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Campamento de Igueriben 
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Mensaje sin leer Campamento de Igueriben

Igueriben: viaje a la gloria y el infierno del Ejército español en el Rif

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Esta foto es de hoy dia los restos que quedan de aquel campamento..

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La loma de los árboles era el camino que llevaba a la posición de Igueriben, cercada prácticamente por el enemigo desde el mismo momento en el que fue ubicada en lo alto de un promontorio .
La pista asciende suavemente por la conocida como loma de los árboles. Unos cuantos eucaliptos dan algo de sombra a ambos lados del camino. El campo aún verdea en esta primavera algo seca, según comentan los vecinos de la zona. La tranquilidad que se respira en este lugar es total, salpicada por una leve brisa que hace más llevadero el día. Un sol implacable nos acompaña durante el trayecto. Estamos en Annual y nadie diría que en este hermoso lugar se consumó una de las mayores tragedias del Ejército español en el siglo XX, en concreto en 1921.
Pero nuestro viaje pretende acercarnos algo más al comienzo del desastre y para ello hay dos puntos clave en el escenario que aparecen a la vista. Al fondo, algo lejos, el monte Abarrán y al otro extremo de la loma de los árboles, Igueriben, gloria e infierno a la vez y tumba de más de 300 personas un aciago 21 de julio de 1921.
Y es que la loma de los árboles era el camino que llevaba a la posición de Igueriben, cercada prácticamente por el enemigo desde el mismo momento en el que fue ubicada en lo alto de un promontorio pelado, en el fondo del valle de Annual, un ejercicio táctico que pretendía proteger el flanco sur del valle ante las previsibles embestidas de las tropas rifeñas, o tal vez no, pues algunos analistas estiman que esta posición carecía de sentido, pues se estableció pensando que nunca sería atacada.
En cualquier caso ya no puede hacerse nada al respecto. Tan sólo la historia y el recuerdo, perdido en la memoria, parecen haber hecho las paces con este lugar. Un infierno que pudo haberse evitado y que fue testigo de una de las acciones heroicas más comentadas a lo largo de estos años.
Pese a ello, el recorrido comenzó unas horas antes, en la localidad del Dar Drius. Desde aquí se desparramaban las diferentes posiciones españolas, pequeños puntos de control, con los que se pretendía vigilar los accesos al valle de Annual. En Drius no queda nada que recuerde a España con excepción de una decrépita iglesia, escondida entre un olivar cercano y sorpresa, un viejo cuartel de caballería en las afueras de éste inhóspito pueblo.
El acceso al valle de Annual se hace desde Ben Tieb, prácticamente en las faldas de la pequeña cordillera que separa esta localidad y las llanuras del Gareb de Annual.
Y es en la subida de las primeras estribaciones montañosas donde se ubicó la primera posición de control, Intermedia A. Tras ella vendrían otras más, la loma del morabo, Izzumar, de triste recuerdo al ser la zona más accesible para entrar y salir del valle de Annual y más tarde, otras dos posiciones más, Intermedia B y C. Todas ellas quedaron aisladas el 21 de julio de 1921, algunas de ellas unos días antes, como fue el caso de Igueriben.
Un paseo por la cima de estos dos promontorios desvela detalles poco conocidos al viajero que acceda al lugar. La primera pregunta es saber cómo es posible que en aquella loma se instalaran más de 300 personas, pues el espacio es mínimo.
El 7 de junio de 1921 se ocupó este pequeño emplazamiento. Fueron 354 efectivos militares, pertenecientes la mayoría al Regimiento de Ceriñola. Su nombre se cubrió de sangre en aquellos aciagos días.
Junto a ello, también se instaló una sección de ametralladoras, una batería de montaña, tres miembros del Cuerpo de Ingenieros y diez efectivos de la Policía Indígena. El destino estaba echado para estos hombres, cuyo sufrimiento quedó plasmado en un pequeño libro, escrito por el único oficial superviviente de aquel desastre, el teniente Luis Casado Escudero.
La subida a Igueriben no es pesada, pero entre la loma de los árboles y esta cima hay una serie de barrancos que hay que franquear. Uno no puede dejar de imaginar cómo sería el pasisaje en pleno verano. En Igueriben no había agua, otro de los problemas, y estaba rodeado de pequeños barrancos, buenos sitios para que se escondieran los rifeños.
Desde lo alto se divisa el valle de Annual, en dirección norte. Al fondo se ve la posición de Talilit y detrás de ella se percibe el mar. La frescura de la brisa llegaba de ahí, de las playas de Sidi Dris, aunque para los de Igueriben aquello no era más que un recuerdo lejano.
Al frente de Igueriben quedó un jóven comandante, Julio Benítez, malagueño. Una estatua honra su nombre en la capital de la Costa del Sol. Siempre le preocupó el problema de las aguadas aunque nadie pareció hacerle caso. Sin duda la tragedia comenzó a vislumbrarse de ese momento.
Los días pasaban en la posición más avanzada de las líneas españolas. Al fondo, en dirección sur, las estribaciones de la sierra de Tensaman oscurecían el horizonte.
Desde lo alto de Igueriben se percibe el peligro. Los primeros ataques no tardaron en comenzar y se irían agudizando con el paso de los días aunque lo peor estaba por llegar.
El desastre se presiente
La vista desde Igueriben es magnífica. La calma tan sólo se ve interrumpida por unos lejanos yu yus, cánticos de bodas en esta época del año. Se acerca el verano y las gentes de este lugar se preparan para festejar sus tradiciones. Sin embargo hay algo que sobrecoge en esta loma batida por el viento. Nada rompe el silencio en esta mañana soleada, si acaso el ruido de los propios pasos sobre la tierra, dura y seca.
El 17 de julio de 1921 las kábilas más importantes de la zona ya han tomado la determinación de atacar la posición con todas sus fuerzas. Beni Urriaguel, Tensaman y Bocoya se unen para masacrar a los españoles. La posición quedó aislada desde ese día y los intentos por socorrerla serán infructuosos. No hay nada que hacer ya, excepto luchar y morir, por España y el Ejército. La gloria y en infierno se dan la mano por primera vez después del desastre de Abarrán.
El 19 de julio se intentó por última vez socorrer la posición. Finalmente el alto mando desiste. Habrá que esperar al día 21, momento en que se intenta dominar sin éxito la loma de los árboles.
El teniente Casado Escudero escribirá más tarde la angustia de muchos de los defensores, “los heridos y enfermos claman agua, con voz que suena en nuestras almas con temblores de súplica”.
Tenía razón Benítez. A la dureza del enemigo se sumaron otras desgracias, entre ellas la ausencia de agua. Casado Escudero lo afirma así: “es horrenda la sed, se han bebido la tinta, el petróleo, la colonia y los orines mezclados con azucar. Se echan arenilla en la boca para provocar, en vano, la salivación. Los hombres se meten desnudos en los hoyos arenosos para gustar el consuelo de la humedad”.
La situación es desesperada y los muertos hacen insoportable la estancia en la posición. El ánimo desfallece. Benítez manda una retirada. Para ello establece un plan. Un grupo de efectivos saldrá a mano derecha a contener el ataque rifeño. El resto se retirarán como puedan. Al frente del pequeño grupo está Casado Escudero.
Antes de ello se manda un último mensaje al alto mando: “sólo quedan doce cargas de cañón, que empezaremos a disparar para rechazar el asalto. Contadlos y al duodécimo disparar fuego sobre nosotros, pues moros y españoles estaremos envueltos en la posición”. El plan se hace de esta forma. El resultado serán 34 supervivientes, entre ellos el teniente Casado Escudero, que será hecho preso por la tropas rifeñas después de ser herido.
Atardece sobre Igueriben y decidimos bajar pues hay que volver a Melilla. Al llegar a los vehículos un grupo de jóvenes rifeños nos ofrecen algunas balas que encontraron por la zona. Nos piden dinero por ellas.
Finalmente declinamos el ofrecimiento y nos vamos del lugar. La cordialidad reina en el pequeño aduar. Nos despedimos de Annual aunque no sin olvidar las palabras e impresiones de Casado Escudero cuando estuvo en Igueriben: “muere la tarde; la luz crepuscular adquiere un tono de un rojo intenso que transmite a las vecinas montañas, como si la naturaleza presagiara el triste fin que la fatalidad nos tenía reservado”.


http://elfarodigital.es/melilla/socieda ... -rif.html#

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Honor y Gloria a los que dieron su vida por España


2013 03 19, 9:30
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Mensaje sin leer Re: FOTOS CAMPAMENTO IGUERIBEN
Bibliografía y relación de los defensores de Igueriben

La mayoría de nombres son citados en los listados del teniente Casado Escudero.
Aquellos que no aparecen en la relación del citado oficial han sido debidamente contrastados por aparecer en documentos oficiales.

