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LA COLUMNA DEL GENERAL NAVARRO (23 de julio de 1921) 
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Mensaje sin leer LA COLUMNA DEL GENERAL NAVARRO (23 de julio de 1921)

La columna Navarro estaba formada por los restos de las tropas huidas de Annual, más las que fueron recogiéndose de la circunscripción de Dríus en su retirada a Batel, totalizando más de 2.000 soldados. Tras descartar permanecer en el campamento de Dar Drius, el general Navarro decidió retirarse a Batel. La marcha comenzó en relativo orden a las 13:30 horas del 23 de julio; pero el constante hostigamiento de los rifeños y el cruce del río Gan bajo el fuego enemigo, acabaron por desorganizar la columna de nuevo, tornando la retirada en huida. Hay que mencionar la heroica acción del Regimiento de Cazadores "Alcántara" número 14, cuyo sacrificio permitió a la columna continuar hasta alcanzar Batel al atardecer, aunque en un estado de total descomposición.

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EL GENERAL NAVARRO ASUME EL MANDO DE LAS TROPAS

Al recibir el telegrama de su superior en el que le comunicaba el inicio de la evacuación de Annual, el general Navarro decidió que debía regresar de nuevo a aquella posición al encuentro del general Silvestre. Tras dejar el mando accidental de la plaza en manos del coronel más antiguo, el general salió de Melilla con el comandante de EM Simeoni, Jefe de la Sección de Campaña, el capitán de EM Sánchez Monje y uno de los ayudantes del general Silvestre.

Entre Zeluan y Monte Arruit se encontró con el automóvil en el que regresaban a Melilla el comandante de Ingenieros Alzugaray, el comandante Tulio López, ayudante del general Silvestre, y el hijo de este último, quienes le informaron de lo ocurrido en Annual. Dándose cuenta que la sucesión del mando recaía sobre él, y recordando que en aquella hora estarían marchando entre Batel y Dar Dríus tres o cuatro núcleos de indígenas procedentes de cábilas de la retaguardia que habían sido reunidos por el capitán Agulla y que habían sido armados en Batel con el fin de formar una harca amiga, el general Navarro autorizó al comandante Alzugaray a continuar viaje hasta Melilla con orden de informar de lo ocurrido a los coroneles que allí quedaban mientras que él seguía camino para tratar de detener a los grupos de indígenas citados.

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Coches rápidos del ejército. En uno de estos escaparon de Annual el comandante Alzugaray y el hijo del general Silvestre.
Al llegar a Monte Arruit se detuvo para entrar en la posición y dar al oficial al mando ordenes concretas para que nadie pasase hacia Melilla.


Al llegar a Batel le confirmaron que, en efecto, la harca amiga había sido armada con fusiles máuser y que continuaban su marcha hacia Dar Drius. Antes de proseguir, el general dispuso que el coronel don José Jiménez Arroyo, jefe del regimiento África núm. 68, viniese de Melilla a hacerse cargo de la posición, y reiteró la orden de que ningún fugitivo continuase su marcha hacia Melilla. A los pocos kilómetros el general Navarro encontró la harca amiga, y ordenó a los oficiales españoles que la guiaban el regreso de la misma hacia Batel para que se les recogiese el armamento máuser y se les devolviese el poco, viejo y malo que habían dejado en depósito. De esa manera el general Navarro impidió que la aparición en Dar Drius de una harca indígena armada con fusiles modernos se sumase a la insurrección y ataque de los rifeños.

El general Navarro llegó a Dar Drius a las 17:30 horas del día 22 de julio, donde encontró los restos de la retirada. Fue informado del abandono de Ben Tieb y se le confirmó la muerte del Comandante General. Aún sin llegar a bajar de su automóvil, el general Navarro conversó con el jefe accidental del Grupo de Fuerzas Regulares de Melilla, comandante don Manuel Llamas Martín, jefe del 3er Tabor de Infantería y cuya actuación en la retirada de Annual impidió el ataque de los rifeños por la derecha de la columna en retirada. El comandante le informó que no respondía de la fidelidad de sus tropas si no regresaban a sus acuartelamientos; el general le ordenó por tanto seguir su repliegue hacia la posición vecina de Uestia; una vez llegados allí, el jefe del Grupo telefoneó al general para insistirle en sus temores, por lo que al día siguiente, 23 de julio, continuaron su marcha hasta su acuartelamiento de Nador. Allí las compañías de Infantería fueron desarmadas, y los escuadrones de Caballería que guarnecían Zeluán, de cuya lealtad se dudaba, no fueron utilizados durante el asedio a esta posición.

