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SECUMPLEN 95 AÑOS DEL DESASTRE DE ANNUAL 
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DESASTRE DE ANNUAL
La derrota durante la Guerra del Rif acabó con más de 10.000 muertos en una sola semana
Annual: sangre, sed y muerte en el Protectorado de Marruecos
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Se cumplen 95 años de la escandalosa derrota de la que se responsabilizó a Alfonso XIII y que acabaría provocando el golpe de Primo de Rivera

Los camiones estaban atravesados al frente de la carretera a su cruce con el río Igan. Volcados, con los heridos de los días anteriores en sus interior rematados por los rifeños, muchos de ellos degollados, sobresaliendo por las puertas o tirados en el camino.

Cuando los soldados los vieron, se derrumbaron, y el poco ánimo que les quedaba desapareció por completo. La sombra de una estampida general, como el día antes en Annual, recorrió la columna de 3.000 soldados que mandaba el general Felipe Navarro y que se retiraba de forma desesperada, aunque esta vez con un cierto orden, desde la fatídica plaza a Melilla, objetivo que no alcanzarían nunca.

Los 220 jinetes del Alcántara afrontaron su destino con deterinación: iban a morir lanzándose a descubierto contra los rifles enemigos
Muertos de miedo a su paso por el río seco y atenazados por la espantosa visión de los heridos, supuestamente evacuados esa misma mañana, el terror afloró con más fuerza al tiempo que los miles de fusiles de los rifeños comenzaban a sonar desde ambos lados de la carretera. Fue entonces cuando llegó la hora del Regimiento de Cazadores Alcántara número 14.

La caballería, que mandaba el teniente coronel Fernando Primo de Rivera, y que estaba formada en ese momento por unos 220 jinetes, afrontó su destino con estoica determinación: iban a morir lanzándose a descubierto contra el enemigo. Sus cargas suicidas eran la única oportunidad para cubrir la retirada de los 3.000 soldados que caminaban por la desértica carretera a duras penas, destrozados, exhaustos, sin agua, bajo el sofocante sol del caluroso verano del Rif.
De haber sucumbido al pánico general y huir en desbandada para salvar sus vidas, los jinetes del Alcántara habrían podido alcanzar la plaza de Batel, abandonando a la masacre al resto de combatientes, que, sin orden ni concierto, como había sucedido el día anterior durante el abandono de la plaza de Annual, habrían corrido en todas direcciones en un dramático sálvese quien pueda, acribillados por los hombres de Abd el-Krim.

La historia del cúmulo de despropósitos es muy acorde a los dramáticos sucesos del Desastre de Annual: una cadena de errores e irresponsabilidades por parte de los altos mandos del Ejército que desembocó en la que posiblemente fue la peor derrota de la historia militar de España y una de las más sonadas de todas las guerras coloniales.

Aunque el llamado Desastre de Annual se refiere solo al 22 de julio, la retirada comprende cuatro episodios repartidos entre los días 17 de julio y 9 de agosto de 1921: Igueriben, Annual, río Igan y Monte Arruit, en los que murieron entre 8.000 y 10.000 hombres.

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2016 07 22, 8:46
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La dramática secuencia comenzó con el asedio de la posición de Igueriben, a unos 5 km de Annual, que, cercada por los rifeños, sin apenas municiones, provisiones ni agua, y sin poder ser socorrida por las cercanas fuerzas del general Silvestre, cayó el 21 de julio. Los refuerzos solo podían acceder a través de un empinado camino, que salvaba un desnivel de 200 metros, que dominaban los rifeños, haciendo imposible cualquiera de los intentos por socorrer el blocao.

Ofensiva de Abd el-Krim
Ese mismo día, los 19.000 hombres al mando de Abd el-Krim cayeron desde las alturas sobre Annual, el principal campamento de la región oriental, al mando del cual estaba el comandante general de Melilla, el general Manuel Fernández Silvestre, que ordenó la retirada antes de suicidarse o caer muerto por el enemigo, un misterio sin resolver, puesto que su cuerpo no apareció nunca -ver núm 121 de La Aventura de la Historia, págs. 134-138-.