..........Nombre .................Empleo...............Rgto............Unidad

Abataner Llorent, Francisco Sargento Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Abellán Morales, Francisco Artillero 2ª Artillería Comandancia
Acosta Gómez, Fernando Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Aguado Tiscani, Cecilio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Aguilar Albert, Ramón Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Aguilar del Molino, Valeriano Cabo Ingenieros Cia. Telegf.
Aguilera Mota, Francisco Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Aguilera Truejos, José Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Alamino Haro, Francisco Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Alcaide Ruiz, Eugenio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Alcalá Arévalo, Vicente Cabo Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Alemán Jáuregui, Juan Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Alonso Briceño, Gregorio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Alonso Yagle, Juan Artillero 2ª Artillería Comandancia
Álvarez Muñoz, José Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Aman Durán, Pablo Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Amell Capdevila, Ricardo Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Anastasio Fernández Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Andrés González, Bernardino Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Andreu Modol, Antonio Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Angulo Verdú, Vicente Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Anibedo Rodríguez, Fernando Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Ansa Alcortos, Francisco Sargento Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Antón de Cisneros, Armando Sargento Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Antonio Sane, Enrique Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Armesto López, Pedro Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Arnesto Alfaro, Francisco Artillero 2ª Artillería Comandancia
Arroyo Higueros, Pedro Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Asensio Ramos, Luis Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Avellí Casas, Juan Soldado 2ª Cia. Posición Ametralladoras
Bacario Onega, Francisco Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Baena Soria, Antonio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Ballesteros Farondo, Manuel Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Barber Serra, Salvador Soldado 2ª Cia. Posición Ametralladoras
Barceló Gil, Santiago Cabo Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Barrio Trigo, Domingo Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Barrios García, José Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Batena Basalduch, Luis Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Benítez Benítez, Julio Cdte. Ceriñola 42 PMM
Bermúdez Martínez, Antonio Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Bernal Guillén, José Sargento Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Bernal Morcillo, Luis Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Beroy Fernández, Francisco Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Blanco Briceño, Gregorio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Blázquez, Francisco Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Bleda Carretero, Mariano Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Boronat Vila, Juan Cabo RAMIX 1ª Bia Ligera
Braco Gerdina, Manuel Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Buendía Elche, Basilio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Buendía Moreno, Manuel Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Bueno Monteleón, Domingo Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Bulnes Martín Vegue, Arturo Capitán Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Bustamante Vivas, Julio Teniente RAMIX 1ª Bia Ligera
Caballero Navarro, Juan Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Caballo Gil, José Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Cabanera Rodríguez, José Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Cáceres Vargas, Enrique Soldado 2ª Ingenieros Cia. Telegf.
Calatayud Moran, Emilio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Campaño Moreno, Antonio Artillero 2ª Artillería Comandancia
Campillo Campillo, Manuel Cabo Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Campos García, Abelardo Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Camuñas Recio, Felipe Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Cánovas Paredes, Juan Cabo Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Cantalicio Moreno, Pablo Corneta Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Capdevila Morato, Juan Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Carabot Pérez, Antonio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Carazo Ureña, Napoleón Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Carballo López, Emiliano Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Carcabo, Emilio Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Cárdenas Rodríguez, José Suboficial Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Carrasco Domínguez, Manuel Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Casado Escudero, Luis Alférez Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Casas Fúster, Manuel Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Castilla Pesandrés, Julio Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Castro Muñoz, Manuel Teniente Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Castro Rodríguez, Salvador Educando Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Celis Ortiz, José Corneta Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Chamorro Torres, Nicolás Cabo RAMIX 1ª Bia Ligera
Chapino Hernández, Ildefonso Sargento Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Clarifo Gómez, Manuel Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Climen López, Tomás Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Coca Sabio, José Soldado 2ª Cia. Posición Ametralladoras
Cochero Gallego, Lucio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Colón Soriano, Fernando Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Conejero Mesías, Juan Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Cordero del Rey, Baltasar Cabo Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Cordero Zurdo, Alejandro Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Corral Carrera, Isaac Artillero 2ª Artillería Comandancia
Corral Rocero, Justo Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Correa Cañedo, Fernando Capitán Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Cortés Pérez, José Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Cotón, Antonio Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Cruz Pérez, Andrés de la Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Dávila Murillo, Hermenegildo Sargento Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Daza Rojas, Aurelio Sargento Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Del Fresno Bautista, Juan Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Delgado Muñoz, Antonio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Díaz Amán, Ángel Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Díaz Bernádez, José Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Díaz Jiménez, Feliciano Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Díaz Yguera, Antonio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Dolader Ibars, Miguel Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Domenech, Antonio Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Echevarría Bilbao, Aquilino Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Escudero, Marcelino Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Espinosa Urraca, Máximo Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Espinosa, José Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Fernández Babe, Ricardo Cabo Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Fernández Blanco, Francisco Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Fernández Caranabes, Severino Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Fernández de Castro, Carlos Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Fernández Ferrer, Antonio Corneta Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Fernández González, Jesús Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Fernández Monge, Rosendo Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Fernández Murillo, Antonio Sargento RAMIX 1ª Bia Ligera
Fernández Núñez, Antonio Cabo Cia. Posición Ametralladoras
Fernández Pérez, Federico Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Fernández, Gervasio Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Ferrera Caballo, Ricardo Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Fiaño, Manuel Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Fidalgo León, Magín Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Flamenco Medel, Nazario Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Fontanilla Alonso, Ángel Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Forradilla, Antonio Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Francisco Inés, Juan Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Fresnilla, Juan Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Fuguet Vallt, Antonio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Gais Gómez, Félix Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Galán Arrabal, Alfonso Teniente Cia. Posición Ametralladoras
Galope Trazas, José Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
García Arroyo, Mariano Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
García Blanco, Emiliano Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
García Blanco, Tomás Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
García Gallardo, Diego Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
García García, Alejandro Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
García Mateu, Ramón Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
García Molina, Emilio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
García Moreno, Juan Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
García Quesada, Manuel Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
García Rodríguez, Pablo Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
García Romo, Arturo Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
García Vela, Daniel Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
García Zamorano, Manuel Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
García, Fernando Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
García, Pedro Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Gil Martínez, Nicolás Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Gómez Expósito, José Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Gómez Frutos, Esteban Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Gómez Gallardo, José Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Gómez González, Ignacio Cabo Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Gómez Jareño, Hermenegildo Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Gómez, Francisco Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Gómez, José Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
González Arias, José Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
González Asensio, Juan Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
González Cruz, Manuel Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
González del Rey, Cristóbal Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
González Fernández, Severino Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
González González, Manuel Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
González Manzano, Félix Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
González Pérez, Mariano Cabo Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
González Pérez, Ricardo Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
González Rodríguez, Secundino Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
González, Jenaro Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
González, José Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Gordillo Ibáñez, Rafael Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Gracia Casa, Donato de Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Gundín, Heliodoro Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Hermosilla Robles, Juan Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Hernández Alonso, Pablo Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Hernández Álvarez, Isidro Cabo Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Hernández Enríquez, Camilo Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Hernández Prieto, Francisco Artillero 2ª Artillería Comandancia
Herran Gallego, Germán Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Herrera Sánchez, Pedro Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Hidalgo Joyas, Federico Trompeta RAMIX 1ª Bia Ligera
Higueras Carrasquilla, Lucio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Higueros Ruiz, Luis Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Ibáñez Soria, Agustín Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Ibarra Gil, José Soldado 1ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Ibars Ronda, José Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Iglesias del Río, Domingo Cabo RAMIX 1ª Bia Ligera
Jaramillo Varela, José Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Jáuregui Aranguren, José Soldado 2ª Ingenieros Cia. Telegf.
Jiménez Becerril, Joaquín Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Jiménez Guerra, Miguel Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Jiménez Sánchez, Diego Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Jiménez Sánchez, Pedro Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Jins Armengol, José Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Jorge Moquedano, Andrés Cabo Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Lacoy Laet, Agustín Cabo Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Lasca García, Pedro Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Lázaro Moreno, Daniel Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Lerma Pérez, Manuel Soldado 2ª Cia. Posición Ametralladoras
Linares Baitáns, Federico Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Litrán Carrasco, José Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
López Casas, Alfonso Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
López Fernández, Jesús Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
López Morato, Antonio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
López Moreno, Francisco Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
López Moreno, Lázaro Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
López Prada, Manuel Cabo Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
López Rellida, Gregorio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
López Rodríguez, Domingo Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
López Varela, Antonio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
López Vila, Aquilino Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Losada Pardo, Joaquín Corneta Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Lozano Lozano, Gabriel Artillero 2ª Artillería Comandancia
Lucas Casado, Crispín de Cabo RAMIX 1ª Bia Ligera
Luque Domínguez, José Artillero 2ª Artillería Comandancia
Macías, José Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Mailan Rodríguez, Manuel Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Mano Redondo, Manuel Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Marcos Sánchez, Francisco Artillero 2ª Artillería Comandancia
Martín Bravo, Antonio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Martín Caja, Isaac Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Martín Díaz, Octavio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Martín Estefanía, Dámaso Tambor Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Martín Fernández, Cándido Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Martín Martín, Pedro Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Martín Prieto Francisco Soldado 1ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Martín Prieto, Francisco Soldado 1ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Martínez, Víctor Soldado 2ª Ceriñola 42 Asistente Cdte. Benítez
Martínez Carballido, Dionisio Cabo RAMIX 1ª Bia Ligera
Martínez Cuenca, José Soldado 1ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Martínez Díaz, Mariano Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Martínez Espí, Daniel Artillero 2ª Artillería Comandancia
Martínez Manzanares, Domingo Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Martínez Martínez, Pedro Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Martínez Orero, Manuel Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Martínez Pérez, Pedro Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Martínez Peso, José Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Martínez Quintana, José Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Martínez Sánchez, Cándido Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Martínez Verdaguer, Vicente Artillero 2ª Artillería Comandancia
Martínez Villar, José Soldado 2ª Cia. Posición Ametralladoras
Más Ginesta, José Artillero 2ª Artillería Comandancia
Masollera de la Rosa, Fidel Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Mayor Casado, Ramiro Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Medel Gutiérrez, Lorenzo Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Medina Toledano, Julián Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Mena Sánchez, Pedro Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Méndez Pérez, Benigno Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Meseguer Alcoler, Jaime Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Mingo Portillo, Francisco Cdte. Ceriñola 42 PMM
Mirás Fernández, Serafín Soldado 2ª Cia. Posición Ametralladoras
Miró Lázaro, Emiliano Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Molina Llogacias, Santiago Educando Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Molina, Francisco Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Morcillo Núñez, Elías Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Moreno Blasco, Ramón Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Moreno González, Mateo Cabo Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Moreno Piñedo, Ángel Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Moreno Sánchez, Valeriano Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Mula Aznar, Pedro Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Muñoz Fontiñán, Julián Soldado 1ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Muñoz Mengual, Juan Artillero 2ª Artillería Comandancia
Muñoz Ruiz, Juan Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Murillo Barrera, Antonio Artillero 2ª Artillería Comandancia
Murillo Marzo, León Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Navarrete, Manuel Soldado 1ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Navarro García, Joaquín Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Nieto López, Celedonio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Nieto Nieto, Emiliano Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Nougués Barrera, Ernesto Teniente Artillería Comandancia
Ojeda Rodríguez, Juan Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Olarte Lazara, José Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Olivet Busquet, José Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Olmo Matilla, Simplicio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Olmos Costa, Antonio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Onega Bel, Gregorio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Ortiz Sánchez, Manuel Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Otero Grande, Mariano Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Oviedo Rodríguez, Felipe Soldado 2ª Cia. Posición Ametralladoras
Palacios Paz, Aurelio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Pardo Garcés, Manuel Cabo Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Paz Orduña, Federico de la Capitán RAMIX 1ª Bia Ligera
Penelas Cabolugo, Virgilio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Peñalva Ballesteros, Pedro Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Pérez Anguesa, José Cabo Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Pérez Capilla, José Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Pérez Fernández, Juan Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Pérez López, Mariano Cabo Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Pérez López, Martín Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Pérez Martín, Juan Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Pérez Pérez, Bartolomé Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Pérez Rodríguez, Ramón Soldado 1ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Pérez Sánchez, Antonio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Pérez Torres, Mariano Cabo Ceriñola 42
Pillo Chao, Jesús Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Ping Fajulá, José Soldado 2ª Cia. Posición Ametralladoras
Pino Gómez, Abraham Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Pla García, Antonio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Porras Dalmaces, Salvador Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Prado Gómez, José Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Prat Atienza, José Cabo Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Puente Moreno, ángel Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Pulido Moya, Juan Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Pulido, Antonio Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Quintas Carrasco, Eufemio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Ramírez Cobos, Pablo Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Ramírez Hernández, Antonio Suboficial Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Ramón Fernández, José Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Ramos Yagüe, Eugenio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Ramos, Ángel Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Rasao Pérez José Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Ravillet Aisó, Lorenzo Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Redondo Serrano, Juan Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Reviriego Iglesias, Ramón Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Riera Alverola, Vicente Cabo Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Riquelme Velasco, Emilio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Rivera Blanco, Lorenzo Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Robledo Escribano, Santiago Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Rodas Bares, Eusebio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Rodríguez Bonilla, Juan Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Rodríguez Castañeda, Melchor Artillero 2ª Artillería Comandancia
Rodríguez Castillo, Francisco Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Rodríguez Cortacero, Justo Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Rodríguez Gregoris, Emilio Soldado 2ª Cia. Posición Ametralladoras
Rodríguez Gutiérrez, Crescencio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Rodríguez Laisela, Ángel Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Rodríguez López, Manuel Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Rodríguez Martínez, Pedro Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Rodríguez Otero, Domingo Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Rodríguez Peña, Ricardo Sargento Intendencia 5ª Cia Montaña
Rodríguez Ruiz, Manuel Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Román González, Francisco Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Romero Almohada, Pedro Tambor Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Romero García, Juan Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Romero Román, José Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Romero Salmerón, Santiago Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Rondón Pérez, Bartolomé Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Royo Ramos, Pedro Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Ruiz Boades, Pedro Soldado 2ª Cia. Posición Ametralladoras
Ruiz Fernández, Gregorio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Ruiz Gamero, Paulino Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Ruiz López, Narciso Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Ruiz López, Pedro Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Ruiz Morales, Juan Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Ruiz Osuna, Enrique Alférez Intendencia 5ª Cia Montaña
Rus Soler, Francisco Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Saborido Bernal, José Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Sala Calonge, Luis Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Salvany Alemany, Antonio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
San Blas Segundo, Felicito Soldado 2ª Cia. Posición Ametralladoras
Sánchez Albertos, Ramón Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Sánchez Amoros, Francisco Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Sánchez Cortés, Miguel Cabo RAMIX 1ª Bia Ligera
Sánchez Fernández, Gabriel Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Sánchez García, Ignacio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Sánchez García, Mariano Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Sánchez Gutiérrez, Santos Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Sánchez Liña, Mariano Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Sánchez Marcos, José Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Sánchez Martínez, Bernardino Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Sánchez Rodrigo, Francisco Soldado 2ª Cia. Posición Ametralladoras
Sánchez Rodríguez, Alfonso Cabo Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Sánchez Sánchez, Gabriel Artillero 2ª Artillería Comandancia
Sánchez Sánchez, Pedro Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Sánchez Toribio, Julián Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Sánchez, Demetrio Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Sanes Dávila, Bruno Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Sans Ibars, José Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Santamaría Medina, Argimiro Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Santo Castro, Ramón Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Sarabia Bustillo, Antonio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Sardiña. Antonio Cabo Intendencia 5ª Cia Montaña
Segura García, Andrés Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Segura Pérez, Andrés Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Serrano Matamala, Basilio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Serrano Núñez, Esteban Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Sicilia Iglesias, Ramón Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Sierra Serrano, Justo Teniente Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Soto Rodríguez, Manuel Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Suárez Cano, Antonio Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Talemes Lozano, Benedicto Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Terrujillo Sánchez, Francisco Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Tirado Espejo, Francisco Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Torres, José María Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Valbueno Fernández, Eustaquio Cabo Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Valdeoliva Ortega, Francisco Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Valdés González, Delfín Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Valdés Muñiz, José Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Valero Chaparro, Enrique Artillero 2ª Artillería Comandancia
Valliño, Inocencio Soldado 2ª Intendencia 5ª Cia Montaña
Valverdu Claret, Ramón Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Vaquero Cubero, Vicente Soldado 2ª Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon
Varela Vázquez, Amadeo Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Vázquez Gutiérrez, Antonio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Verga Bana, Pedro Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Vicente Guillamón, Juan Soldado 2ª Cia. Posición Ametralladoras
Villalba Niza, Antonio Sargento RAMIX 1ª Bia Ligera
Villaldea Gumiel, Emilio Artillero 2ª RAMIX 1ª Bia Ligera
Villanova Hoppe, Rafael Alférez Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Virgili Virgili, Antonio Soldado 2ª Ceriñola 42 4ª Cia/III Bon
Vuelta Rodríguez, Isidro Soldado 2ª Cia. Posición Ametralladoras
Zarco Estrada, Antonio Cabo Ceriñola 42 2ª Cia/I Bon


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2013 03 20, 8:51
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Mensaje sin leer CAMPAMENTO IGUERIBEN
LOS OFICIALES DE IGUERIBEN MUEREN PERO NO SE RINDEN

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1921 IGUERIBEN

Los jóvenes tenientes Castro y Rodríguez del Regimiento de Infantería Ceriñola 42, se estremecen cuando su capitán Arturo Bulnes les comunica la decisión del mando de ocupar la loma de Igueriben y no la que llaman “De los árboles”, que domina a la otra, y que no es más que otro cerro indefendible, sin agua, como lo había sido Abarrán.

Pero la infantería española no discute, solamente obedece y muere. Que el mando no escarmiente de cercanísimas lecciones, no importa. Todavía humea Abarrán saqueado por los moros, y los estirados generales, sobretodo el bigotes de Silvestre, siguen obcecados y ciegos, sin querer ver las señales que anuncian el desastre.

Por eso la mañana del siete de Junio de 1921, se ocupa la loma de Igueriben, y se procede a su fortificación.
Allí no hay gota de agua, que está lejos y en terreno batido por el enemigo, enemigo que observa los movimientos españoles.

Los oficiales de la artillería y de la infantería, que se quedarán allí, solos, a expensas del socorro y el apoyo del cercano campamento de Annual, levantan los parapetos, las tiendas cónicas y las alambradas, y excavan los agujeros.
Alguien hace una broma macabra:

- Ya están cavadas las tumbas… ¿Hacemos cruces, mi capitán…?
- Cállese González…

La posición de Igueriben se termina y allí, tan cerca y a la vez tan lejos, quedan trescientos cincuenta soldados como guarnición.

Durante lo que queda del mes de Junio, los kabileños hostigarán la posición con ataques intermitentes y sangrientos.
Subir hasta allí arriba, el agua y los bastimentos diarios cuesta también esfuerzo y sangre.
Poco a poco, como en las películas de indios, el fuerte Igueriben es rodeado por una multitud de enemigos, que se apostan, disparan, chillan y cantan llenando los riscos del Rif de avisos de muerte.