Mientras tanto, el general Navarro iba tomando conciencia del desastre al que se veía sometido el ejército: las unidades estaban desorganizadas y mezcladas; se habían perdido los enlaces y los diferentes grupos ignoraban el paradero del resto de sus unidades; los subordinados desconocían quien estaba al mando; el teniente coronel don Eduardo Pérez Ortiz, jefe del 1º. Batallón del Regimiento San Fernando núm. 11, era el jefe del campamento de Dar Drius e ignoraba la muerte o desaparición de sus superiores y el hecho de que el mando le correspondía a él por Ordenanza; a quien preguntaba respondía al general con un relato vago e impreciso de lo ocurrido.

Por todo ello el general Navarro decidió quedarse en Dar Drius para reorganizar la tropa y levantar su quebrantada moral. Dispuso su puesto de mando en la casa de Polícia de Drius, distante unos 500 metros del campamento general de Dar Drius donde se alojaba también la Intendencia, y dedicó el resto de la tarde a interrogar a los capitanes jefes de la mías de Policía, a tratar de recomponer el conocimiento de la situación y a reorganizar el conglomerado de hombres que había en el campamento por unidades y cuerpos; para ello dio amplias disposiciones para que la disciplina se mantuviera y se “contuviesen, reprimiesen y castigasen los hechos lamentables que se produjesen”. De todas sus disposiciones e intenciones dio cuenta el general Navarro al Ministro de la Guerra y al Alto Comisario por radio.

Evacuado Annual y las posiciones de su circunscripción, el general Navarro encontró en Dar Drius un gran número de oficiales de Policía Indígena cuyas tropas habían desaparecido o cuyos puntos de residencia se hallaban ya en poder del enemigo. El general, decidido a no perder contacto con la población indígena, ordenó que se quedasen en Dar Drius aquellos oficiales que aún conservaban fuerzas a su órdenes, y que todos ellos se pusieran a las órdenes del comandante Villar; al resto les ordenó regresar a sus respectivas residencias habituales. No obstante, la fidelidad de los policías no debía ser muy buena puesto que al día siguiente gran número de ellos fueron desarmados por sus jefes.

(NOTA: sobre el desarme de los policías indígenas en 23 de julio, ver testimonio del teniente Erquicia, que obra en el folio 3.220 de la causa contra el general Navarro; así mismo, la declaración del capitán de Ingenieros don Antonio Valcárcel, oficial en prácticas de EM, que obra en el folio 264 vuelto, insinúa la sospecha de falta de fidelidad de los policías en el combate del 21 de julio; por último, el capitán Sáinz afirma en el folio 3.580 que el teniente coronel Primo de Ribera prescinde de las tropas indígenas en su retirada de Annual por no fiarse de su fidelidad).

DISPOSICIONES DEL GENERAL NAVARRO

Una vez roto y hundido el frente, y prácticamente perdidas todas las posiciones de la circunscripción de Annual, la atención del general Navarro se centró en las posiciones de vanguardia al sur de Annual y al oeste de Dar Dríus, que conformaban la zona más expuesta de la circunscripción de Dar Dríus. Pero antes atendió a la fortificación del campamento, pues ordenó al capitán Aguirre, que estaba al mando de las tropas de Ingenieros, que reforzase la fortificación del campamento, para lo cual le asignó además una compañía de Infantería como apoyo a los trabajos.

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Posiciones a vanguardia del campamento de Dar Dríus, enlazando al norte con las posiciones de Annual.

