientras cubría la retirada de un grupo de heridos.
Miré mi pierna y descubrí que sangraba con mucha intensidad. Aquellos cabrones hacían bien su trabajo. Mis sentidos dejaron de ser finos y la confusión me descentró del combate. Busqué mi fusil Mauserdesesperadamente entre el polvo y la arena. Debía de seguir con mi cometido. Me arrastré entre los cuerpos de mis compañeros a duras penas. Quería llegar hasta el Brigada Fadrique que luchaba codo con codo con Oleaga pero no pude hacerlo. Varios legionarios me cogieron de los brazos y me retiraron hacia la retaguardia dejándome detrás de los camiones mientras gritaba como un loco que me soltasen —maldita sea Alfredo, te juro que maldije a aquellos hombres por sacarme del campo de batalla pero ellos, al igual que yo, cumplían ordenes de un mando. Y eso no es discutible—.
Allí detrás de los vehículos, impotente y furiososeguía el combate mientras los demás combatían con bravura. Entonces sucedió que, mientras limpiaba mis amargas lágrimas, un avión Heinkel 111 sobrevoló el cauce y la meseta donde estábamos combatiendo. Al poco, volvió a pasar de largo y lanzó un racimo de bombas mucho más allá de nuestra posición. ¡Aquello era una locura! ¿Qué es lo que estaban haciendo? Allí abajo en el cauce toda una compañía y la sección de mi Brigada Fadrique estaba siendo pasada a cuchillo sin clemencia. ¿Por qué lanzaban las bombas más allá de nuestra zona?
Mi tiempo de espectador tocó a su fin. Un camión llegó a la zona donde yo estaba y dos legionarios saltaron del camión para cargar a los heridos según las ordenes del Brigada. Aquello se había acabado para mi y mi corazón comenzaba a envejecer. Desde mi visión del interior del camión junto con una veintena de heridos pude ver como la lucha se encrudecía. A lo lejos, antes de caer inconsciente pude divisar a Oleaga y el Brigada Farique caer al suelo. Entonces me maldije para siempre por no haber sido mejor legionario —y te juro Alfredo que eso no a ha cambiado—.
Miré mi pierna por última vez con los ojos nublados y pude ver que la sangre era abundante. Cogí una de mis trinchas y la até a mi pierna para hacer un torniquete. Después, todo quedó en negro y hasta hoy amigo mío todavía sigue así. Triste y sin sentido. Esperando que esa niña malcriada llamada muerte se digne a visitarme. Reescribiendo una y otra vez esta carta como un tormento que nunca acaba, buscando una redención conmigo mismo. Un perdón por fallarte.
Amigo mío, guardame un sitio en el cielo hasta que Dios me llame.

Hasta pronto Legionario.

©R. C. Calderón 2012


2014 04 27, 12:30
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Lugar donde los marroquíes instalaron la ametralladora de 12 mm en Edchera en enero de 1958
en el borde de la Saquia. Entonces había más vegetación donde camuflarla.
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En el cementerio de los marroquíes caídos en la batalla a pocos
metros del lugar de la foto anterior


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Un día como hoy 13 de enero, pero de 1958 (hace 59 años) tenía lugar el último combate importante y heroico de la Legión española en la última guerra declarada por España, la de Ifni Sáhara (1957-58). La XIII Bandera (Capitán Jauregui con la 2ª y 3ª Cias) unos días antes (22 diciembre), en la misma zona, pero en la margen Oeste de la Sagia el Hamra, a la altura de el Meseied (frente al paso de Edchera) había tenido un combate exitoso con las bandas rebeldes que salieron huyendo tras sufrir varias bajas. Éstas, para vengarse, prepararon el 13 de enero una emboscada bien planificada y dirigida por mandos de las recién creadas Fuerzas Armadas marroquíes . La XIII Bandera ese día salió embarcada en una larga columna de camiones en un misión de reconocimiento habitual y pensaba regresar a comer, motivo por el que iba con equipo muy ligero.

En vanguardia marchaba la 2ª Cia al mando del Cap. Jáuregui , con el Tte Gamborino destacado en punta de vanguardia. Le seguían la 3ª Cia y la 1ª en el flanco oeste (como reserva). Detrás el Cte jefe Rivas Nadal con parte de la 5ª Cía de apoyo (Sc de Morteros y un Pn de AM). El Tte Gamborino tomó contacto con rebeldes y se lanzó sobre ellos. Fue fijado en el borde Este de la Sagia, cerca del paso de Edchera y murió en combate. El Capitán Jauregui, con las otras dos secciones de la 2ª Cía, alcanzó el paso de Edchera. Sus Ttes Ochoa y Carrillo tomaron posiciones con sus secciones cubriendo el paso. El Cte Rivas ordenó a la 3ª Cía desplegar y aproximarse al borde Este de la Sagia para intentar desalojar al enemigo y a la 1º Cia (en reserva) bajar por el paso de Edchera para cortar la retirada al enemigo.