El día dos de Julio, toma el mando del destacamento, el Comandante de Ceriñola, Don Julio Benítez, valeroso defensor de Sidi Driss.
Desde el primer día, informa a sus superiores de que la loma es indefendible ante un ataque masivo del enemigo y que si los consiguen rodear, estarán todos perdidos, pero que aún así, sabrán morir como oficiales españoles defendiendo la posición.

Los montes y cerros frente a los campamentos españoles son un hervidero de enemigos armados. De Kábilas que se suman a las tropas de Abdel krim y que esperan la orden de avanzar sobre las posiciones españolas.
Primero lo harán sobre Igueriben, que es sometida a un durísimo ataque y asediada el domingo 17 de Julio de 1921.

Los moros ya no dejarán de atacar una vez y otra, hasta que la posición caiga. No descansarán ni les importará el enorme número de bajas que los de Igueriben les hacen, hasta que acaben con todos los de dentro.

El domingo los soldados españoles ocupan sus puestos de tiro en los parapetos, bajo el inclemente sol africano para no abandonarlos hasta caer heridos o morir allí mismo.

Los moros atacan por miles y bien dirigidos, desde la posición española el comandante Benítez alienta a sus hombres y dirige la defensa en pie, sobre parapetos y sacos, siempre acudiendo donde más se le necesita, en los puestos de mayor peligro, enardeciendo a sus hombres con su sola presencia.

Desde Annual, se envía un convoy de abastecimiento en mulas, con agua y municiones. Será una subida al infierno hasta la posición, pero hay que meter los bastimentos al precio que sea.

Nada más salir, cae abatido el Comandante Romero, jefe del convoy, el fuego enemigo es intenso y certero, una barrera de plomo que hay que atravesar.

Al Teniente Joaquín Cebollino Von Lindenman, que manda el escuadrón de Regulares, y tiene orden de proteger el convoy, la lluvia de balas no le hace temblar el pulso, y carga con sus valientes contra las posiciones enemigas. A sablazos logran ir abriéndose paso entre la multitud de chilabas pardas y de terrible fuego.

Desde Igueriben Benítez ordena apostar dos de sus ametralladoras fuera de la posición, para castigar el flanco enemigo y dar alguna oportunidad a los valientes que suben cerro arriba conduciendo a las mulas.

El Teniente de artillería Ernesto Nogués Barrera, al que le han matado el caballo, se pone al mando del convoy y ayudado por sus artilleros recupera gran parte de la munición y entra, aclamado por los infantes, en Igueriben.

Lindenman, a puros huevos, sale de la posición, rompe de nuevo el cerco enemigo y, recogiendo a los heridos de la subida, logra regresar al campamento de Annual.
Recibirá La Laureada por su heroica acción, preludio de las gloriosas cargas del Alcántara.

Sin embargo, el sacrificio y el valor, han servido de poco. Las cubas con el preciado líquido han sido casi todas agujereadas por el combate, y los litros que llegan hasta arriba, apenas pueden apagar la sed de todo un día de rechazar asaltos enemigos bajo el sol.

El asedio no ha hecho más que empezar.

De noche, los moros atacan con fuerza desde todos los ángulos. Tan solo la ardorosa defensa española, consigue detener al enemigo.
La lucha es atroz, cuerpo a cuerpo, con fusiles, pistolas, cuchillos, granadas de mano, uñas y dientes.

El Teniente De la Paz Orduña, mantiene en respeto a los moros con sus cañones del setenta y cinco a espoleta cero.
Igueriben resiste.

Por la mañana un olor fétido inunda la posición española. Son los cuerpos reventados a tiros de las acémilas que había metido el convoy, espantadas entre el parapeto y la alambrada, ahora hinchadas por el calor emanaban sus pestilencias sobre los soldados.

Más calamidades que se unen a la sed y a la temperatura, que supera a mediodía los cuarenta y muchos grados.
Los soldados, que no pueden abandonar el parapeto, pues el asalto rifeño no se detiene un instante, tienen que chupar patatas y mordisquear las mondas, y beberse el líquido de las latas de conserva y la tinta de los tinteros, hasta sus orines endulzados tienen que beber y que racionar.
Los labios agrietados, la garganta como la lija, el pellejo quemado y reseco, la lengua pastosa, la cabeza pensando en el río, caudaloso y limpio que pasaba por el pueblo, allá en España, tan lejos…

Pero todos allí, disparando sus fusiles y haciéndole pagar muy caro al enemigo, aquel trocito de tierra sobre el que ondea la Rojigualda.

La tercera noche de asedio, en las mismas alambradas, se rechaza un nuevo asalto enemigo.
A mordiscos, puesto que se agotan las últimas granadas de mano.
Los cañones de Orduña disparando metralla contra la misma puerta para detener la turba de turbantes enloquecidos. La matanza de enemigos es espantosa, el precio por Igueriben no tiene rebajas.

A las cuatro de la mañana, Benítez, pide ayuda urgente. Desde Annual se organizan tres columnas.

Las tres fracasarán en su intento de romper el cerco enemigo. Los rifeños quieren Igueriben, igual que quisieron Abarrán y se lanzan en oleadas fanáticas una tras otra contra los parapetos y contra las compañías que se despliegan.
Allí no puede arrimarse nadie. El enemigo tiene la presa mordida y no quiere soltarla

La tarde del tercer día de asedio, con los defensores de Igueriben cantando aquello de “que llueva, que llueva”, a ver si así podían llevarse a la boca, algo más que arena, los moros emplazan una pieza a mil quinientos metros y comienzan a bombardear, al principio sin atino, pero poco después, metiendo los pepinos con mortal acierto en la posición.

A Annual ha llegado el Coronel Manellas, que exige que se meta allí un refuerzo de lo que sea, los valientes de Igueriben no merecen menos.

Así que se organiza una columna ligera en la que cada hombre llevará tres cantimploras.
Pero a mitad de camino, la granizada de balas del enemigo, que ríase usted de playa Omaha, hace retroceder con muchas bajas a las compañías de Regulares encargadas de la misión.

En la posición de Igueriben llueve. Pero llueve plomo y metralla, desesperación y sed.
Y sobre todo ello, la figura del Comandante Benítez enardeciendo a sus oficiales y sus hombres con su ejemplo abnegado de valor y obstinación.

La noche del veinte de Julio, los combatientes rifeños lanzan un ataque masivo, que piensan será el definitivo.
El heliógrafo de Igueriben, pide a la artillería de Annual que bata el perímetro del campamento, lo más pegado a las alambradas posible, pues todo el terreno, está infestado de enemigos con las gumias en los dientes.

La concentración artillera es de libro, milimétrica, y tan potente, que deja los alrededores de la posición arrasados y los defensores, pueden dormitar tranquilos, al menos un rato.

Huele a carne achicharrada, a sangre coagulada, a cuerpos podridos, a muerte que cabalga sobre aquellas peñas y barrancas.
Las ametralladoras han empezado a fallar y la situación de los hombres es inhumana. Mueren los hombres en los parapetos, resecos como bacalaos, la mente apagándose como una vela sin aire.

La enfermería, donde se hacinaban los heridos más graves estalla en mil pedazos, llenando el aire de vísceras y trozos de muertos, que caen sobre los hombres de los parapetos que ya no se inmutan ante nada, hechos al horror, a la tragedia, al drama.

Pese a todo, a los moros que llegan pidiendo la rendición y la entrega de la bandera, les recibe el bravo Comandante con un ¡Viva España!, respondido con voz fuerte y acompañado de una rociada de buen plomo español.

Los moros, claro, ofuscados, lanzan más asaltos… De momento son todos rechazados.
Pero ya no durará mucho.
Todos se miran, todos lo saben. Morirán allí. La cuestión es si sabrán hacerlo como españoles.

La mañana del veintiuno de Julio, los defensores que quedan vivos en Igueriben, contemplan cómo las dos columnas enviadas en su ayuda, son incapaces de romper el cerco.
Desde Igueriben, Benítez reprocha a sus compañeros su falta de valor y decisión, su incapacidad para llegar hasta ellos, que están allí, a punto de morir todos, y a tiro de piedra del campamento principal.

“Parece mentira que dejéis morir así a vuestros hermanos… Dice Benítez en su mensaje.

El general Silvestre , que por su impetuosidad y desprecio al enemigo, ha metido al Ejército en aquella ratonera, llega a Annual, desde La Plaza de Melilla donde ha rebañado a los cocineros, enlaces, carpinteros, mozos de cuadra y oficinistas, los ha armado y llevado hasta el frente.

Llega justo a tiempo de ver retroceder las columnas que envió el general Navarro esta mañana y de leer el mensaje del comandante Benítez.

El General agarra una de sus conocidas rabietas y organiza, a voz en grito, una carga de caballería con sus jinetes… Llegará hasta Igueriben aunque tenga que hacerlo él mismo.
Pero sus ayudantes le persuaden de semejante locura y de que le de la orden a Benítez, de que se rinda.

Desde Igueriben, tras un momento de silencio, llega la respuesta del Comandante:

“Los oficiales de Igueriben, mueren pero no se rinden…”


Benítez reúne a sus oficiales y organiza una retirada escalonada. Se sacrificarán para que así, al menos, algunos de sus hombres, puedan llegar a Annual y salvarse.

Son más o menos las cuatro de la tarde del veintiuno de Julio, se transmite un último mensaje al campamento de Annual.

“Nos quedan doce cargas de cañón. Contadlas. A la duodécima, fuego sobre nosotros, pues estaremos revueltos moros y españoles…”

Se repartieron los últimos peines de munición entre cada hombre, apenas veinte cartuchos y cada cual estuvo un momento a solas con sus pensamientos y su sed y después, se dio la orden de repliegue.

La vanguardia del capitán Bulnes, es masacrada nada más abandonar los parapetos, en el flanco izquierdo el teniente Galán, consigue avanzar un poco más, pero la marea sarracena es incontenible, todas las kábilas se han reunido allí para asaltar la posición española.

Por la derecha el teniente Casado con sus hombres, caen acribillados por una descarga cerrada. El teniente, dado por muerto, será capturado después por los rifeños y pasará dieciocho meses en Axdir trabajando en el huerto de Abdelkrim. Liberado escribirá un relato de los sucesos y encarará su terrible destino.
Casado será fusilado en Melilla, en 1936, cuando se niega a apoyar el golpe militar que en La Plaza, se ha adelantado un día al calendario oficial.

El centro de la columna de repliegue la manda el mismo comandante Benítez, con los heridos.
Morirán todos mientras corren, defendidos fusil en mano por su bravo comandante, que agotada sus municiones, desaparece ahogado por la ola de moros que se abaten sobre su cuerpo.

La retaguardia, los últimos que salen pegando tiros y gritando desde sus gargantas resecas, acuchillando moros como demonios con sus bayonetas, son los artilleros del teniente Federico de La Paz Orduña, que han inutilizado los cañones y defendido el parapeto hasta el postrer momento.

Ninguno se salvará. Morirán allí todos, sobre las alambradas y las piedras de Marruecos, rodeados de cientos de cadáveres enemigos, de cientos que han matado ellos con su resistencia a ultranza, con su valor y sacrificio.

Solamente quince espectros logran alcanzar el campamento de Annual, algunos morirán de inmediato reventados al saciarse de agua.
Los otros lo harán en pocas horas.

Cuando la marea sarracena acabe el saqueo de Igueriben y ponga sus ojos en Annual.
Cuando se abata sobre nuestras tropas el desastre y la vergüenza, cuando, al contrario que el valeroso Benítez y sus trescientos cincuenta hombres, nadie, entre los altos oficiales que por allí había, tenga el valor de plantarse y resistir.

Cuando olviden lo que dijo el comandante Benítez, asediado, solo y perdido, sin esperanza de victoria ni de salvación.
Cuando se olviden de que son oficiales y españoles, y se arranquen las estrellas y peleen con los acemileros por una montura.

Cuando se olviden de que los oficiales de Igueriben, o de cualquier otro sitio, mueren, pero no se rinden…

Dedicado a los defensores de Abarrán, de Igueriben, de La Intermedia A, y de todas las demás posiciones y blocaos españoles, que, va a hacer ahora noventa y un años, se defendieron hasta perecer todos, con los colores orgullosos de su bandera abrazándoles, mientras se abrían para ellos las puertas del cielo de los valientes.


2013 04 06, 8:25
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Mensaje sin leer Re: CAMPAMENTO IGUERIBEN
"Murieron con las botas puestas": IGUERIBEN Y ABARRÁN

Al citar la campaña de África siempre ha venido a la memoria (por sus numerosas citas) Annual… Pero hubo otros combates resueltos por nuestro Ejército con mayor o menor fortuna, pero siempre con enorme valor:

“El honor prohíbe acciones que la ley tolera” (Lucio Anneo Séneca)

Igueriben fue una posición contigua a la de Annual, ocupada por las tropas españolas el 7 de Junio de 1.921 y quedando defendida con 355 hombres al mando del comandante Mingo del Regimiento de Infantería Ceriñola nº 42. Posteriormente fue sustituido en el mando por el comandante Julio Benítez, del mismo regimiento, que había defendido con anterioridad la posición de Sidi-Dris. No obstante, fue imposible su defensa ante la abrumadora fuerza de los sitiadores, las cabilas rifeñas lideradas por Abd el-Krim y finalmente los defensores españoles debieron abandonar sus posiciones y retirarse hacia Annual, dejando atrás un gran número de muertos y heridos.