Las posiciones de vanguardia pivotaban alrededor de Cheif, situada al oeste de Dar Drius, en el extremo de la llanura de Septa, y cabecera de una columna móvil formada por unos 600 hombres encuadrados en cuatro compañías de fusiles y una de ametralladoras del regimiento Melilla núm. 59, al mando del teniente coronel don José Romero Orrego, del 3er. Batallón. Al su alrededor había una serie de posiciones que dominaban el denominado boquete de Midar al norte de los montes Bufedauen. En todo este sector del frente habría unos 1300 soldados:

Cheif: 50 hombres aprox.
Buhafora: 150 hombres aprox.
Hamuda: 45 hombres aprox.
Azrú, o Azara: 110 hombres aprox.
Azib de Midar: 75 hombres aprox.
Izen Lasen: 70 hombres aprox.
Ain Kert: 60 hombres aprox.
Karra Midar: 110 hombres aprox.
Tamasusin: 35 hombres aprox.
Ahesor: número indeterminado de policías.
En retaguardia había unos 160 hombres en cuatro posiciones: protegiendo el sur de la carretera de Batel se encontraban las posiciones de Haman (unos 15 hombres) y Uestía (unos 55 hombres); más a retaguardia, situadas al norte de la carretera y protegiendo ese flanco, se encontraban las de Dar Azugaj (32 hombres) e Ichtiuen (unos 60 hombres).

Los informes sobre el enemigo le situaban en la zona de Tizi Aza, al noroeste de Cheif, posición que se veía amenazada, junto a las de Buhafora y Hamuda, de ser atacada al día siguiente, así como el resto de posiciones del territorio de la cábila de Beni Tuzin.

Por otro lado, el general era consciente de tener su flanco derecho amenazado, ya que sabía que las posiciones de Axir Asus y Yemaa de Nador, al norte, habían caido ese misma tarde y que por aquel flanco la cábila de Beni Said podría atacar el campamento de Dar Dríus y la carretera de acceso desde retaguardia. Por ello, el general optó por la retirada de las tropas hasta Batel, situado a unos 20 kilómetros en retaguardia. Pero antes tenía que recoger las posiciones del boquete de Midar, situadas a vanguardia, sobre la columna de Cheif y, luego, replegar esta última. Sobre este repliegue, el general Navarro tenía dos opciones:

Replegar la columna de Cheif al oeste, sobre Dar Drius, reforzando con tropas de refresco la columna que estaba reorganizando con los restos de las tropas en desbandada. Esta opción tenía el inconveniente de mezclar una tropa aparentemente no desmoralizada por el fracaso de los combates por Igueriben y la desbandaba de Annual, con otras con una moral muy quebrantada.

Replegar la columna de Cheif al sur, sobre Zoco de Telatza, para reforzar con tropas de refresco una posición dotada con artillería, aún no atacada por los rifeños y cercana a la frontera francesa; esta opción tenía la ventaja de que mantenía una posición fuerte en el territorio aparentemente tranquilo de Metalza; el inconveniente era que la distancia a recorrer era tres veces la distancia hasta Dar Drius.

El general Navarro se decantó por la segunda opción, y se reforzó en ella cuando fue informado que el capitán Alonso había entrado en la madrugada del 22 al 23 de julio el convoy de suministro sin ser atacado en la posición de Haf, situada a mitad camino entre Dar Drius y Zoco de Telatza.

Por todo ello, a las 00:25 horas del 23 de julio envió un telegrama al ministerio de la Guerra dando cuenta de su decisión y, a continuación, envió la orden de repliegue de las posiciones a vanguardia sobre la columna de Cheif, que debería efectuarse a las 04:00 horas de la madrugada, y las órdenes de marcha a esta última.

En consonancia con esta decisión, la tarde noche del 22 de julio el general Navarro había ordenado el repliegue a la plaza de todo el ganado sobrante de Artillería que había en Dar Dríus, escoltado por un escuadrón de 25 jinetes del regimiento Alcántara al mando de un oficial; la columna llegó a Batel sobre las 23:00 horas, donde pernoctaron. Al día siguiente continuaron camino hasta Melilla, quedando el escuadrón en Zeluán.