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Silvestre había sido el artífice de un espectacular e imprudente avance desde Melilla hasta Annual a lo largo de la carretera que pasaba por Nador-Monte Arruit-Titsuin-Batel-Dar Drius-Ben Tieb y Annual -ver infografía- camino que habrían de recorrer de vuelta, de forma penosa, tratando de alcanzar Melilla y hostigados continuamente por el enemigo.

Fueron ocho interminables días, del 21 al 29 de julio: los que tardaron en recorrer los 60 km que separaban Annual del fuerte de Monte Arruit, donde la columna de 3.000 supervivientes, escoltada por el regimiento Alcántara se refugió hasta el 9 de agosto. Ya antes de la heroica carga del río Igan, los soldados de Fernando Primo de Rivera se convirtieron prácticamente en la única unidad que tuvo capacidad de respuesta a partir de la caída de Igueriben, preludio del masivo ataque de las fuerzas rebeldes del Rif.

El alma de la retirada
Según el coronel de caballería retirado Antonio Bellido, autor de El Alcántara en la retirada de Annual (2005), basado íntegramete en el juicio contradictorio de 1930 y el expediente Picasso (1922), cuando el general Silvestre supo de la situación límite a la que se enfrentaba el comandante Benítez en Igueriben, ordenó a la caballería, con base en Dar Drius, que acudiera a asegurar las posiciones adyacentes -Yebel Uddía e Izummar-.

Tenían la misión de cubrir su propiallegada desde Melilla, con el resto de fuerzas de Regulares disponibles, para hacerse cargo de la situación y para poder organizar una expedición de socorro a los hombres de Benítez. Los cinco escuadrones llegaron a los alrededores de Annual y estuvieron preparados hasta el último momento para cargar, loma arriba, en ayuda de los hombres del destacamento de Igueriben que, mientras tanto, agotaban sus últimos cartuchos, literalmente, después de haberse bebido la tinta, la colonia y sus propios orines, tras cinco días de combate sin poder ser aprovisionados.

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La situación, que ya era trágica, comenzó a empeorar considerablemente. Desde Annual fueron incapaces de ayudar a los cercados. Sea como fuere, Benítez quedó abandonado a su suerte y moriría junto a 339 de sus 350 soldados. Cuando cayó definitivamente la posición, hacia las seis de la tarde del día 21, los escuadrones del Alcántara fueron enviados de vuelta a Dar Drius.

Silvestrehabía comprendido de golpe que estaba rodeado, en proporción de uno a cuatro, sin apenas provisiones, y quiso evitar que le cortasen la eventual retirada por la carretera que iba de Annual a Ben Tieb, Dar Drius, Batel, Titsuin, Monte Arruit, Nador y, finalmente, Melilla.

La sangrienta marcha
Por si fuera poco, las unidades de Regulares de Policía indígena, teóricamente leales y que defendían diversas posiciones clave para asegurar el campamento de Annual, se rebelaron asesinan- do a los oficiales españoles y pasándose al enemigo. Silvestre dispuso entonces lo necesario para abandonar el campamento a primera hora de la mañana. Lo que sucedió a primeras horas del 22 de julio es conocido. En cuestión de horas, el repliegue se convirtió, primero, en franca retirada, y después, en desbandada general.

Fueron ocho interminables días, del 21 al 29 de julio: los que tardaron en recorrer los 60 km que separaban Annual del fuerte de Monte Arruit, donde la columna de 3.000 supervivientes
Cuando hacia las 10.30 de la mañana los hombres de Fernando Primo de Rivera llegaban desde Dar Drius hasta el alto de Izummar (750 m) para proteger de forma ordenada el repliegue general, aparecieron los cerca de 5.000 hombres de Annual que corrían ya despavoridos por el desfiladero: una serie de gargantas y barrancos que descendían desde el alto. Las dos columnas habían rebasado el puente sin dar tiempo a que la caballería tomara posiciones para repeler el fuego enemigo, que dominaba las alturas. El resultado fue una carrera despavorida, en la que se mezclaron oficiales con la tropa, servicios de intendencia y heridos en confuso tropel.