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La fortificación en sí era deficiente, compuesta por sacos terreros y sólo dos hileras de alambre de espino en la alambrada que, además, estaba situada muy cerca de los parapetos debido a que casi toda la posición estaba rodeada de acusadas pendientes. Por otra parte carecía de una vía de acceso adecuada, era una senda para animales muy tortuosa con abundantes barrancos, y con la aguada a más de cuatro kilómetros. Los ataques contra Igueriben empezaron a intensificarse a partir del 14 de Junio, y tres días después se les agotó el agua por lo que se vieron obligados a machacar patatas y chuparlas (el líquido de los botes de tomate y pimiento lo reservaban para los heridos). Al acabarse todo recurrieron sucesivamente a la colonia, la tinta y por fin a los propios orines mezclados con azúcar…

El día 21 se intentó socorrer la posición con una columna de 3.000 hombres, pero el convoy de ayuda quedó estancado muy cerca de la misma, contabilizando 152 bajas en 2 horas de combate. A las cuatro de la tarde de ese mismo día se repartieron los últimos veinte cartuchos que quedaban para cada hombre, se incendiaron las tiendas y se inutilizó el material artillero, después se inició la salida que fue masacrada ante la misma puerta. De los defensores sólo lograron escapar un oficial (Teniente Casado y Escudero) y once soldados, de los cuales cuatro murieron al llegar a Annual al atracarse de agua y por agotamiento, mientras que el Tte. Casado y cuatro soldados fueron hechos prisioneros durante año y medio, cuando cayó Annual. El comandante, Julio Benítez Benítez y el capitán Federico de la Paz Orduña obtendrían la Cruz Laureada de San Fernando a título póstumo por el heroísmo mostrado durante la defensa.

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Abarrán

ABARRÁN.
El Comandante General, el general Manuel Fernández Silvestre había ideado, a comienzos de 1.921, un plan de campaña para tomar Alhucemas, llave al corazón de la República del Rif, por tierra a través del avance del frente. Dicho avance consistía en ganar el apoyo de las cabilas por donde pasaría el frente español, consiguiendo así ganarse un aliado y que Abd el-Krim perdiera por tanto el apoyo de las cabilas rifeñas. Ganado la confianza, el Ejército español pasaría por las tierras de las cabilas rifeñas con sumo cuidado de no molestar a los rifeños. Podemos hablar así de una ofensiva política que se basaba en la diplomacia, midiéndose las fuerzas.
Sin embargo, las cabilas podían jugar a dos bandas. Para los españoles vencer en Alhucemas era crucial, no solo estratégicamente, pues estando Alhucemas en manos españolas, la caída de la república rifeña sería casi inminente, con una segunda línea fortificada y con el suministro de agua, tan carente en esos lares, permanentes. Si por el contrario fracasaban, los españoles tendrían que vérselas con todas las cabilas rifeñas en una retirada desastrosa ,donde las gentes del desierto -bien preparados en su clima y siendo un pueblo belicoso- podrían acabar con los soldados españoles, mal entrenados y muchos novatos, rápidamente.

En esos días el frente se alarga a lo largo de la orilla izquierda del río Amekrán, con una extensión aproximada de unos 55 Km, desde la posición costera de Sidi Dris, hasta el Zoco de Telata, con un recuadro de poder español en unos 5037 km2. Las siguientes cabilas habían sido ocupadas: Mazuza, Beni-Sicar, Beni-bu-Gafar, Beni-bu-ifrur, Beni Sudel, Quebdana, Beni-bu-yahi, Metalza, Beni Tussin, Beni Ulixex, Temsamán, Tafersit y Beni Said. De estas cabilas debremos saber tres, las más cercanas a los hechos acaecidos en Abarrán: Temsamán (N y O de la línea), Beni Tussin (S de lalínea), Beni Said (al interior de la línea). Guarnece esta línea 20.000 soldados españoles de los cuales 4.000 eran soldados indígenas, divididas en cuatro circunscripciones, de Sur a Norte:
 Circunscripción del Zoco de Telata: Regimiento de África nº 68.
Circunscripción de Dar Quebdani: Regimiento de Melilla nº59.
Circunscripción de Dar Drius: Regimiento de San Fernando.
Circunscripción de Annual: Regimiento de Ceriñola.

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Tercio embarcando para Melilla

Cada uno de estos regimientos estaba formado por unos 3.000 hombres. Los demás soldados españoles están dispersos en posiciones interiores en las cabilas ocupadas, en pequeñísimas guarniciones. Otros están retenidos, en espera de órdenes en Melilla.

En Mayo de 1.921 el centro de operaciones está establecido en la explanada de Annual, bien guardada por tres colinas.

Uno de los objetivos primordiales es conseguir una posición en la otra margen del río Amekrán, una cabila que se había conseguido pacificar estando del lado de los españoles acosta de muchos esfuerzos, sin embargo las relaciones no son del todo estables. Aunque la posición de Sidi Dris, una posición costera, ya estaba más allá del río, era insuficiente, pues era frecuentemente atacada por pequeñas partidas de cabileños. El punto designado para crear la posición es una colina llamada Dar Uberrán por los rifeños y Abarrán por los españoles.

La llegada de una harca enemiga en tierras de Temsamán produce que la cabila pida apoyo a los españoles, dando estos un sí. Abarrán es por tanto un punto de inflexión entre los dos bandos. Se produciría el combate en la colina, donde el destacamento allí enviado sería absorbido por los rifeños, eso sí luchando valientemente los españoles, sin embargo la posición sucumbiría ante el arrollador ataque de los rifeños. En Abarrán se daría la ya dudosa lealtad de las tropas moras: la Policía Indígena y los Regulares, además de los aliados de las cabilas. Con la derrota de Abarrán, se produce así el tan famoso Desastre de Annual, que provocaría la muerte de entre unos 10.000 a 20.000 soldados españoles en apenas un mes

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Abarrán es una colina situada en la margen izquierda del río Amekrán, en la confluencia del riachuelo de Brajis con este último, situada en tierra de Temsamán. Su distancia al centro de operaciones, Annual, es de unos 9 km, sin embargo debido a la carretera que los comunicaba la distancia es de unos 15 km de camino. Con estos dos datos podemos hacernos a la idea de lo tortuosa e que era la carretera. Esta carretera, además era tan estrecha que hubo que hacer que la columna marchase en filas de a uno, lo que produjo un alargamiento considerable de la columna, para hacernos a la idea: se sabe que la vanguardia de la columna llegó hacia las 5:30 de la mañana y no sería hasta las 8:00 cuando llegaría la retaguardia.

La colina tiene una altura de 525 metros, con 60 metros de altitud respecto al río; un suelo efectivo de un cuadrilátero aproximado de 65x12m., con forma de bota de vino y domina una gran extensión del territorio de Temsamán. Es un territorio yermo, sin una aguada cercana (la más cercana es el propio río Amekrán, a unos 2 km de camino), sin piedras, circunstancia por lo cual no ayudaría más tarde en la construcción del parapeto, sólo tierra movida y arena. Las faldas de la colina están plagadas de algunas jaras y otras malezas y arbustos, que ayudarían en el ataque a los rifeños a la acercarse al perímetro parapetado. A cada una de las faldas la llamaremos parapeto o frente:
Parapeto Norte y Oeste: inclinación media y matojos.
Parapeto Este: pendiente muy suave, finaliza en llano.
Parapeto Sur: fuerte pendiente, muchos matojos.
Hacia el Norte de la posición hay una colina que la domina y hacia el Oeste de Abarrán hay una loma con los frentes muy abiertos o extendidos.

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Hacia finales de Mayo de 1.921 llegan a Annual noticias, comunicadas por el faquir de Temsamán (Mohamed Ukarach) acerca del avistamiento de un harca enemiga de la cabila de los Beni Urriaguel de, estima este faquir, unos 3000 hombres tanto a pie como a caballo, mandados por el cabileño Sil Abo el- Jatabi. El faquir dice que el enemigo se ha incautado de ganado y que se aproxima a Annual, temeroso de que los Beni Urriaguel tomen represalias por colaborar con los españoles deciden pedir ayuda a estos últimos. Sabiendo que si el harca enemiga pasa la colina de Abarrán, los Temsamán no tendrían ninguna opción, aconsejan a los jefes del Ejército español que la tomen para frenarlos. Además diseña un plan consistente en tres columnas móviles que en un efecto tenaza consiguiera dispersar a los Beniurriaguel en la colina. Sin embargo tan solo fue una columna. También asegura darles una ayuda sustancial de hombres cuando los españoles cruzasen el río Amekrán. Mientras tanto llega a Annual el Comandante Villar, jefe del kert de la Policía Indígena, y solicita instrucciones y elementos para llevar a cabo la empresa al Teniente Coronel Dávila, jefe de la Sección de Campaña.

El 29 de Mayo, el Comandante Villar vuelve a solicitar instrucciones y hombres, esta vez, al Comandante General, el Gral. Manuel Fernández Silvestre, en un telegrama a Melilla. Dos días después, Silvestre envía un telegrama a Annual permitiendo la acción, dando al Comandante Villar plenos derechos para solicitarlo sin ningún tipo de reprobación. Se envía un telegrama al Alto Comisario, el Gral. Berenguer, para informarle de la acción. La contestación de este mensaje llegaría el 2 de junio, dándose por enterado, para entonces ya sería muy tarde. Se le dan al Comandante los elementos y se preparan los preparativos por la tarde. La columna sería liderada por el Comandante Villar y constaría de 1.461 hombres y 485 cabezas de ganado, una columna que, como bien afirma en su famoso “Expediente” el general Picasso, era “muy grande para ser gobernada por un comandante y muy pequeña para enfrentarse a tal número de enemigos”. La columna consistiría en:

Vanguardia:
5ª, 10ª y 11ª mía de policía indígena (aprox.150 hombres).
Cuerpo principal:
2 secciones de fusiles de Regulares.
2 compañías de ametralladoras de Ceriñola.
2ª y 5ª Compañía de ingenieros.
Batería de montaña (4 piezas de 75mm, 28 hombres).
Estación óptica (heliógrafo, 3 hombres).
Ambulancia.
1 Compañía de Intendencia.
Mulos de Ceriñola (munición, agua, víveres y sacos terreros).
Retaguardia:
1 Sección de fusiles de Regulares.
1 Compañía de fusiles de Regulares.
1 Escuadrón de caballería de Regulares.

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Uno de los objetivos primordiales al tomar Abarrán es que la operación debe ser sorpresa, sin que los rifeños se enterasen, sin embargo, así no fue, hacia las 23:00 de la noche se podía divisar desde Annual las hogueras encendidas de los rifeños dando la voz de alarma en las cercanías de la colina de Abarrán, sin duda, la tarde del 31 de Mayo los habían estado vigilando. Aun esto el Alto Mando no cancela la operación.

A la 1:00 de la madrugada, ya 1 de Junio, la vanguardia sale de Annual y siguen la ruta de 15 km que separa Annual de la colina, tras haber cruzado el río Amekrán una pequeña harca de aliados de Temsamán se les une, estos se habían comprometido a ayudar a los españoles en la toma y defensa de la posición.

A las 5:30 de la madrugada llega la vanguardia a la colina sin haber tenido oposición alguna. En estos instantes iniciales el Comandante Villar, acompañado por el caíd Hach Haddur Boaxa hacen un reconocimiento por la colina para organizar la fortificación de la colina. El caíd le presenta al comandante los inconvenientes de la colina:
I.- Tierra movida, sin rocas para ayudar en la fortificación.
II.- Los sacos terreros que llevan los mulos de Ceriñola o bien están desfondados o bien podridos, con lo que habría que desecharlos.
III.- No hay aguada cercana, por lo que la posición no podría resistir los ataques durante mucho tiempo.
IV.- La posibilidad de quedar cercados haría imposible que se pudiera enviar ayuda eficaz desde Annual.

Cuando hay más luz se empiezan a ver pequeños grupos de Beni Urriaguel merodeando por las colinas cercanas a Abarrán. Sin embargo, están en actitud expectante. El caíd aconseja la retirada inmediata de la colina ante el peligro de ser atacados o cercados. Sin embargo el Comandante Villar no oye sus explicaciones. A las 6:00 de la mañana llegan las dos compañías de ingenieros y se empieza a fortificar el perímetro de la colina según les va indicando el comandante.

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Las fortificaciones consisten en la construcción de unos parapetos con alambrada:
Se levanta un firme de arena de unos 25-30cm que funcionarían como base para el parapeto; encima del firme se colocan los sacos terreros llegando a tener una altura máxima de un metro, un metro treinta. Y distante a 30 metros de este parapeto se situaba una fila doble de alambrada, clavando piquetas muy distantes entre sí.

Sin embargo no en todas partes hubo las mismas fortificaciones: Si bien en los Parapetos Norte y Este se levantaron las fortificaciones antes descritas, en el Parapeto Oeste –y a pesar de ser el lado por donde se suponía iban a penetrar los rifeños- apenas se colocaron dos o tres hileras de sacos terreros, dando una elevación muy baja. Sí que se puso doble fila de alambrada, instalándose asimismo en este parapeto la artillería, con lo que se puede suponer que la artillería quedaba casi inoperante. Mientras, en el Parapeto Sur, al tener una inclinación tan pronunciada y con matorrales de una altura de 1m el Comandante Villar no creó necesario pone allí ninguna fortificación, pensando que ya era una fortificación natural. No obstante, sí se elevó el firme de tierra, pero sin extender ninguna alambrada…

A las 8:00 llegan las unidades de la retaguardia y una hora más tarde llega a Annual el Comandante General, Gral. Fernández Silvestre. Este se comunica con el Comandante Villar por heliógrafo y le comunica su enhorabuena por la operación y le comunica su imposibilidad de llegar a la posición para visitarle y darle las gracias en persona. El Comandante Villar informa a Annual del avistamiento del enemigo cerca de la colina, pide instrucciones y pide a su vez la retirada de la fuerza dejando un destacamento de hombres que defendiesen la posición. El Comandante General le responde que actúe como él crea conveniente.