Al sur de Dar Dríus se encontraba la circunscripción de Zoco de Telatza y separada de aquella por las alturas de la cadena montañosa del Busfedauen. Era la cabecera una la columna móvil formada por cinco compañías de fusiles y una de ametralladoras del regimiento África núm. 68, al mando del teniente coronel don Saturio García Esteban, del 2º Batallón. De ella dependían hasta 11 posiciones que cubrían el sector sur del despliegue español. En Dar Drius se perdió contacto con esta posición durante la mañana del 23 de julio, por lo que el general Navarro no adoptó ninguna disposición respecto a ella.

La circunscripción de Kandussi estaba situada al norte de Dar Drius, en el centro del territorio de la cabila de Beni Said. Era la cabecera de una columna móvil formada por cuatro compañías de fusiles y una de ametralladoras del regimiento Melilla núm. 59, al mando del teniente coronel don Manuel López Gómez, del 2º Batallón. El 22 de julio, siguiendo órdenes del general Silvestre, la columna se movió hasta Quebdani al mando del coronel del regimiento, don Silverio Araujo Torres, donde se unió a las dos compañías de la posición. A su alrededor había hasta 14 posiciones al norte y oeste del río Kert, más otras 7 situadas en la línea del río Kert. La circunscripción se hallaba en mitad del territorio de la cábila de Beni Said, cábila que se había entregado lealmente por completo a España y cuyo jefe, Kadur Naamar, era de plena confianza del general Silvestre. NOTA: el capitán de Ingenieros don Antonio Valcárcel, oficial en prácticas de EM, dice su declaración del folio 264 vuelto que el jefe Kadur Naamar fue visto junto al general Silvestre disparando contra la harca enemiga en el parapeto de Annual, defendiendo la posición.

El coronel Araujo telefoneó al general Navarro y le propuso una redistribución de sus fuerzas y el repliegue de algunas a la posición de Kandusi, situada a retaguardia en el camino hacia Melilla. El general Navarro la acepta pero condicionada a oír el parecer del capitán jefe de la oficina de Policía Indígena del territorio, por entender que este oficial estaría en mejores condiciones que el coronel para interpretar el sentir general de la población indígena del territorio. No obstante, la medida no pudo tomarse pues las comunicaciones con Dar Quebdani fueron cortadas, con lo que el general Navarro perdió contacto con las fuerzas del coronel Araujo hasta que, días más tarde, le llegaron noticias de su rendición y masacre de sus fuerzas a través de varios soldados fugitivos en Tistutin.


RETIRADA DE LAS POSICIONES DE VANGUARDIA Y COLUMNA MÓVIL DE CHEIF

Tras recibir las instrucciones para el repliegue hacia Zoco el-Telatza después de haber acogido las posiciones de vanguardia, el teniente coronel José Romero Orrego, jefe del 3º Batalón del Regto. "Melilla" núm. 59 y, a la sazón, de la columna de Cheif, dispuso la salida mientras esperaban la llegada de las posiciones. Sin embargo, tan solo una treintena de hombres procedentes de Hamuda consiguió llegar a Cheif, a eso de las 07:00 horas:

Cheif: situada a apenas 100 metros del campamento, se replegó sin novedad.

Buhafora: No consiguió llegar a Cheif. Recibieron la orden de repliegue a las 04:15 horas de la madrugada. Los oficiales decidieron quedarse por estar rodeada la posición. A las 15:30 horas de produjo el asalto a la posición, quedando tan solo 20 supervivientes.

Hamuda: Tan solo llegaron a Cheif unos 34 hombres y un oficial. Recibieron la orden de repliegue a las 05:00 horas, y fueron atacados y dispersados al salir de la posición por la mañana.

Azrú: No consiguió llegar a Cheif. Recibieron la orden de repliegue a las 06:00 horas y, tras salir de la posición, el ataque de los rifeños les obligó a dirigirse en dirección a Dríús. No obstante, un segundo ataque acabó por aniquilarles a prácticamente todos.

Azib de Midar: No consiguió llegar a Cheif. Recibieron la orden de repliegue por la mañana. Tras salir de la posición, fueron atacados y dispersados por los rifeños. Tan solo siete llegaron a Dríus, conducidos por un oficial.

Izen Lasen: No consiguió llegar a Cheif. Recibieron la orden de repliegue a las 09:30 horas, pero la posición fue asaltada, matando a casi todos los defensores.