Cuando la 1ª Cía con el Capitán Girón estaba descendiendo al cauce de la Sagia (junto con el Capitán Jáuregui que aprovechó para bajar con Girón) el enemigo realizó un envolvimiento por el Norte a la 3ª Cía. El Cte Rivas ordenó por ello a la 1ª Cía que subiera por el paso, regresara de nuevo a la explanada y contraatacara a los rebeldes que intentaban envolver por el Norte a la 3ª. Para que el Cap. Jauregui no se quedara sólo abajo en la Sagia, se le agregó la sección del Brigada Fadrique de la 1ª Cia.

La 1ª Cía repelió a los rebeldes y tomó posiciones al norte de la Sagia. Más tarde dese el Aaiún mandaron de refuerzo a la 2ª Cia de la IV Bandera (Cap. Morejón) que reforzó el flanco Sur. Desde las 1030h hasta las 1830h, los legionarios de arriba de la explanada, que tras descender de los camiones se habían aproximado hasta unos 150m del borde de la Sagia, disparaban sin poder moverse ni protegerse, pues las balas rasantes de los fusiles y ametralladoras les rozaban, herían o mataban. Veían a su lado morir a los compañeros como valientes. Jauregui y los legionarios de Fadrique, abajo en la Sagia murieron tras un duro combate cuerpo a cuerpo. El Cte Rivas recibió la orden desde el Aaiún de replegarse y dijo que no podía cumplirla pues el Credo legionario no permitía abandonar a un legionario muerto o herido, antes perecerían todos. Por la noche los rebeldes huyeron y al amanecer del 14 de enero fueron rescatando a los muertos, a los héroes, 37 de la XIII Bra, 1 de la IV, 2 conductores, 1 indígena de la Policía y 1 de transmisiones. A los que se deben añadir 50 heridos graves. Las bajas rebeldes fueron cuantiosas.

Gracias a la acometividad del Capitán Jauregui y de la sección de Fadrique en el interior de la Sagia los rebeldes tuvieron que distraer fuerzas que les impidieron envolver a los legionarios de la explanada junto al borde Este. Los rebeldes del Sáhara, que no habían visto empeñarse a la Legión en un combate tan duro, aprendieron que la Legión jamás huye, que no teme a la muerte, que no abandona a sus muertos… El combare de Edchera fue el principio del fin de la guerra en el Sáhara. Las operaciones posteriores en las que marchaban en vanguardia las Banderas legionarias expedicionarias (XIII, II, IV, VI y IX) fueron un paseo triunfal en comparación con lo ocurrido en Edchera. Los rebeldes ya sabían como combatía la Legión. Los legionarios de la XIII no murieron en vano. En el paso de Edchera se construyó un cuartel de la Legión (Grupo de Caballería) y otro de Nómadas (actualmente en ruinas)

Al nuevo General Gobernador del Sáhara, que se incorporó a su nuevo cargo el 14 de enero, justo para el entierro de los héroes caídos, no le debió gustar mucho el combate de Edchera . Según testigos presenciales, le parecían demasiados muertos de cara a la opinión pública, y no deseaba más riesgos de ese tipo. Reunió a los oficiales y les prohibió conductas similares. No se concedieron más Laureadas individuales (además de las muy merecidas del Brigada Fadrique y el legionario Maderal Oleaga) o Medallas Mililares a otros mandos y legionarios (Cap. Jauregui, Tte Gamborino, …) o, incluso, una Laurada a la XIII Bandera. Lo que era motivo de la más alta condecoración colectiva, quedó en el silencio. Pero la Legión no olvida a sus muertos. A los que lucharon y murieron con honor, cumpliendo el credo legionario, los héroes de la XIII Bandera

Vicente Bataller

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El brigada Fadrique con sus compañeros cuando realizó el curso de sargento.


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La boda del brigada Fadrique.