A las 10:00 de la mañana se termina de fortificar la colina y el Comandante Villar da suministros a los aliados de Temsamán llama a los oficiales a que se presenten ante él para designar que tropas se dejarían en la posición y cuáles deberían volver a Annual. Se hacen los preparativos para la marcha y para el abastecimiento de los elementos que se quedarían en Abarrán: municiones, víveres, material sanitario.

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Legionario alcanzado

La composición de la guarnición contaría aproximadamente de unos 250 hombres de los cuales 200 eran nativos y, por tanto, su lealtad –a pesar de servir al Ejército español- era más que dudosa. La probabilidad de que 250 hombres resistieran repetidamente a una fuerza de 3.000 enemigos, diestros en el combate, eran mínimas. Aunque no se tomase en cuenta la guarnición, la Harka de los “aliados” de Temsamán también se quedó, pero -como demostrarían en el combate- no ayudaron en nada… Es más, ayudaron a que los españoles hubieran de luchar contra un número muy superior de enemigos.

La composición de la guarnición era:
1 Batería de campaña, formada por 4 piezas de 75mm y 28 artilleros, todos ellos de procedencia española.
2ª compañía del primer tabor de Regulares (posiblemente, un centenar de efectivos).
13ª Mía de policía indígena, aproximadamente, unos 100 hombres.
Estación óptica, 3 hombres.
Harka de Temsamán, sin detalles.

El repuesto de la guarnición era:
40 cajas de munición para Máuser.
4 cajas de cartuchos Remington.
20 cargas de artillería. Se ha de saber que a cada pieza se le daban 5 cargas y que cada carga contenía 18 disparos, por tanto: 4 piezas de artillería -5 cargas- 18 disparos = 360 disparos en total.
Material sanitario.
13 tiendas cónicas.
8 cargas de víveres.
El repuesto de la guarnición era efectivo en apenas una semana, ahorrando en demasía el material, sin embargo no se dejó a la guarnición agua, tan solo el de sus cantimploras, con lo que se disminuía la posibilidad de resistir en 2 o 3 días, 4 a lo sumo. La ayuda del exterior era casi imposible, pues ya se preveía que los rifeños, antes que hacer un ataque en masa a un punto de la colina, la cercarían, aislando a los españoles de todo socorro exterior.

Por tanto, los soldados de la guarnición, para conseguir agua deberían romper el cerco lo que era tarea, si no ardua, imposible, pues mientras un grupo intentaba salir de los parapetos, los que se quedaban en la colina deberían sofocar un nuevo asalto, y en consecuencia la pérdida o de la colina o de muchos hombres. Si por el contrario la ayuda venía del exterior, la tarea de transportar el avituallamiento a la colina sería tarea peligrosa, pues la columna de avituallamiento debería cruzar zonas de fuego cruzado, y como el transporte se debía a mulos o carros el fracaso era casi seguro.

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Hacia las 11:00 la columna que vuelve a Annual sale de forma no muy organizada, deprisa y según testigos, casi corriendo. A las 11:30 los últimos elementos salen de la colina y minutos más tarde la columna escuchó cómo desde la colina se escuchaban ráfagas de ametralladoras. Los rifeños tenían pensado atacar cuando Silvestre visitase la posición, con el único fin de matar al jefe de los españoles, sin embargo al ver que no aparece el Comandante General en la posición y que una pequeña columna sale de ella los rifeños atacan la posición cuando ven que esta columnita está más lejana. La señal para dar inicio al combate es una ráfaga de ametralladora. Los aliados de Temsamán, situados fuera del parapeto empiezan a disparar con nefasta puntería, vuelven unos y parlamentan con el capitán Huelva, pidiendo o cobijo en la posición o munición. Huelva decide darles cien cartuchos a todos los aliados, pero pronto estos se ven arrollados ante el avance incontenible de los rifeños que cargan contra ellos, mientras el heliógrafo no para de enviar mensajes: “Nos atacan por todos lados…imposible sostener la posición”. Ante la superioridad de los rifeños los de Temsamán deciden volverse y disparar a los españoles, que atrincherados empiezan a disparar sin cesar contra un enemigo cada vez más numeroso. La artillería dispara a espoleta a cero, es decir, mínima inclinación y pronto termina por acabar toda su munición. Al poco de esta situación los Policías indígenas y algunos Regulares, pierden la esperanza y temen por sus vidas. El capitán Huelva de la Policía Indígena da muestras de ánimo y heroicidad a sus hombres, pero entonces un grupo de la Policía Indígena le dispara a quemarropa en la cabeza, provocándole la muerte de manera instantánea. Algunos de los Policías salen del parapeto y empiezan a disparar contra los españoles y fieles a pesar de continuar bajo el fuego de los rifeños. Mientras el alférez Luis Fernández Martínez cae muerto al intentar dar la noticia de la muerte del capitán Huelva a Salafranca, que es herido en se momento en el brazo. El capitán Juan Salafranca Barrio, perteneciente a Regulares, toma el mando. Los españoles, algunos pocos policías y un grupo de Regulares, bien organizados por Salafranca, siguen disparando contra los moros que saltan del parapeto a millares. Salafranca, recibe un balazo en el vientre y no se deja curar por el practicante, pronto tiene las tripas fuera, pero aún tiene fuerzas para ordenar a sus hombres hacer una carga a bayoneta sobre la posición artillera, que está siendo atacada cuerpo a cuerpo. En esta acción el capitán vuelve a recibir otro balazo en el pecho, pide papel y lápiz para escribir por última vez a sus familiares al teniente de Artillería Diego Flomestá y después da orden de evacuar la posición como se pudiera. Flomestá inutiliza tres de los cuatro cañones hasta quedar gravemente herido y no poder ponerse en pie para destruir el último cañón. Salafranca moriría más tarde al ser abatido en la posición mientras dirigía la huida. Ya no queda ningún oficial al mando pues Reyes y Camino ya habían caído... Los hombres salen disparando a bocajarro a todos los moros que se encuentran por su camino. El caíd de la policía Haid, tras gastar todas las municiones usa el último cartucho para pegarse un tiro en la sien. Los últimos supervivientes salen huyendo de la posición en dirección a Annual o Sidi Dris, cayendo algunos desde los barrancos hasta el río Uad-el-Kebir (Amekrán)… El combate dura tres horas y media, tras las cuales se sabe que murieron 24 españoles, quedando la cifra de bajas indígenas sin determinar. Sobrevivieron 59 hombres (otros 24 españoles y 35 nativos), de ellos todos los españoles heridos (y alguno hasta con cinco heridas de bala en el cuerpo). Se cree que hubo 76 desertores -todos moros- y un prisionero, el Teniente Flomestá.


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2013 04 08, 1:38
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Mensaje sin leer Re: CAMPAMENTO IGUERIBEN
Este és un libro de mi colección, Igueriben, Luis Casado y Escudero, lo mejor que he leído hasta el momento, és el libro original 1ª edición os pongo la dedicatoria hacia Alfonso XIII, se nota a lo largo de la lectura en forma subliminal de que estaba dolído con los mandos que encauzarón aquel desastre en Annual, és sabido que fué fusilado en la primera semana del comienzo de la guera civil, fué acusado por rojo en juicio sumarísimo, lo que no hicierón los de ABD el Krim lo hizo los Españoles, saludos y espero os guste

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Señor plugo al magnánimo y patriotico corazón de v.m sumarse al rendido homenaje de fervorosa admiración que un soldado de españa ofrenda, en las páginas de este libro, ala sagrada memoria de aquella brava legión de elegidos que en la escarpada roca de igueriben murierón con la soberbia grandeza de los que alientan un espiritu templado en la divina forja de este pueblo inmortal. Pués bién señor, nosotros a quién sin duda por designio providencial, supo respetar la muerte para que un día fuéramos voceros de la gloria de aquel puñado de hombres de honor, ofrecemos a v.m como las más delicadas flores del alma, aquel VIVA ESPAÑA y aquel VIVA EL REY que en el trágico instante de la eterna partida vibrarón, con acentos de soberana grandeza, en los labios de aquellos valientes...... cita de la obra original del libro Igueriben 1ª edición de 1923. Poniendo orden aparecio este pequeño libro que no sabía ni que tenía al estar encuadernado por un encuadernador en tela y carecía de leyenda, yo me sumo a las palabras de Luis Casado y Escudero y menciono LOS OFICIALES DE IGUERIBEN MUEREN PERO NO SE RINDEN.....


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Mensaje sin leer Re: CAMPAMENTO IGUERIBEN
Debe de estar interesante,mirare de comprarlo...Gracias Lancero,muchas gracias..

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Herradura encontrada en la posición de Igueriben

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Placa en Valderrubio (Granada), en recuerdo del sargento Aurelio Daza, muerto en Igueriben

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ASEDIO Y CAIDA DE IGUERIBEN (17 - 21 de julio)


Durante cinco dias la posición de Igueriben fue asediada ante la vista de los soldados de Annual, cuyos mandos se veían impotentes para romper el cerco y liberar la posición debido a la fuerte oposición que presentaban los rifeños. El fracaso de los españoles ante Igueriben fue la causa de la desmoralización de las tropas de Annual y de su huída masiva el dia 22 de julio.

OCUPACIÓN DE LA POSICIÓN Y PRIMEROS ATAQUES

Igueriben fué ocupada el martes 7 de junio de 1921 como respuesta a la pérdida de Abarran, manteniendo de ese modo una posición al sur de Annual e Izumar. Tenía un grave inconveniente: carecía de agua y había que ir a buscarla a gran distancia. Otro inconveniente era que los caminos naturales que llevaban a la posición estaban cortados por profundos barrancos que era aprovechados por los rifeños para ocultarse. Y otro no menos importante: podía ser dominada desde la vecina Loma de los Árboles.

ASEDIO Y CAIDA DE IGUERIBEN (17 - 21 de julio)

Durante cinco dias la posición de Igueriben fue asediada ante la vista de los soldados de Annual, cuyos mandos se veían impotentes para romper el cerco y liberar la posición debido a la fuerte oposición que presentaban los rifeños. El fracaso de los españoles ante Igueriben fue la causa de la desmoralización de las tropas de Annual y de su huída masiva el dia 22 de julio.

Ocupación de la posición y primeros ataques
17 de julio: primer día de asedio (domingo)
18 de julio: segundo día de asedio (lunes)
19 de julio: tercer día de asedio (martes)
20 de julio: cuarto día de asedio (miercoles)
21 de julio: quinto y último día de asedio (jueves)
Los muertos de Igueriben

OCUPACIÓN DE LA POSICIÓN Y PRIMEROS ATAQUES

Igueriben fué ocupada el martes 7 de junio de 1921 como respuesta a la pérdida de Abarran, manteniendo de ese modo una posición al sur de Annual e Izumar. Tenía un grave inconveniente: carecía de agua y había que ir a buscarla a gran distancia. Otro inconveniente era que los caminos naturales que llevaban a la posición estaban cortados por profundos barrancos que era aprovechados por los rifeños para ocultarse. Y otro no menos importante: podía ser dominada desde la vecina Loma de los Árboles.

Ubicación de la posición de Igueriben, al sur de Annual e Izumar, y batida desde la Loma de los Árboles.
Dirigida la operación por el general Navarro desde Annual, el coronel Morales mandó la columna de ocupación, que estaba formada por seis mias de Policía Indígena, una compañía de fusiles del África y una batería de montaña. La posición quedó al mando del comandante don Francisco Mingo Portillo, segundo jefe del III Batallón del Regimiento de Ceriñola, con unos 350 hombres. Posteriomente el comandante Mingo fue a Melilla y reemplazado por el comandante don Julio Benítez Benítez, segundo jefe del II Batallón del mismo regimiento, el defensor de Sidi Dris durante el ataque del 2 de junio:

2ª Compañía, I Batallón, Rgto. Ceriñola 42: al mando del capitán don Arturo Bulnes Martín, el teniente Justo Sierra Serrano y el alférez Luis Casado Escudero, con 93 hombres de tropa.

4ª Compañía, III Batallón, Rgto. Ceriñola 42: al mando de los tenientes Manuel Castro Muñoz, Ovidio Rodríguez López y Rafael Vilanova Hoppe, con 87 hombres de tropa. El capitán de la compañía, don Fernando Correa Cañedo, se encontraba en Annual.

Sección de la Compañía de Ametralladoras de Posición: al mando del teniente don Alfonso Galán Arrabal, con 16 hombres de tropa.

1ª Batería Ligera del Rgto. Mixto de Artillería: al mando del capitán don Federico de la Paz Orduña y el teniente don Julio Bustamante Vivas, con cuatro piezas Schneider de 7'5 y 33 hombres de tropa.

Una estación óptica: compuesta por 3 hombres.

Policía Indígena: destacamento de 9 hombres.

El martes 14 de junio la posición sufrió un ataque de nueve horas, que fue rechazado por el fuego de fusilería de la posición y de las baterías de Annual, Dar Buymeyan y Annual.

El jueves 16 de junio su bateria participó en el combate de la Loma de los Árboles.

Tras unas tres semanas de calma, los ataques a Igueriben se reanudaron la primera quincena de julio, siendo atacada los dias 3, 4, 6, 7, 8 y 14. Este último dia el ataque duró otras nueve horas, tras las cuales la única baja española fue un soldado herido.



17 DE JULIO: PRIMER DÍA DE ASEDIO (domingo)

DOCUMENTO: Relato del día en el parte del teniente Casado

El 17 de julio Abd el-Krim inició el asalto en toda regla contra Igueriben. El jefe de la posición era el comandante de Infantería D. Julio Benítez Benítez, quien había sido trasladado recientemente desde Sidi Dris a esta posición. Para lograr su objetivo, Abd el-Krim atacó la posición de frente y trató de envolverla cortando el paso entre ella e Izzumar. El intenso tiroteo sobre la posición duró todo el día y ocasionó algunos muertos y heridos entre la tropa. El sargento Armando Antón Cisneros resultó muerto.