Ain Kert: No llegó a Chief, sino a Dríus. Recibieron la orden de repliegue sobre esta última a las 08:00 horas. En su salida coincidieron con una compañía del regimiento de “Melilla” de la columna de Cheif, que se replegaba acosada por enemigo. Ambas unidades se replegaron combatiendo por escalones hasta llegar a Dríus.

Karra Midar: No llegó a Chief, sino a Dríus . Recibieron la orden de evacuación a las 11:00 horas. Al salir de la posición fueron atacados por los rifeños, lo que les obligó a replegarse por saltos para repeler los ataques. Al llegar al río encontraron un escuadrón del regimiento “Alcántara”, que protegió su retirada hasta Dar Dríus.

Tamasusin: No llegó a Drius. A las 08:00 horas abandonaron la posición. La guarnición fue aniquilada en diversos ataques.

El teniente coronel Romero resultó muerto en la retirada, por lo que no sabemos qué pesó en su ánimo a la hora de decidir no replegarse hacia Zoco el-Telatza sino hacia Dar Dríus; parece ser que fueron la falta de noticias de las posiciones, de las que oía el fuego de los ataques y de las que tan solo llegaron unos pocos de Hamuda; los incendios que se veían de las posiciones de Ain Kert y Karra Midar, por donde debería replegarse; la menor distancia hacia Dar Drius, y el desconocimiento del camino a seguir hasta llegar a Zoco el-Telatza.

Sobre las nueve y media dejando de oír el fuego de fusilería procedente de las posiciones de vanguardia, por lo que debieron de creer que éstas habían caído. Fue entonces cuando el teniente coronel envió primeramente una de las compañías en vanguardia de la retirada para proteger el flanco derecho; atacada tras haber recorrido unos 500 metros, sufrieron muchas bajas; el enemigo atacó también el campamento, obligando a la columna a permanecer en él, dejando la compañía de vanguardia abandonada a su suerte; esta compañía logró llegar a Ain Kert con tan solo un oficial y un escaso número de soldados; se replegó con la fuerza de esta posición combatiendo y avanzando por escalones hasta llegar a Dar Dríus.

Sobre las 10:00 horas el grueso de la columna salió del campamento, siendo atacada desde el primer instante por los rifeños apostados en las casas y vallados que envolvían el campamento por todos lados. La retirada se hizo sin orden ni dirección de mando, de forma mecánica, pues el teniente coronel murió en los primeros momentos de la retirada y nadie se dio cuenta de ello hasta que llegaron a Dar Dríus. Continuaron la retirada constantemente hostigados por los rifeños, hasta un momento en que, ya cerca del campamento, unos escuadrones del “Alcántara” tuvieron que librarles de la presión del enemigo.

El teniente coronel don Fernando Primo de Ribera Orbaneja, jefe accidental del regimiento, en cumplimiento de la órdenes recibidas y al frente de su 2° escuadrón, dos secciones del 4° y una del 1° del Regimiento de Alcántara, con un total 192 jinetes, salió al encuentro del enemigo que perseguía a la columna en retirada y trataba de envolverla; sin medir lo numeroso del mismo, cargó con gran brío sobre el enemigo, se lanzó sobre él, y combatió al arma blanca y cuerpo a cuerpo diferentes veces, logrando atravesar la línea enemiga, dar la vuelta y atacar por la espalda a los rifeños. Con ello consiguió salvar los restos e impedimenta de la columna de Cheif y su entrada en Dar Dríus. De las cinco compañías que integraban la columna, en total llegarían unos 250 hombres al campamento de Dar Dríus.

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Cuadro de Ferrer Dalmau representando al teniente coronel don Fernando Primo de Ribera Orbaneja, jefe accidental del Regimiento de Cazadores de "Alcántara" núm. 14, al frente de los jinetes que cargaron contra los rifeños la mañana del 23 de julio de 1921 y gracias a la cual la columna de Cheif pudo acogerse al compamento de Dar Dríus. Por este heroico comportamiento el teniente coronel recibiría la Cruz Laureada de San Fernando.

Por esta acción al teniente coronel Primo de Rivera se le concedería la Cruz Laureada de San Fernando, que no pudo disfrutar pues moriría días después en Monte Arruit.