Desde la carretera, Primo de Rivera intentó poner orden a punta de pistola, tratando de reorganizar la situación. Fue del todo imposible, ya que había cundido el pánico y se había perdido todo vestigio de jerarquía militar. Tras permitir que la marea humana rebasase su posición, los escuadrones se fueron desplegando primero por las lo- mas que dominaban el paso y después por la carretera que iba a Ben Tieb y Dar Drius tratando de repeler escalonadamente los continuos ataques del enemigo. A partir de Ben Tieb el fuego decreció. Las columnas habían superado los desfiladeros de Izummar y los barrancos, y el camino transcurría ya por una llanura que permitía a la caballería desplegarse por los flancos.

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2016 07 22, 8:55
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Cádaveres de los soldados españoles en Monte Arruit

Abatidos, desordenados, sin material, que habían ido abandonando en el camino, finalmente, y gracias a la actuación del Alcántara, los restos de la tropa llegaron al fuerte de Dar Drius entre las primeras horas de la tarde y el anochecer, según recogen los numerosos testimonios que se incluyeron en el expediente elaborado por el general Juan Picasso entre 1921 y 1922, para tratar de esclarecer los hechos.Más de 2.000 combatientes habían muerto en cuestión de horas, entre ellos muchos de los jinetes del Alcántara (100 según algunas versiones) que a pesar del terrible esfuerzo man- tenían suficiente número de efectivos y caballos -unos 300- al terminar el día.

La última carga
En Dar Drius aprovecharon para dar de beber a los caballos y para descansar unas horas. El general Navarro y el teniente coronel Primo de Rivera reorganizaron la maltrecha columna, y esa misma tarde enviaron un primer convoy con heridos a Batel. Las órdenes de Melilla fueron las de continuar la retirada, que se planificó para el día siguiente, debido al extremo cansancio, la sed y el hambre de todos, incluyendo los caballos y el ganado.

Se organizó un nuevo convoy de heridos que partió a primeras horas de la mañana hacia Batel en los camiones y vehículos que se encontraban en Dar Drius y que de nuevo protegieron los jinetes de los escuadrones. Este convoy, que fue atacado por las harkas a su llegada al río Igan, sería el que encontraron, con sus integrantes muertos, los soldados de la columna de Navarro unas horas más tarde en la emboscada del río seco.

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Sobre las dos de la tarde, la columna de los 3.000 hombres llegó al paso del río Igan. Allí desaparecería como tal el Regimiento de Cazadores número 14 Alcántara. El teniente coronel Primo de Rivera desplegó sus escuadrones a ambos lados de la carretera, el 1, el 2 y el4 a la derecha,y el 3 y el 5 a la izquierda. Las lomas que se formaban en las laderas del río, que cruzaba la carretera, facilitaban la emboscada. Como en Izummar, aunque menos abrupto, los rifeños dominaban las alturas. Fue entonces cuando comenzaron las cargas pendiente arriba de los jinetes.

Sable en mano
Se lanzaron sable en mano hasta las posiciones del enemigo, atrayendo las balas mientras la columna proseguía su retirada. Cargaban hasta las primeras líneas abatiendo a sablazos a los rifeños, en medio de la nube de polvo que se levantaba con los sucesivos galopes, los caballos que caían rodando ladera abajo junto a algunos de los rifeños y los propios soldados españoles muertos. No se trató de una única y desesperada carga, sino que se hizo con cierto orden: tras llegar a las primeras líneas, regresaban, haciendo turnos. Hasta cinco veces cargaron los escuadrones contra el enemigo, según queda constatado en el juicio contradictorio que se abrió en 1921, según los testimonios de quienes pudieron ver la heroica acción de primera mano.