El intento de envolvimiento de la posición fue observado en Annual, y desde allí se envió una columna al mando del teniente coronel D. Pedro Marina, del Regimiento de Ceriñola, para repelerles. La columna estaba formada por:

Un tabor de Regulares.
Dos escuadrones de Regulares.
Tres compañias de fusiles de Ceriñola.
Una batería de montaña.
La columna se dirigió a envolver el flanco derecho del enemigo, al que obligó a retroceder hacia el norte, donde atacó los poblados adictos a España existentes entre Buymeyán y Talilit.

A las 14:00 horas salieron los convoyes de aprovisionamiento de Buymeyan e Igueriben. Los rifeños hostigaron al convoy de Igueriben haciendo dos disparos de cañon sobre la posición y disparando con fusilería sobre el convoy desde la Loma de los Árboles.

La columna de aprovisionamiento a Igueriben estaba al mando del comandante D. Juan Romero López y estaba formada por:

10 mulos cargados con cubas de aguas.
12 mulos cargados con víveres.
41 mulos con cargas de municiones: 336 granadas de metralla de 75 mm, 36 granadas rompedoras, 176 granadas ordinarias, una caga de botes de metralla y 10 cajas de cartuchos de fusil.
4 mulos cargados con artolas para transportar heridos.
Encuadrado en la columna iba el teniente de Artillería D. Ernesto Nougues Barrera, al mando de 17 artilleros. La protección del convoy se encomendó a un escuadrón de Regulares al mando del teniente de Caballería D. Joaquín Cebollino von Lindeman.

Nada más salir la columna, un francotirador disparó sobre el comandante Romero, que cayó herido. La columna continuó el avance, cada vez mas hostigado por los disparos rifeños. El escuadrón de Regulares se vió obligado a cargar varias veces para asegurar la progresión. A los pocos minutos los rifeños reanudaron el fuego de fusiliería sobre hombre y mulos, obligando al convoy a estirarse y a hacer fuego de protección por descargas. El teniente von Lindeman volvió a cargar contra la masa de rifeños para tratar de asegurar la llegada del convoy a la posición, siendo el primero en llegar a la misma. Allí ayudado de algunos soldados, abrió la puerta de la alambrada y quitó los sacos terreros que obstruían la entrada. Su avance fué protegido por dos ametralladoras que el teniente D. Alfonso Galán Arrabal sacó fuera de la posición de Igueriben y que emplazó en unas alturas próximas, enfilando de flanco a los rifeños.

Mientras tanto, el teniente Nougués había caido al suelo al resultar muerto su caballo. Sin desanimarse, pistola en mano, se puso al frente del convoy e hizo que llegasen a la posición. Al percatarse de que varias cargas de munición habían caido pendiente abajo al ser abatidos sus mulos, el teniente Nougués y sus artilleros se lanzaron a recogerlas, consiguiendo introducirlas en la posición, donde son recibidos con vítores. En esta acción 8 artilleros resultaron heridos.

Despues de dejar en la posición a las acémilas, a sus conductores (31 soldados de intendencia) y al teniente Nougues con sus artilleros (menos un herido que consiguió ser evacuado en artola hasta Annual), el escuadrón de Regulares regresó a Annual tras romper de nuevo el cerco enemigo a la larga y recogiendo a su paso todas sus bajas habidas en el combate (cinco muertos, nueve herdios y dos contusos). Tal acción le valió al teniente von Lindeman la concesión de la Laureada por RO. de 1 de agosto de 1927.

Las bajas totales españolas en este combate fueron 17 muertos y 55 heridos. Entre los muertos estaba el teniente Ledesma, del Rgto. Melilla núm. 59.

El agua que habían traido se había derramado casi en su totalidad por estar las cubas muy agujereadas. A partir de este dia los defensores que quedaron sin agua y se vieron forzados a chupar mondas de patatas machacadas y a beber el líquido de los botes de tomates y pimientos, agua de colonia, tinta y orines mezclados con azúcar.

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18 DE JULIO: SEGUNDO DÍA DE ASEDIO (lunes)

Al llegar la noche los rifeños reanudaron sus ataques. Consiguieron llegar hasta la alambrada, pero fueron rechazados con granadas de mano, fuego de ametralladora y lucha a la bayoneta. Los artilleros dispararon con la espoleta graduada a cero. Las bajas españolas fueron tres muertos y tres heridos.

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Vista aérea de la ubicación de Igueriben y la Loma de los Árboles

Víctimas de este ataque nocturno fueron los mulos del convoy de aprovisionamiento. Atrapados entre la alambrada y el parapeto, asustados y heridos, muchos de ellos se desplomaron sobre la alambrada y la destrozaron en gran parte. Los españoles tuvieron que rematar a los supervivientes para que los destrozos no aumentasen. Por la tarde sus cuerpos se hincharon con el calor (55 grados) y estallaron, lo que añadió otra pesadilla a los defensores, que vomitaban por el pestilente olor de los destrozados cuerpos de los mulos.

Al despuntar el día los rifeños trataron de cortar por segunda vez el camino a Izumar haciendo una trinchera, pero una compañía de ingenieros de Annual la reparó a toda prisa. La aviación española en Melilla envió dos aparatos, cuyas bombas ni asustaron a los rifeños. En Annual cundía la alarma, pues alrededor del mediodía se dieron cuenta que se iban a quedar sin municiones de artillería. Mientras tanto, se pasaron el resto del día preparando otro convoy de aprovisionamiento.

En Igueriben la posición siguió sufriendo un violento fuego de fusilería. El ataque enemigo fue más intenso en el sector este, donde los rifeños podían acercarse a cubierto de unso peñascos. Los rifeños comenzaron a disparar con un cañon (seguramente uno de los tomados en Abarrán) y si bien al principio su puntería no era buena, por la tarde consiguieron producir bajas entre la tropa. El fuego se intensificó cuando los de Annual trataron de salir con otro convoy, que fue parado inmediatamente por la gran superioridad de los rifeños.

El comandante Benítez ordenó al teniente D. Ovidio Rodríguez que enterrara a los muertos fuera de la posición, porque dentro de la misma el terreno era de roca. El teniente procedió a ello, pero nada más salir de la alambrada su sección fué objeto de un violento fuego que le ocasionó dos bajas. Se le ordenó retirarse sobre la posición, pero a pesar de ello consiguió enterrar el cadáver del sargento Antón y reparar la alambrada del sector norte.

El teniente D. Luis Casado Escudero y el soldado Julián Muñoz Contiñán fueron felicitados por el comandante Benítez frente a su compañía, por el valor y pericia demostrados al recoger a un soldado de Regulares del convoy del día anterior, con su fusil y su munición, que el dia anterior había quedado malherido frente a la posición.

Ese día los defensores de Igueriben sufrieron 3 muertos y 4 heridos de tropa. Fue herido tambien el teniente D. Julián Sierra Serrano, que tuvo que dejar el mando de su sección.

19 DE JULIO: TERCER DÍA DE ASEDIO (martes)

DOCUMENTO: Relato del día en el parte del teniente Casado

Al anochecer el ataque rifeños se intensificó sobre Igueriben, llegando hasta las alambradas y arrojando granadas de mano. Los de Igueriben emplearon los 50 granadas que los quedaban de dotacion para repeler el ataque, y tuvieron que concentrar los fuegos de los cañones sobre la entrada de la posición, pues hasta ella habían llegado los atacantes. En una ocasión los rifeños gritaron a los españoles incitándoles a la rendición, a lo cual los soldados respondieron con ¡Vivas a España! y descargas cerradas de fusilería. El comandante Benítez se distinguió aquella noche, pues estuvo en todos los frentes dirigiendo la defensa y animando y arengando a sus tropas en todo momento. Esa noche murieron 4 de los seis policías y un cabo que había en la posición, defendiendo la cocina del campamento.

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Croquis de la posición de Igueriben

A las 04:00 horas el comandante Benítez solicitó auxilio urgente. En el campamento de Annual se organizaron tres columnas a toda prisa:

Comandante Alfaro, al mando de dos compañías de fusiles y un escuadrón de Regulares. Misión: ocupar las alturas del norte y sobre la derecha del camino que conducía a Annual.

Teniente coronel Nuñez de Prado, al mando de dos compañías de fusiles, una de ametralladoras y un escuadrón de Regulares (al mando del teniente von Lindeman). Misión: introducir el convoy de abastecimiento en Igueriben.

Comandante Romero López, al mando de tres compañías de fusiles y una batería. Misión: quedar en reserva.
Dada la orden de avance, la columna del comandante Alfaro ocupó sus objetivos sin resistencia, pero la del teniente coronel Nuñez del Prado quedó detenida rodeada por numerosos enemigos. El teniente coronel envió al teniente von Lindeman para informar al coronel Argüelles, jefe de la circusncripción de Annual, de la imposibilidad del avace, pero regreso al poco tiempo con la orden de resistir sobre el terreno. El teniente coronel envió al capitán D. Carlos Zappino y Zappino de nuevo al campamento con el mismo mensaje, pero el coronel le despachó de regreso reiterando su orden. El capitán Zappino no llegó a su puesto, pues fué muerto en el camino de vuelta.

El acoso enemigo llegó hasta el propio campamento de Annual y amenazó con cortar la retirada de las tres columnas. Estas tuvieron que replegarse por escalones hasta Annual. En la última fase del repliegue fueron apoyados por siete compañías del Regimiento de San Fernando y una compañía de ingenieros que fueron enviadas desde las posiciones de Izzumar y Dar Drius.

Las bajas españolas en este combate ascendieron a 88: 14 muertos y 74 heridos. Entre los muertos se encontraron el capitán Zappino y el teniente D. Francisco Nuevo Soriano.

A las 14:00 horas el coronel de caballería D. Francisco Javier Manella Corrales llegó a Annual y se hizo cargo del mando de la circusncripción de manos del coronel de artillería Argüelles.

A las 16:00 horas el coronel Manella organizó un nuevo intento: el capitán Rosal, al mando de su compañía de Regulares y apoyado por otras tres compañías de Regulares, trató de subir hasta la posición llevando tres cantimploras por hombre. El avance fue apoyado por tropas peninsulares del Regimiento de África desplegados a su derecha. Pero en un momento dado, fatigados e impotentes, los soldados indígenas de Regulares flaquearon, tiraron las cantimploras al aire y retrocedieron.

Mientras tanto, los defensores de Igueriben comenzaron a sufrir las torturas de la sed, llegando a beber tinta, agua de colonia y hasta sus propios orines. El enemigo seguía haciendo fuego de fusilería sobre la posición. Un cañon enemigo emplazado a unos 1.300 metros destrozó parte del paapeto norte y cuatro cajas de municiones. Por su parte, la batería de Igueriben casi había agotado sus municiones.

En un momento dado se recibió en la posición el siguiente telegrama: "El Mando felicita a los heroicos defensores, alentándoles a seguir manteniendo la resistencia con ese admirable espíritu de sacrificio, que es la admiración y orgullo de sus hermanos de armas. Ya se hallan concentradas en Annual numerosas fuerzas que han de convoyar los socorros de que tan necesitados está esa posición. Y tropas frescas para relevar a los heroicos defensores de Igueriben, que tan ganado tienen el descanso. La Patria, atenta a vuestro gallardo gesto, sabrá recompensar vuestros sacrificios."

20 DE JULIO: CUARTO DÍA DE ASEDIO (miercoles)

DOCUMENTO: Relato del día en el parte del teniente Casado

Por la noche reanudaron los ataques, utilizando de nuevo granadas de mano. Trataban de apoderarse de los cadáveres de sus compañeros que estaban muertos en la alambrada y en la zona de la batería, que por permanecer muda creían indefensa. Hubo que enviar a este sector una sección del Ceriñola al mando del alférez Villanova, quienes ocasionaron numerosas bajas al enemigo.

La situación llegó a ser tan apurada esa noche que se solicitó a Annual que rodeara la posición con fuego de artillería para evitar los reiterados asaltos enemigos, cosa que hicieron los artilleros de Annual con precisión matemática. El ataque remitió algo a primeras horas del día, pudiendo darse descanso a las tropas, pero sin abandonar el parapeto.

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Mensaje sin leer Re: Campamento de Igueriben
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Dibujo de la posición de Igueriben, realizado por el teniente Casado

El general Navarro llegó por la mañana a Annual con refuerzos de Policía Indígena. Al ponerse al corriente de la situación comunicó al general Silvestre que la situación en Annual era bastante delicada y que no realizaría ese día ningún intento de romper el cerco, dado el escaso espíritu de lucha que había encontrado en las tropas.

Por su parte, los defensores de Igueriben continuaban resistiendo. Aumentaban las bajas en número considerable, tanto de heridos como de agotamiento, y las ametralladoras comenzaron afallar por falta de refrigeración y averías mecánicas. Un proyectil de artillería cayó en la enfermería, matando a una treintena de heridos que allí se alojaban. Tan solo quedaban un centenar de defensores en condiciones de luchar, cuyo número apenas era suficiente para cubrir el parapeto, en el cual tambien se hallaban los heridos y los oficiales.

El comandante Benítez animaba a sus hombres y no pensaba en rendirse, a pesar de que había informado al general Navarro de que sus hombres "... se ahogan con el hedor de los cadáveres; la pestilencia y carencia de agua hace mortales las heridas y conclúyense las municiones." El general Navarro les envió varios telegramas dándoles ánimos, les calificó de "... heroes que tan alto poneis el nombre de España ...", y les pidió "... resistir unas horas más, pues lo exige el buen nombre de España."