Mientras tanto, en Dar Dríus la noticia de que el enemigo comenzaba a aparecer por las estribaciones orientales del macizo del Busfedauen y a atacar la posición de Haf, situada en el camino hacia Zoco el-Telatza, en la mañana del 23 de julio obligó al general Navarro a cambiar de parecer y ordenar el repliegue de la columna Cheif sobre Dar Drius en lugar de hacerlo sobre Zoco el-Telatza. Como las líneas telefónicas estaban cortadas, envió al alférez Esteban Gilaberte Ara, de la 10ª mía de la Policía Indígena, con la nueva orden de repliegue; en su camino hacia la posición, este oficial se tropezó con la columna de Cheif en su camino hacia Dar Drius.

Se estima que unos 1000 hombres de los aproximadamente 1300 soldados presentes en el sector de vanguardia de Dar Dríus fueron baja en aquellas primeras horas de la mañana del 23 de julio.

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2015 05 12, 12:51
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FUERZAS PRESENTES EN DAR DRÍUS EL 23 DE JULIO

La columna del general Navarro se formó con tropas relativamente encuadradas y tropas bastante desmoralizadas y con poco control. Las primeras son las tropas de Infantería de guarnición en Dar Dríus y las retiradas de Ben Tieb y columna móvil de Cheif; el regimiento Alcántara al completo; las de las tres baterías de Artillería, dos de guarnición en Dar Dríus y una que se retiró en orden de Annual; y las seis compañías de la Comandancia de Ingenieros, una de ellas de guarnición en Dar Dríus y las otras retiradas en orden desde Annual. Estas tropas arrojan un total aproximado de 2.000 soldados. El resto era el batiburrillo de soldados huidos desde Annual y que se consiguió parar en Dar Dríus, cuyo número desconocemos.

Durante el consejo de guerra seguido contra el general Navarro, su defensor afirma que los efectivos de la columna Navarro eran 2.566 hombres, por lo que estimamos que tan solo unos 600 serían los supervivientes de Annual y del resto de posiciones de vanguardia retenidos en Dar Dríus.

A continuación trataremos de hacernos una idea de las unidades que estaban presentes en Dar Dríus el 23 de julio y que formaron los 2.000 soldados más controlados y mejor encuadrados de la columna en retirada del general Navarro; del resto no se sabe muy poco o nada y sólo podrían hacerse suposiciones.

Unidades de Infantería:

6ª Compañía, 1º Batallón, Rgto. "San Fernando" núm. 11: de guarnición en Dar Dríus, al mando de los alféreces Santiago Sanjuan Otero, Víctor González Mendoza y Leopoldo Verde Martínez, con un total de 92 de tropa. El capitán, Antonio Muñoz Valcárcel, se encontraba de permiso por fallecimiento de su hermano en acción de guerra.

5ª Compañía, 2º Batallón, Rgto. "San Fernando" núm. 11: de guarnición en Dar Dríus, al mando del capitán Pío Usera Orozco, con el teniente Mariano García Martínez y los alféreces Julián Colominas Girones e Ignacio Fernández Nespral, con un total de 89 de tropa.

4ª Compañía, 3º Batallón, Rgto. "San Fernando" núm. 11: de guarnición en Dar Dríus, al mando del capitán José Hernández Mira, con los tenientes Juan Espuche Ibañez y Adolfo del Hoyo Paulés, y el alférez José del Pino Serrano, con un total de 69 de tropa.

Dos secciones de la 1ª Compañía, II Batallón, Rgto. San Fernando 11: de guarnición en Ben-Tieb y replegados sobre Dar Drius la tarde del 22 de julio; estaba al mando del capitán don José Querejeta Pavón y los tenientes Jaime Camps Gordón, con un total de 57 hombres de tropa (la sección del teniente Joaquín Nieves Herrero estaba desplegada en el Morabo de Sidi Mohamed, donde la sección resultó aniquilada).

Restos de la columna de Cheif: formados por unos 250 hombres, supervivientes de las compañías de Ametralladoras del 1º Batallón, y 1ª, 2ª, 3ª y 4ª del 2º Batallón del regimiento "Melilla" núm. 59, y de las posiciones de vanguardia de Dríus.