Regimiento aniquilado
De los aproximadamente 220 efectivos de la unidad, ese día cayeron en las cargas suicidas cerca de 180. Cuando los últimos soldados hubieron pasado el río Igan, los supervivientes de los escuadrones se reunieron en la carretera con la columna por no tener ya efectivos para desplegarse, consiguiendo llegar a Batel. La penosa epopeya, sin embargo, no había concluido.

Los restos de todos los escuadrones permanecieron en Batel primero y Titsuin después, hasta el 29 de julio, agotando todas las reservas de agua y provisiones. La mayoría de los caballos murió de sed, y los pocos que quedaron se emplearon para transportar a los heridos. Los escasos supervivientes del Alcántara comenzaron a luchar pie a tierra desde ese momento. El día 29, el general Navarro recibió desde Monte Arruit la orden de retirarse hasta esta posición, un fuerte situado a 30 km de Melilla.

La pesadilla de aquellos ocho días de muertes, repliegues desesperados y penalidades de todo tipo tuvo aún el peor desenlace imaginable en Monte Arruit. Cercados, sin poder acceder a los pozos, solo socorridos por bloques de hielo que lanzaba la aviación, los restos de toda aquella tropa defendieron como pudieron la posición algo más de una semana, hasta el 9 de agosto.

La masacre
Navarro recibió entonces la orden del general Berenguer de pactar una rendición con los líderes de las harkas rifeñas. Cuando se pactó por fin y salieron los supervivientes, el enemigo se lanzó sobre ellos asesinando a toda la guarnición aproximadamente 3.000 soldados- excepto unos sesenta que fueron hechos prisioneros. Los cadáveres,muchos de ellos con signos de haber sido torturados, quedaron insepultos, esparcidos a las puertas de Monte Arruit, hasta que se retomó la posición tres meses después.

Nunca se depurarían responsabilidades. El expediente Picasso, que se presentó en el Parlamento en abril de 1922, levantó ampollas en el Ejército. El clima se enrareció por la escandalosa negligencia de los altos mandos, con el general Silvestre y aun el propio rey Alfonso XIII a la cabeza. El general Miguel Primo de Rivera, hermano del héroe del Alcántara, que murió en Arruit a causa de la gangrena tras la terrible amputación de su brazo, fue el que salvaguardó con su golpe de Estado a los que podían haber respondido de aquella sangría.



http://www.elmundo.es/la-aventura-de-la ... b457e.html


En memoria de nuestros heroes de Annual

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2016 07 22, 9:55
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Mensaje sin leer Re: SECUMPLEN 95 AÑOS DEL DESASTRE DE ANNUAL
Carta desde Annual

Aunque de lo que aquí voy hablar se trata de una historia personal, con el amor como testigo de los horrores de la Guerra. Nos remontaremos a la pérdida de las Últimas colonias de Ultramar por parte de España (Cuba 1898) que “obligó” de cierta manera a empezar la aventura Africana en 1909 como continuidad de la primera guerra de África (1859-1860). Coinciden varios estudiosos de las guerras españolas en el Magreb como Leguineche que las Campañas en esta guerra del Rif fue una “segunda oportunidad” para reparar la derrota cubana.

En 1912 se estableció el protectorado Español en Marruecos, dentro del reparto hispano-francés a España le corresponde la zona Norte donde figuraba la región del Rif, en esta ocupación el ejército hubo de afrontar sucesivas insurrecciones de caudillos autóctonos. Estos levantamientos culminaron en 1921 con la rebelión encabezada por Abd-el-Krim en lo que ha pasado a la historia como el DESASTRE DE ANNUAL.