Nuevamente sufren otro ataque por la noche. Un moro vuelve a solicitarles la rendición y nuevamente se le responde con una descarga de fusilería y un ¡Viva España!. Se transmite la noticia a Annual, que responde "resistid esta noche, y mañana os juramos que sereis salvados, o todos quedaremos en el campo del honor."

El general Silvestre pasó el día en Melilla tratando de reunir soldados para mandar a Annual, y a solicitar al Alto Comisario el envío de barcos y aviones.



21 DE JULIO: QUINTO Y ÚLTIMO DÍA DE ASEDIO (jueves)

DOCUMENTO: Relato del día en el parte del teniente Casado

Muy de mañana el general Silvestre partió de Melilla hacia Annual. Le seguían todos los soldados que había podido rebañar de las diferentes unidades de la capital: centinelas, oficinistas, rancheros, albañiles, carpinteros, etc, cuya capacidad de combate dejaba mucho que desear.

Mientras tanto, en Annual el general Navarro había preparado una nueva operación para socorrer Igueriben. Formó a unos 3.000 hombres en dos columnas:

Coronel Morales, al mando de toda la Policía Indígena y las harkas amigas, más 4 compañías de fusiles peninsulares. Misión: alcanzar la Loma de los Árboles, expulsar de ella al enemigo y proteger el convoy de aprovisionamiento.

Coronel Manella, al mando de todos los Regulares y tropas peninsulares disponibles. Misión: alcanzar las alturas dominantes de la izquierda y proteger el convoy de aprovisionamiento.

La operación comenzó al despuntar el día con una fuerte preparación artillera. Se dió la orden de avance y pronto se puso de manifiesto que el espíritu combativo de los soldados dejaba mucho que desear. La tropa estaba desmoralizada y combatía sin nervio. Los coroneles Morales y Manella tuviron que retroceder.

El general Navarro ya lo había presentido, pues antes de comenzar el ataque había enviado al Comandante General un telegrama diciendo que "... [el espíritu de las tropas] no es todo el necesario para compensar la debilidad ... me creo en el deber de exponer la desconfianza de no conseguir el objetivo ... [y espera órdenes sobre] si verifico el convoy o preparo la evacuación de Igueriben.".

A las 12:30 horas el general Silvestre se presentó en Annual justo a tiempo para presenciar el fracaso del general Navarro, cuyo mensaje no había recibido por estar de camino. Al darse cuenta de la retirada de las tropas, el comandante Benítez envió el siguiente telegrama: "parece mentira que dejeis morir a vuestros hermanos, a un puñado de españoles que han sabido sacrificarse delante de vosotros." Este mensaje encorajinó tanto al general Silvestre que ordenó formar los escuadrones para lanzarse a la carga. Sus ayudantes le calmaran, y el general envió un mensaje a Benítez autorizándole a parlamentar con el enemigo. Fue entonces el comandante Benítez quien se encorajinó, pues contestó al general que "los oficiales de Igueriben mueren pero no se rinden."

La artillería de Izumar no enfilaba bien el flanco de la posición para batir a la harka enemiga, así que el general Silvestre ordenó que una batería de montaña se emplazase sobre la lucha. la 5° Batería del capitán Blanco se aprestó a ello, pero sus fuegos llegaron demasiado tarde para salvar Igueriben. Es más, el repliegue de las columnas de los coroneles Morales y Manella casi dejó cercada su batería, por lo que se vió forzado a replegarse sobre Izumar en lugar de hacer sobre Annual.

A las 16:00 horas las avanzadillas españolas más próximas a Igueriben, situadas a unos 500 metros, comenzaron a replegarse. Al verlo, el comandante Benítez reunió a sus oficiales y les anunció su decisión de abandonar la posición y de sacrificar sus vidas para salvar la de sus ombres. Previamente había enviado un heliograma al general Silvestre escrito en estos términos: "Nunca esperé recibir de V.E. orden de evacuar esta posición, pero cumpliendo lo que en ella me ordena, en este momento, y como la tropa nada tiene que ver con los errores cometidos por el Mando, dispongo que empieze la retirada, cubriéndola y protegiéndola debidamente, pues la oficialidad que integra esta posición, conscientes de su deber, sabrfemos morir como mueren los oficiales españoles.".

El comandante Benítez formó una columna en un desesperado intento de salvar a los pocos hombres que pudieran hacerlo:

Vanguardia: al mando del capitán D. Arturo Bulnes.
Flanco izquierdo: al mando del teniente D. Alfonso Galán Arrabal.
Flanco derecho: al mando del teniente D. Luis Casado Escudero.
Grueso, con los heridos y enfermos, al mando del propio comandante Benítez.
Retaguardia: al mando del capitán D. Federico de la Paz Orduña.
El resto de los oficiales se repartieron entre las columnas. El comandante Benítez distribuyó las municiones (20 cartuchos por cabeza) y 15.000 pesetas de la caja de las compañías, "con el encargo de reintegrarlas en el regimiento si se abren camino.". A continuación quemaron las tiendas e inutilizaron el material.

Se transmitió el último mensaje a Annual: "Solo quedan doce cargas de cañón, que empezaremos a disparar para rechazar el asalto. Contadlos, y al duodécimo disparo, fuego sobre nosotros, pues moros y españoles estaremos revueltos en la posición."

El comandante dió al orden de iniciar la salida. Al momento la mitad de la sección de vanguardia cayó en la puerta de la posición, atacada por los riñefos que irrumpían en masa en la posición. Pero los supervivientes no se replegaron, sino que se lanzaron a la bayoneta pendiente abajo para unirse a los españoles que se retiraban. Los que quedaban en la posición les siguió en carrera desesperada. Los oficiales se quedaron atras sobre los sacos terreros, fusil al hombro, disparando sobre los rifeños para proteger la huida de sus hombres. Todos ellos resultaron muertos, menos el teniente Casado que, herido, fue dado por muerta en la confusión del asalto final, y hecho prisionero posteriormente junto a un soldado.

El comandante Benítez murió al frente de sus hombres, a los cuales nunca abandonó. Recibió un disparo en la cabeza que le hizo caer al suelo, pero se rehizo inmediatamente y conservando su admirable serenidad, hasta que un nuevo disparo que hizo blanco en su corazón le hizo caer muerto.

De los escapados, llegaron vivos a Annual el sargento Dávila y unos 14 soldados. Otras fuentes dicen que se salvaron 36 en total. El artillero Antonio Andreu Modol estaba entre los supervivientes. Cuatro murieron en Annual tras atracarse de agua.



LOS MUERTOS DE IGUERIBEN

No hay cómputo oficial de las bajas de Igueriben. Sin embargo, si hacemos caso a las versiones más optimistas, podemos afirmar que murieron 320 de los 354 hombres que componían la posición.

Todos los oficiales de Igueriben, menos el teniente Casado, murieron defendiendo la posición:

Comandante D. Julio Benítez Benítez, del 2º Batallón del Regimiento de Ceriñola num. 42. Por su valor y pericia al mando de la posición se le concedió la Laureada.
Capitán Arturo Bulnes Martín, de la 2ª Compañía del 1er. Batallón del Regimiento de Ceriñola núm. 42.
Capitán D. Federico de la Paz Orduna, de la 1ª Batería Ligera del Regimiento Mixto de Artillería. Por su valor se le concedió la Laureada.
Teniente D. Justo Sierra Serrano, de la 2ª Compañía del 1er. Batallón del Regimiento de Ceriñola núm. 42.
Teniente D. Manuel Castro Muñoz, de la 4ª Compañía del 3er. Batallón de Regimiento de Ceriñola núm. 42.
Teniente D. Ovidio Rodríguez, de la 4ª Compañía del 3er. Batallón del Regimiento de Ceriñola núm. 42.
Alférez D. Rafael Villanova Hopper, de la 4ª Compañía del 3er. Batallón del Regimiento de Ceriñola núm. 42.
Teniente D. Alfonso Galán Arraba, de la Compañía de Ametralladoras de Posición.
Teniente D. Ernesto Nougués Barrera, del Parque Móvil de la Comandancia de Artillería.
Teniente D. Julio Bustamante y Vives, de la 1ª Batería Ligera del Regimiento Mixto de Artillería.
Alférez D. Enrique Ruiz Osuna, de Intendencia.
El teniente Casado fue hecho prisionero. Pasó en cautividad dieciocho meses junto con el resto de prisioneros tomados por los rifeños durante los dias del Desastre de Annual. Una vez liberado, el teniente redactó un parte por escrito relatando el ataque, defensa y caída de la posición de Igueriben.

(altorres.synology)

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Mensaje sin leer Re: Campamento de Igueriben
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Ben-Tieb convoy
A las 5 de la mañana del 17 de julio de 1.921 salió de Ben Tieb, el convoy hacia Annual compuesto de la 6ª y 7ª compañías
de montaña que conducían municiones; y una sección montada con dos carros “catalanes” con garbanzos, azúcar y aceite,
al mando del jefe de las fuerzas capitán de Intendencia Francisco Antolín García, llevando de protección un escuadrón (5º)
del Regimiento de Caballería de Alcántara al mando del capitán Ricardo Chicote Arcos. Hasta Izumar se llegó sin novedad, el
jefe de esta posición capitán Joaquín Pérez Valdivia del Regimiento Infantería de África, manifestó que era imposible continuar
por la pista porque se hallaba completamente batida por el enemigo. Las compañías de montaña continuaron la marcha por los
barrancos de la izquierda Yebel-Azrú llegando a Annual a las 11 de la mañana. La sección montada recibió órdenes de quedar
en Izumar en vista de que los carros no podían continuar por los barrancos. A esta posición iban llegando las fuerzas del convoy
a Annual y se organizó el convoy para Igueriben que pedían con urgencia agua y municiones, salió a la una de la tarde protegido
por una fuerte escolta de caballería y de infantería, al frente del convoy iba el coronel Angel Morales Reynoso, cuando se
encontraban ya a una distancia de 3 kilómetros de la posición, el enemigo atacó a descargas cerradas por vanguardia y flancos,
por espacio de 2 horas permanecieron las fuerzas en su sitio, sin avanzar ni retroceder. El combate era horroroso; llevando más
de 200 bajas. El campo enemigo era toda una masa de humo de los proyectiles de cañón que tiraban por descargas nuestras
baterías. Haciendo un alarde de valor y queriendo a todo trance poner fin aquella situación que no podía ya prolongarse porque
escaseaban las municiones, ordenó al escuadrón de Caballería de Regulares que avanzara a la carga contra las guerrillas de
vanguardia enemigas y que siguiera el resto de la columna detrás. Aquellos jinetes obedeciendo la orden de su Jefe que tantas
veces les había llevado a la victoria y en el que tenían ciega confianza se lanzaron a galope tendido dando aullidos espantosos
como es su costumbre; pero desgraciadamente esta vez, encontraron un enemigo tenaz y superior en número y bien armado que
hizo de ellos una carnicería. Cuando el coronel Morales vio a sus regulares deshechos por la metralla y que retrocedían algunos se
dio cuenta de que ya era imposible llevar el convoy.

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Mensaje sin leer Re: Campamento de Igueriben
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Vista aerea de la posición de Igueriben

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Mensaje sin leer Re: Campamento de Igueriben

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https://youtu.be/M0tKeNcWKIM

Publicado el 3 ene. 2017
Una de las cotas que solo se pueden acceder con un buen Guia y un todo terreno.
El lugar exacto donde se produjo el asedio de la posición de Igueriben, durante el Desastre de Annual,
durante una de nuestras excursiones que realizamos desde Melilla.

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2017 01 03, 1:39
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Mensaje sin leer Re: Campamento de Igueriben
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Posición de Afrau....casi cien años después

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Mensaje sin leer Re: Campamento de Igueriben
Igueriben, antes muertos que rendidos.

Annual, el preludio del desastre y donde más muestras de heroísmo se produjeron fue en la posición de Igueriben, la cual estaba al mando del Comandante Julio Benítez y Benítez

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El Comandante Julio Benítez

La posición de Igueriben fue tomada por las tropas españolas el 7 de Junio. El General Silvestre quería responder así al duro golpe de la perdida de Abarrán, que había pillado por sorpresa al mando y donde se perdieron varios cañones que ahora estaban en manos de los rifeños. Destacar aquí el sacrificio del Teniente de Artillería Diego Flomesta Moya, al cual le perdonaron la vida a cambio de que enseñara a los rifeños a utilizar los cañones. Flomesta no solo se negó, sino que se negó a que fueran curadas sus heridas y a ingerir cualquier tipo de alimento hasta que murió de inanición. Igueriben protegía el sur de Annual, pero tenía el punto de aguada más cercano a cuatro kilómetros y el acceso era difícil pues estar todos los caminos cortados por barrancos. Pero, sin duda, lo peor de la posición es que tenía poca distancia la Loma de los Árboles, con mayor altitud y que incompresiblemente no fue ocupada, siendo este un error más en la disparatada estrategia llevada a cabo por Silvestre. El grueso de la ocupación está a cargo del Regimiento Ceriñola con dos compañías al mando del Comandante Mingo, reforzadas por una sección de ametralladoras, una batería de artillería y algunos miembros de la Policía Indígena, en total unos 350 hombres. El hecho de que la mayoría de los hombres fueran españoles, se debía a que se pretendía evitar lo sucedido en Abarrán, donde la mayor parte de los indígenas se pasó al enemigo en medio de la refriega. A los pocos días de la ocupación el Comandante Mingo es sustituido por Benítez, que venía avalado por dirigir pocos días antes la defensa de la posición de Sidi Dris.

Sidi Dris.