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CAPITAN LEGIONARIO D. VENERANDO PÉREZ GUERRA

Nació en Caín (León) en el año 1904 alistándose a la Legión en Mayo de 1926 pasando a prestar sus servicios en la VII Bandera en Dark Riffien
ascendiendo a Cabo en 1929
Asciende a Sargento en 1931y en 1933 pasa a la V Bandera con la que en 1934 participa en la campaña de Asturias.
Ya en 1936 con la columna de Castejón es herido en Mérida en el muslo derecho negándose a ser evacuado y participando en el asalto a
Badajoz
,entrando por el cuartel de Menacho con su Bandera.Al día siguiente 15 de Agosto en formación en la ciudad,es ascendido a Brigada por méritos
de guerra.
Vuelve a ser herido en Toledo y se le da en la orden de la columna como muy distinguido teniendo este reconocimiento dos veces más así como
herido de metralla en el cuerpo y atropellado por carro de combate enemigo y al negarse nuevamente a ser evacuado recibe herida de bala siendo
esta vez evacuado.
En 1937 ,asciende a Alférez,pasando a la XI Bandera y posteriormente de nuevo a la V obteniendo la Medalla Militar colectiva y nuevamente citado
como muy distinguido en dos ocasiones más.
En 1942,pasa a la VI Bandera.Asciende a Teniente,y posteriormente a Capitán en 1946. Pasa varios años en Ceuta,al mando de la Representación
del 2º Tercio,hasta Octubre de 1956,que es destinado a la XIII Bandera,al mando de la 3ª Cía.En 1957 al mando de un convoy de cabeza de playa
a El Aaiun en un fuerte combate con el enemigo.
Así describe el combate un subordinado: Al regresar el convoy de abastecimiento desde la Playa al Aaiún, sufrió una emboscada en la zona de las
dunas, los legionarios con sus mandos al frente se lanzaron a tierra de los vehículos repeliendo la agresión y poniendo en fuga a los agresores
regresando después a la playa allí en el único edificio que había, una nave-almacén, estaba el mando del puesto y la radio (MKII), se acomodaron
las bajas: el Legionario Taboada muerto, con un tiro en la frente, El Tte. Huertas con un pulmón atravesado por un impacto permanecía inconsciente
y el Cptan D. Venerando Pérez Guerra con varios impactos en el tórax, consciente. El Tte. Ochoa pone un telegrama al Jefe de la Bandera informando
de las bajas y anunciando que toma el mando de la Cía.,
El Cptan. Venerando, cuya camilla estaba al lado de la radio, oye lo que se va a transmitir, retira ese telegrama y redacta otro informando igualmente
de los acontecimientos y bajas habidas, pero confirmando que continuaba al mando de la Cía. y terminaba con un ¡Viva España! ¡Viva La Legión!
Impresionante gesto teniendo en cuenta el estado de gravedad en que se encontraba, sin un médico que lo atendiera, simplemente un legionario sanitario.
Aquella noche, en una fragata de la Armada, la Descubierta o la Atrevida, evacuaron a los heridos a Las Palmas de Gran Canaria, en cuyo Hospital
Militar falleció el Cap. Venerando, a quien sus legionarios veneraban. En otras fuentes citan al Tte.Gómez Vizcaino,como el que definitivamente se
hizo cargo del mando de la Cía una vez evacuado el Capitán,quien a su vez muere poco más de un mes después en el combate de Edchera.

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2017 09 04, 12:45
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Mensaje sin leer Re: El combate de Edchera XIII Bandera.

Un superviviente de Edchera relata el combate en el mismo escenario junto a dos oficiales, placa en Fuerte Chacal.

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2021 01 14, 12:12
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Mensaje sin leer Re: El combate de Edchera XIII Bandera.

Un emotivo acto en Sidi Ifni al Legionario, Juan Maderal Oleaga.

Cuando al entonces Capitán General de Canarias, D. José Héctor Vázquez le comunicaron que la Cruz Laureada de San Fernando, concedida
al Legionario Juan Maderal Oleaga, había que enviársela a sus padres en Erandio (Bilbao), el gran soldado que era José Héctor Vázquez, cuyo
corazón era tan grande como una montaña, con sus defectos y virtudes como todo humano, en este caso por decisión propia, un gesto que
le honra, ordenó que dicha laureada tenía que ser impuesta a sus padres con los honores que correspondían, y que para ello se hiciese lo
necesario para que estuviesen presentes en Sidi Ifni para dicho acto.

El jefe de la XIII Bandera de La Legión y los padres del Legionario Maderal Oleaga en Sidi Ifni en el acto de imposición de la Laureada de
San Fernando a los padres.