Después de 92 años desde aquellos sucesos todavía nos llegan ecos desde esos eriales desérticos, estériles, de sed, sangre y sacrificio, después de estos años se ha recompensado con La Laureada de San Fernando al Regimiento de Caballería “Alcántara” (01/10/2012) por los hechos protagonizados entre los días 22 de julio al 9 de agosto de 1921 en la protección heroica del repliegue de las tropas españolas desde las posiciones de Annual a Monte Arruit.

Una vez contextualizado de forma breve lo que se va a reproducir a continuación, es de Arruit y unos de sus héroes anónimos lo que me obliga a publica esta entrada. A continuación procederé a trascribir una noticia de la Asociación de Reservistas y Veteranos de las Fuerzas Armadas Españolas (ARVFAE).

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En la primavera de 2012, en excavaciones en lo que antaño fue el fortín español de Monte Arruit (a unos 30 km de Melilla) apareció el cuerpo momificado de un soldado español. Según cuentan los arqueólogos y antropólogos, las condiciones climáticas de la zona han hecho posible la buena conservación del cuerpo, así como la de alguna de sus pertenencias y restos del uniforme. Entre sus pertenencias destaca una pitillera de cuero y metal con las iniciales P.G., una foto de una mujer joven, una pequeña moneda de plata con la efigie de Alfonso XIII y una extensa carta todavía legible.

Todos los indicios, y sobre todo por el lugar del hallazgo y datación de la carta, apuntan a que este hombre fue una de las víctimas de la matanza de españoles acaecida el 9 de agosto de 1921 en Monte Arruit. Es uno de los episodios más lamentables ocurridos en la Guerra del África. Los investigadores quedaron asombrados al leer la carta que portaba este soldado. El papel amarillento, compuesto por dos páginas y doblado por la mitad estaba metido en un sobre. Los datos personales no han sido revelados por las fuentes investigadoras.

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En el sobre dice: “Hermano de armas, si lees esto será porque yo habré muerto. Por favor, cumple la última voluntad de este soldado español que ha caído por la Patria y haz llegar esta carta a María […] que vive en Málaga en la calle […]. Sus padres se llaman Manolo y Antonia”.

En la carta se puede leer:

Mi dulce María, Nunca pensé escribir esta carta, pero lo preocupante de la situación me lleva a ello. Llevamos días atrincherados y defendiendo Monte Arruit, apenas tenemos agua y comida. Los moros nos cercan y nos hacen fuego, cada día tenemos nuevas bajas, ya sea por causa enemiga o por efecto del calor, y no tenemos medicamentos ni medios de asistencia sanitaria.

Según dicen, el General Berenguer le ha prometido a Navarro que mandarán refuerzos desde Melilla, pero la ayuda nunca parece llegar. Hay descontento y pesar entre los hombres aquí. Hay rumores fiables de que se negociará la rendición de la plaza, pero no sabemos mucho más al respecto. No sé qué pasará, hemos pasado muchas penurias en esta maldita guerra, pero como la de Monte Arruit no la he vivido. Ya se sabe como actúan los moros y tengo mucho miedo por lo que pueda pasar, estamos prácticamente a su merced y no creo que podamos resistir mucho más el hostigamiento al que nos someten.

En el campamento tratamos de animarnos los unos a los otros; por su parte, día tras día, los oficiales nos recuerdan lo que implica ser un soldado español con arengas patrióticas, pero lo que más nos reconforta, dentro de lo que se puede, es la camaradería que hacemos todos en estos difíciles momentos.

La verdad que no sé por qué te estoy contando esto, supongo que por egoísmo al desahogarme con este papel. No quiero robarte más líneas, ya que esta carta es para ti: la dulce niña de mis ojos, mi morena, mi malagueña, mi razón de vivir, mi anhelo, la estrella que me guía en las noches, la única persona por la cual suspiro día tras día y me reconforta pensar que pronto te veré, que pronto te abrazaré, que pronto te besaré y que pronto me casaré contigo. Dios sabe lo mucho que te quiero.