Tras la ocupación de Abarrán, Abd el-krim ganó muchos partidarios mostrando como trofeo los cañones robados. Tras aumentar su harka de 3000 a 11000 hombres, envalentonado, el 2 de Junio de lanzó a la conquista de Sidi Dris. Empezó su ataque a las 3:00 de la madrugada. Por suerte para la posición y sus hombres contaban con un líder competente, el Comandante Benítez. Además, contaron con apoyo desde el mar del cañonero Laya y por el aire gracias a los bombardeos de la aviación española. Del propio cañonero desembarcaron para incorporarse a la defensa el Alférez de navío Pedro Pérez de Guzmán, junto a un contramaestre y 14 marineros, que portaban dos ametralladoras que resultaron muy eficaces para la defensa, al ser colocadas junto a los cañones del Teniente Galán, que al ser herido hubo de ceder el mando al propio Alférez de la Armada que hubo de dirigir el tiro incluso en paralelo de lo cerca que estuvo el enemigo, que llegó a cortar la alambrada de la posición en algunos puntos. Tras 24 horas de lucha, los rifeños tuvieron que retirarse con más de 100 bajas, mientras que los españoles solo tuvieron ocho soldados heridos, más el Teniente Galán y el propio Benítez, siempre apoyando a sus hombres en los momentos más difíciles

Igueriben.

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Croquis de la posiciones de Annual

Lo primero que hizo Benítez al llegar a Igueriben fue informar de lo conveniente de ocupar la Loma de los Árboles, y es que Benítez era uno de los pocos mandos que mantuvo la lucidez en esos días de locura general. Pese a que se refuerza la posición con cuatro ametralladoras y una batería ligera, Benítez avisa que de ser tomada la loma por el enemigo será casi imposible proveer Igueriben desde Annual. En una decisión incomprensible, el mando, para hacerle callar, envía patrullas diarias a la loma, pero que vuelven por la noche, dejando la posición nuevamente abandonada.
El 12 de Junio, desde Igueriben se informa de que se ven partidas de enemigos en la zona y el 14 sufren el primer ataque, de nueve horas de duración, que se rechaza con el apoyo de las baterías de Annual. En esa misma jornada, los españoles se percatan que los rifeños ya merodean por la Loma de los Árboles, consiguiendo el día 16 ocuparla tras duros combates. Es ahora cuando el mando se da cuenta de la gravedad. Realmente, Silvestre que seguía minusvalorando a los rifeños, nuca creyó que los rifeños tuvieran capacidad para tomar la loma. Tarde y mal, desde Annual se intenta recuperar la loma, siendo imposible tras sufrir muchas bajas. Los rifeños de han hecho fuertes y han preparado bien la defensa de la loma. Silvestre, que sigue en su mundo paradisiaco, empieza con sus contradicciones, la bipolaridad que demuestra que va cayendo en la locura. Pese a que tranquiliza en Melilla a Berenguer, refuerza Annual con más tropas de la ciudad española y de las posiciones de retaguardia, que quedan cada vez más desprotegidas. Mientras pasan los días los ataques a Igueriben son esporádicos y de poca importancia. Silvestre le sigue diciendo al mando y a la prensa que la situación está bajo control, y para dar señales de tranquilidad a la tropa, se permite el lujo de mandar de vacaciones de verano a varios oficiales, como si en Annual no pasara nada.
Pero llega el 2 de Julio e Igueriben sufre un fuerte ataque que lo aísla de Annual. El Heliógrafo de la posición, único medio de comunicación con Annual en estos días, empieza a dar señales de alarma. Será el 17 de Julio cuando los rifeños lancen su ataque más decidido, con la idea clara de tomar la cota. Abd el-Krim ataque de frente tratando de envolver la posición y cortar el paso hacia Izzumar. En ese día llegan las primeras bajas, incluyendo la del Sargento Armando Antón Cisneros. Desde Igueriben se envía el siguiente mensaje "Falta la munición del cañón, escasea la de fusil, tenemos pocos víveres, estamos sin agua..." En Annual se prepara un convoy de ayuda, precedido de una columna compuesta por un Tabor de Regulares y dos escuadrones, tres compañías del Ceriñola y una batería de montaña. En el convoy iba el Teniente artillero Ernesto Nougues Barrera con 17 artilleros para reforzar la posición. La protección de dicho convoy corría a cargo de un escuadrón de Regulares al mando del Teniente de caballería Joaquín Cebollino von Lindeman. Pese a que el convoy llegó a Igueriben y dejó de refuerzo a los artilleros más 31 hombres de intendencia y las acémilas que cargaban las provisiones, casi se perdió toda el agua, pues las cubas en las que las mulas la llevaban estaban agujereadas por los disparos. Destacar la acción del Teniente Nougues, que junto a ocho artilleros recuperaron unas cajas de munición que habían caído en un barranco. Así mismo el Teniente Cebollino fue recompensado con la Laureada por traer de regreso a sus hombres tras librar rudos combates. La acción había costado 17 muertos y 55 heridos, incluido el Teniente Ledesma del Regimiento de Melilla.

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Dibujo de la posición de Igueriben

El día 18 de Julio los rifeños hacen un ataque nocturno, que además de causar tres muertos y tres heridos acaban con la vida de las mulas que caen sobre la alambrada destrozándola. Se alcanzan al día siguiente temperaturas de 55 grados que hacen estallar los cuerpos inertes de las mulas, envolviendo la posición de un hedor insoportable que hace vomitar a los hombres. Benítez envía otro mensaje: “No podremos seguir la resistencia si no envían recursos urgentemente. Necesitamos agua, víveres, munición y tropas para reponer las bajas". Los españoles han de realizar una peligrosa salida, al mando del Teniente Ovidio, para poder enterrar a sus muertos. Mientras, el Teniente Casado y el Soldado Muñoz consiguen rescatar a un Regular, que el día anterior había quedado mal herido en un barranco cercano.
Llega el día 19 y los rifeños en otro ataque nocturno llegan tan cerca de la posición española como para arrojar granadas de mano y pedir a gritos a los españoles que se rindan. La respuesta española son vivas a España y más tiros. Se gastan las 50 granadas que quedaban y Benítez vuelve a solicitar auxilio. Desde Annual se mandan tres columnas de apoyo, que tras durísimos combates han de volver de retroceder a Annual, pues el paso a Igueriben se ha vuelto imposible. El intento ha costado 14 muertos y 88 heridos. Mientras, los rifeños, que a causa de no saber usar los cañones lanzaban sin ninguna precisión, comienzan a atinar y destruyen parte del parapeto Norte. En Annual no saben qué hacer y ante la imposibilidad de un convoy, deciden enviar a una compañía de regulares con 3 cantimploras por hombre para llegar a Igueriben. Pese a que les apoyan otras tres compañías no consiguen su objetivo. La situación en Igueriben es desesperada. Lo peor no es la escasez de municiones para los fusiles, que los cañones ya no tengan casi con que tirar, sino que es la sed lo que esta desesperando a los hombres. Primero tuvieron que machacar las mondas de las patatas y chupar su líquido, luego se bebieron lo que quedaba en los botes de tomate y pimientos, para seguir con la tinta y la colonia y acabar por beberse la orina mezclada con azúcar. Muchos incluso se metían piedras en la boca para tratar de salivar e incluso chupaban los cañones de las ametralladoras, las cuales, debido a la falta de refrigeración, acabaron por quedar inútiles, privando a los defensores de una gran potencia de fuego.
El día 20, Silvestre parece despertar y se dirige a Melilla a pedir refuerzos a Berenguer, solicitando hombres, apoyo aéreo y que la Armada simule un desembarco en Alhucemas que distraiga al enemigo. Mientras llega a Annual su segundo, el General Navarro, que se percate de la poca moral de las tropas y que con esos hombres no se podrá llegar a Igueriben, por lo que suspende un convoy preparado para auxiliar a esa posición. En ella, mientras, continúan los ataques. Se trata de rescatar a los hombres caídos en las alambradas y una bomba cae en la enfermería acabando con la vida de 30 heridos. Solo quedan 100 defensores en condiciones de luchar, por lo que todos los oficiales y los heridos menos graves, también acuden al parapeto. Benítez, siempre presente, no deja de animar en todo momento a sus hombres. Navarro le envía mensajes de ánimo, más llenos de palabrería que otra cosa, pues en Annual nadie se mueve. Le pide que por España resista unas horas más y le jura que al día siguiente irá con todo a rescatarlo.
En ese día 21, Navarro organiza dos columnas con 3000 hombres antes de que Silvestre llegue de Melilla. Lo que había predicho el día antes Navarro se cumple, la moral es muy baja que pese a la preparación artillera, ninguna de las dos columnas consigue acercarse a Igueriben, lo que provoca el siguiente mensaje de Benítez: "parece mentira que dejéis morir a vuestros hermanos, a un puñado de españoles que han sabido sacrificarse delante de vosotros." A punto estuvo Silvestre de organizar una carga suicida con todos sus escuadrones, pero sus oficiales lograron hacerle desistir. Da permiso, por tanto, a Benítez para que negocie la rendición de la posición. Este, que ya había rechazado una carta de Abd el-krim sobre el asunto, contesta: "los oficiales de Igueriben mueren pero no se rinden." Tras ver que las avanzadillas más próximas a Igueriben retroceden hacia Annual, Benítez reflexiona y llama a sus oficiales a los que comunica que, junto a ellos, protegerá la salida de la tropa y así se lo comunica a Silvestre: "Nunca esperé recibir de V.E. orden de evacuar esta posición, pero cumpliendo lo que en ella me ordena, en este momento, y como la tropa nada tiene que ver con los errores cometidos por el Mando, dispongo que empiece la retirada, cubriéndola y protegiéndola debidamente, pues la oficialidad que integra esta posición, conscientes de su deber, sabremos morir como mueren los oficiales españoles."

Benítez prepara una columna que organiza así:

• Vanguardia: al mando del capitán D. Arturo Bulnes.

• Flanco izquierdo: al mando del teniente D. Alfonso Galán Arrabal.

• Flanco derecho: al mando del teniente D. Luis Casado Escudero.

• Grueso, con los heridos y enfermos, al mando del propio comandante Benítez.

• Retaguardia: al mando del capitán D. Federico de la Paz Orduña.

Benítez les entrega una caja con 15000 pesetas, que era el dinero de las compañías, para que las reintegren si llegan a su destino. Reparte 20 cartuchos por cabeza, es todo lo que quedaba y manda su último y quizás más famoso mensaje: "Solo quedan doce cargas de cañón, que empezaremos a disparar para rechazar el asalto. Contadlos, y al duodécimo disparo, fuego sobre nosotros, pues moros y españoles estaremos revueltos en la posición."
En su última arenga, recogida por el testimonio del Teniente Casado, les dijo a sus hombres: “Hijos míos, vamos a abandonar este corralito que hemos defendido como héroes por la falta de víveres y municiones; llorad por vuestros hermanos que dejáis sin sepultura, ahora vamos a seguir defendiéndonos con las pocas municiones que nos quedan y terminadas estas emplead la bayoneta; yo, hijos míos, os seguiré mandando como hasta aquí he hecho”.
Y efectivamente tuvieron que llegar a la bayoneta, pues tras concentrarse en la puerta de salida recibieron un nutrido fuego y tuvieron que tirarse ladera abajo con la bayoneta calada. Mientras Benítez y sus oficiales les cubrían desde el parapeto. El bravo Comandante recibió un tiro en la cabeza que no le impidió seguir combatiendo, hasta que una bala se le clavó en ese gran corazón que tenía y acabó con su vida. En la defensa los rifeños solo tomaron como prisioneros a un soldado herido y al Teniente Casado, que un principio fue dado por muerto, y que rescatado años después pudo dar un valioso testimonio de lo acontecido esos días

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Benítez envuelto por la Bandera de España

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Detalles del monumento

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2017 02 20, 6:31
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Mensaje sin leer Re: Campamento de Igueriben

Tal día como hoy 1921 cayó heroicamente la posición de lgueriben:
"sólo quedan doce cargas de cañón, que empezaremos a disparar
para rechazar el asalto. Contadlos, y al último disparo, fuego sobre
nosotros…”


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2017 07 21, 1:43
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Mensaje sin leer Re: Campamento de Igueriben

Tal día como hoy a estas horas caía posición de Igueriben después de múltiples intentos de ser rescatada...

Posición de Igueriben, madrugada de 20 de julio de 1921...
"Y al poco tiempo un emisario de el Jatabbi «se acercó a la alambrada. Es un sobrino de Abd el Krim, llamado Hamed, que según
dice estuvo en España de intérprete y preparándose para Correos. [Les invita] a entregar la posición y armamento a cambio de
respetarles la vida»*. Igueriben no lo acepta, informa de lo sucedido y Annual contesta: «Resistid esta noche y mañana os juramos
que seréis salvados, o todos quedaremos en el campo del honor».* Además se les informa que al día siguiente el mismo general
Silvestre mandará la operación. «Todos lloraron al recibir el telegrama repitiendo Viva España, Viva el rey y a nuestro comandante».

(Morir en África, la epopeya de los soldados españoles en el Desastre de Annual, pág. 203). En la foto el Comandante Benítez,
Jefe de la Posición de Igueriben.
Foto del Archivo de Santiago Domínguez Llosa. No incluida en el libro.


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2017 07 21, 7:12
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Mensaje sin leer Re: Campamento de Igueriben
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Campamento de Igueriben despues de los combates.

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2017 07 22, 8:21
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Mensaje sin leer Re: Campamento de Igueriben
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Capitán Joaquín Cebollino Von Lindeman. Se le concedió la Cruz Laureada de San Fernando
de 2.ª Clase por Real Orden del 1 de agosto de 1927 por el valor demostrado al frente de su
escuadrón de Regulares, con quienes logró introducir un convoy en la posición de Igueriben
el día 17 de julio de 1921

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2017 08 31, 6:57
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