El 29 de Abril de 1966, en el acuartelamiento del grupo de Tiradores de Ifni, y en el acto de la jura de Bandera de los reclutas del reemplazo
de 1965, en lugar preferente estaban Emilio Maderal Leche y su esposa, padres del Caballero Legionario Juan Maderal Oleaga, y junto a las
autoridades militares y civiles, una comisión de la XIII Bandera de La Legión, presidiendo dicho acto el general gobernador de Ifni.

Una vez realizado el juramento de los soldados de dicho reemplazo, el General Gobernador de Ifni se dirigió a los asistentes con estas palabras;
Vais a ser testigos y tener la suerte de acudir a un acto que es el reflejo, y un ejemplo real, de hasta dónde llega un juramento que tiene el
premio, y la Patria no olvida al que todo lo da por ella.

Aquí tenéis a estos padres, los de un hombre que un día hizo esta promesa y este juramento, que vosotros habéis hecho y que este Legionario
estampó en sus colores un beso que le había de llevar a derramar la última gota de su sangre, joven y generosa, en defensa de la Patria y a
caer junto a su jefe.

Estos padres que recogen esta Laureada, hay muchos en España, porque parten de un padre y las virtudes maravillosas de la madre Española,
que es la Reina de hogar.

El soldado Maderal, y digo soldado prescindiendo del cargo, arma, categoría o empleo, porque tan soldado de la Patria es aquel que no ostenta
graduación alguna como la más alta categoría de general.

Instantes después, se acercaban los padres de este Legionario a besar la Bandera, y el Comandante Rojas de la XIII Bandera le entregaba la
Cruz Laureada de San Fernando al padre de este héroe Legionario, en un acto donde por muchas mejillas resbalaban lágrimas de emoción.

A los que algunas veces lanzan basura a este glorioso cuerpo, un intelectual así los describió;

Los detractores ignoran a este glorioso cuerpo, la mejor infantería del mundo, y como siempre y en todas las épocas, desde sus poltronas llaman
escoria de la sociedad a los que con su grandeza les lleva el derecho de morir por España.

Son los que en el carnaval de la vida se creen que son alguien por los cargos o situación social, que es el dinero.
Son los eternos enanos que en tiempo y espacio perdurarán, desgraciadamente, hasta la consumación de los siglos.

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Nota;
La efigie de este héroe del Tercio fue erigida donde, aun hoy muchas de las personas de Erandio llaman a la actual plaza Santi Brouard;
“El parque Maderal”, y es que fue en esta plaza situada en la parte posterior del Ayuntamiento donde presidió la estatua en honor a
Juan Andrés Maderal Oleaga.

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2021 01 19, 2:15
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Mensaje sin leer Re: El combate de Edchera XIII Bandera.

Sería en Septiembre de 1968, cuando se daba el nombre de Maderal Oleaga, a esta plaza céntrica de Erandio, por aquel entonces distrito
de Bilbao. Tuvieron que pasar años, hasta que en sesión plenaria del 1 de Marzo de 1984 se cambiaría el nombre a Parkeko Plaza, habiéndose
quedado la plaza sin estatua 4 años atrás, concretamente la noche del 29 de Agosto de 1980. Fue en unas fiestas de San Agustín, cuando
la estatua sería arrancada y tirada a la ría.

Dos años después de este hecho, se rescataría la estatua de la ría y la Hermandad de Caballeros Legionarios al Regimiento Mixto Garellano
núm. 45, que la colocó el 20 de Septiembre de 1982 en una de las plazas del acuartelamiento de Soyeches, en Munguía (Vizcaya), añadién­dole
en su base una placa con la siguiente leyenda:
“Al heróico Legionario Juan Maderal Oleaga, muerto gloriosamente en la acción de Edchera (Sahara Español), el 13 de Enero de 1958″

El odio lanzó esta estatua a la ría Bilbaína mutilándola y arrancándola de su monumento en Erandio. Fue erigida de nuevo tal y como fue
rescatada el 20 de Septiembre de 1982.
Asaltada y vandalizada por Etarras y arrojada al rio nervion, fue recuperada tal y como la dejaron los de ETA del fondo de la ría de Bilbao y hoy
recibe honores en la Base de Viator.

EL 16 de Marzo de 1979 en Bilbao moría asesinado por la ETA su hermano, el veterano Caballero Legionario Don, José María Maderal Oleaga,
presidente de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Vizcaya y empleado de Iberdrola, cuando se desplazaba a primera hora
de la mañana desde su domicilio en la calle Bilbao la Vieja a su puesto de trabajo. Tres encapuchados salieron a su encuentro y le vaciaron
por la espalda varios cargadores a quemarropa, al más puro estilo cobarde al que acostumbran.