Aún me acuerdo de la primera vez que te vi, con aquel vestido azul, tu pelo negro azabache recogido en un coco, esos ojos verde esmeralda que son capaces de cegar más que este sol africano y convertir a cualquier hombre en estatua de sal con sólo regalarle una mirada tuya.

Me acuerdo de la canasta de mimbre llena de pescado que llevabas pues venías del mercado y como yo, apoyado en la pared de la calle de mi casa, quedé absorto ante tu belleza. Te eché un piropo cuando pasaste por delante mía, no pensé que me hicieras caso, ya que tal hermosura tiene que estar acostumbrada a que te los digan, pero giraste tu preciosa cara, me miraste y me sonreíste. Bendito piropo aquel. Te pedí acompañarte a casa para hablarte por el camino y me lo permitiste. Desde entonces fuimos inseparables, me costó que tu padre me aceptara, pero ya sabes que la insistencia siempre ha sido mi virtud. Aún me tiemblan las piernas cuando me acuerdo de aquel primer beso que te robé en la puerta de la casa de tu tía, se nos paró el mundo alrededor en ese instante.

En fin, hay tantas cosas que podría contar… Seguro que mientras lees esto estás esbozando una sonrisa. En estas líneas que llevo hablando de ti se me ha olvidado momentáneamente todo lo que estoy pasando aquí. Siempre serás mi mejor medicina y el remedio de todos mis males. Ya sabes que al comienzo de esta carta te dije que nunca pensé escribirla. Es de despedida, mi amor. Si recibes esta carta será porque yo ya no estaré. No quiero ser egoísta y por ello te pido que no me guardes luto, que no te apenes por mí, que rehagas tu vida lo más pronto posible y que no me eches en falta pues yo siempre estaré contigo en cada momento de tu vida.

(continua)

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2016 07 29, 11:29
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Mensaje sin leer Re: SECUMPLEN 95 AÑOS DEL DESASTRE DE ANNUAL
Que seas muy feliz y que hagas realidad todos tus sueños, ya que los míos se cumplieron cuando me dejaste amarte. Quiero que sepas que mis últimos pensamientos son para ti y que siempre te querré y cuidaré allá donde esté.

Monte Arruit a 8 de agosto de 1921. De tu soldadito, Pedro.

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Según narran las fuentes investigadoras, el 9 de agosto el General Navarro parlamentó la entrega de Monte Arruit con los jefes tribales marroquíes. Las condiciones fueron que los españoles entregaban las armas y saldrían del fortín sin hostigárseles y, además, se proporcionaría transporte a los heridos. Así pues, los soldados españoles desarmados comenzaron a salir de Monte Arruit en columna, pero al poco tiempo los moros, de manera inesperada, atacaron a los españoles desde distintos flancos produciéndose una enorme matanza.

De un contingente de 3000 hombres, sólo 60 lograron sobrevivir. A veces el destino y la suerte se unen. Aunque no ha sido fácil, según revelan los investigadores, se ha podido localizar a familiares de la destinataria (María) de la carta.

Antonio, un nieto de ésta mujer ha contado que su abuela, aunque se casó años después de lo acontecido en Monte Arruit, siempre tuvo en su mesita de noche la foto de un joven soldado con un rosario sujeto en la esquina del marco. Durante muchos de años, incluso ya casada y con hijos, día tras día acudía al puerto de Málaga con la esperanza de que llegara el barco que habría de traerlo. “Mi abuelo siempre respetó a mi abuela y supo que jamás ocuparía el puesto de aquel primer novio. No obstante, fueron un matrimonio feliz. Falleció en 1987, a la edad de 85 años. Pidió ser enterrada con la foto de su primer amor y el rosario entre las manos”.

MAUSOLEO A LOS CAIDOS EN EL DESASTRE DE ANNUAL



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recopilado de El sitio de mi recreo

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2016 07 29, 11:58
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