Hoy, cuarenta años después, ningún terrorista ha pagado por este crimen, que no es el único sin esclarecer, pues es una gota en un océano de
casi cuatrocientos asesinado.
Héroes hechos de la misma pasta que Juan de Garay, fundador de Buenos Aires, Juan Martínez de Recalde, Almirante de Felipe II, o Bruno de
Heceta explorador de California en el siglo XVII. Todos ellos Vizcaínos.
En esta guerra librada por España contra fuerzas irregulares del denominado Ejército de Liberación Nacional auspiciadas por Marruecos, que
asediaron el territorio de Ifni y atacaron puestos Españoles en el Sahara, se produjeron destacados hechos de armas, uno de ellos es el conocido
como el; “Combate de Edchera”.

Al amanecer del 13 de Enero de 1958 la XIII Bandera de La Legión salía de El Aaiún en dirección a Edchera en misión de reconocimiento.
En las proximidades de Edchera toma contacto con fuerzas enemigas estableciendo combate que se prolongará durante ese día, retirándose el
enemigo al amparo de la noche y dejando sobre el terreno unos 50 cadáveres, las bajas en las filas de la Bandera alcanzan los 37 muertos y 50
heridos. De los caídos, el Brigada Caballero Legionario Francisco Fadrique Castromonte, Jefe de la 3ª Sección de la 1ª Compañía, y el Caballero
Legionario Juan Maderal Oleaga, proveedor de fusil ametrallador en la Sección del Brigada Fadrique, serían recompensados con la máxima
.condecoración militar en guerra, la Cruz Laureada de San Fernando, estas son las últimas laureadas ganadas en el campo de batalla por La Legión.

El Brigada Fadrique era de Valladolid y el Legionario Maderal Oleaga, vizcaíno de Erandio.

Pero la historia de Juan Maderal Oleaga no termina en Edchera.

En Septiembre de 1968 se inaugura una estatua en su memoria en una céntrica plaza de su ciudad natal a la que se rotula con su nombre, era el
homenaje de su pueblo a un héroe.
En Marzo de 1979 el Presidente de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Vizcaya, D. Jose María Maderal Oleaga, era asesinado por
ETA cuando a primera hora de la mañana se dirigía andando desde su casa al trabajo, era el hermano mayor del último laureado Legionario y
también había servido en las filas de La Legión.
Una madrugada de agosto de 1980 la estatua a Juan Maderal Oleaga era arrancada de su emplazamiento y arrojada a la ría de Bilbao, no hubo
testigos del hecho a pesar de que esta es de cuerpo entero y tamaño natural, fundida en bronce, de unos ochocientos kilos y que en las
inmediaciones de la plaza se encuentran las dependencias de la Policía Municipal de Erandio.
La estatua sería rescatada de la ría años después, perdiendo un brazo en la operación, quedaría depositada en el acuartelamiento del Regimiento
Garellano, de guarnición en Bilbao, hasta que a la disolución del citado Regimiento fue trasladada a su actual emplazamiento en la Base Alvarez
de Sotomayor.

Hasta aquí las vicisitudes de dos gudaris Legionarios Vizcaínos, los hermanos Maderal Oleaga, uno, el laureado Juan, caído en combate en Edchera,
y otro, Jose María, que le había precedido en las filas de La Legión, asesinado por tres “bravos gudaris” etarras, encapuchados, a traición y con
el silencio cómplice de una parte de la sociedad, los Maderal Oleaga procedían de una familia humilde, no eran personalidades públicas.
Quizás el reconocimiento moral o económico de los Soldados españoles que participaron en la guerra de Sidi-Ifni deba empezar por la recuperación
en la memoria histórica de un pueblo de casos como los de los hermanos Maderal Oleaga, a los que se ha pretendido borrar de la historia arrojando
una estatua a una ría y cambiando el nombre de una plaza, pero la historia no es posible cambiarla, por mucho que se quiera.
La Legión no olvida a sus caídos, por eso, en la fecha conmemorativa del Combate de Edchera, 13 de Enero, se rinde homenaje a los caídos en dicho
Combate, entre ellos, los laureados Fadrique y Maderal Oleaga, en un escenario presidido por la estatua de este último, recuperada un día del fondo
de la ría de Bilbao y hoy en la Base de Viator.

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