Unidades de Caballería: los seis escuadrones del regimiento Alcantara, al mando del teniente coronel Fernando Primo de Ribera Orbaneja, con un total aproximado de unos 650 hombres:

Escuadrón de Ametralladoras: al mando del capitán Juan Triana Blasco y los tenientes José Manterola Ramírez de Cartagena y Luis Martín Galindo, con un total de unos 59 de tropa.

1º Escuadrón: al mando del capitán Arturo Ballenilla Espinal, el teniente Julián Troncoso Sagredo y el alférez Fernando Díaz de la Guardia Velázquez, con un total de unos 88 de tropa.

2º Escuadrón: al mando del capitán Jacinto Fraile Rodríguez y los alféreces Rafael Sousa Sousa y Juan Maroto Péreza del Pulgar, con un total de 114 de tropa.

3º Escuadrón: al mando del capitán José del Castillo Ochoa, los tenientes Francisco Climent Pérez y Gerardo García Castaños y el alférez Angel Calderón Gaztelu, con un total de unos 121 de tropa.

4º Escuadrón: al mando del capitán Mauro Fernández Tejedo, el teniente José Arcos Cuadra y el alférez Luis Cistue Cistue, con un total de unos 116 de tropa.

5º Escuadrón: l mando del capitán Ricardo Chicote Arcos y los tenientes Román del Campo Cantalapiedra, Fernando Vea-Murguía Palacio-Azaña y Victoriano Pua Elvira, con un total de unos 114 de tropa.

Unidades de Artillería: En Annual se habían perdido la 2ª, 3ª y 4ª Baterías de Montaña del Rgto. Mixto de Artillería, con un total de 12 piezas Schneider de 7 cm. Presentes en Dar Dríus estaban las siguientes baterías, todas ellas del Regimiento Mixto de Artillería:

1ª Batería de Montaña: al mando del capitán Francisco Rubio Usera y el teniente Fernando Gómez López. Esta batería se reorganizó tras su desaparición en Abarrán el 1 de junio, y estaba presente de guarnición en Dar Dríus con 4 piezas Schneider de 7 cm. y 137 de tropa.

5ª Batería de Montaña: al mando del capitán don Ramón Blanco Díaz de Isla y del teniente Antonio Cortina Rico, agregado procedente de la 2ª Batería, con cuatro piezas Schneider de 7' y unos 139 de tropa. Esta unidad se había acogida a la posición de Izumar después del combate del día 21 de julio, último intento de romper el cerco sobre Igueriben, y unido a la riada de hombres y material que huian de Annual, deteniendo su marcha en Dar Dríus, donde pudo reorganizarse.

Batería Eventual: al mando del teniente José González Gil, con 2 piezas y un total de 64 de tropa. Esta batería esta a de guarnición en Dar Dríus.

Unidades de Ingenieros: El 23 de julio se reunieron en Dar Drius las seis compañías de Ingenieros de la Comandancia; la 1ª, 2ª, 4ª y 5ª procedentes de Annual, donde se hicieron cargo de la vanguardia de la retaguardia; la 3ª, que se dirigía a fortificar una nueva posición en la zona de Annual, y que pudo retirarse hasta Ben-Tieb con más de 60 bajas; y la 6ª, de guranición en Dar Drius. En total tuvieron un total de 127 bajas el 22 de julio, formando una fuerza de 433 hombres al mando del capitán Aguirre como el más caracterizado de los capitanes:

1ª Compañía: al mando del Francisco Nueve-Iglesias Sema, el teniente Aurelio Martínez Fernández y el alférez Antonio Albert Amat.

2ª Compañía: al mando del capitán Jesús Aguirre Ortiz de Zárate, con el teniente José Parera Forero y el alférez Alejandro Mateos Martín.

3ª Compañía: al mando del capitán Agustín García Andújar y el teniente Antonio Noreña Ferrer.

4ª Compañía: al mando del capitán José Eguía Chinchilla, por muerte de su titular, Dionisio Ponce de León Grondona, en la retirada de Annual; también muerió en ella el alférez Julián Romero López.

5ª Compañía: al mando del capitán José Maroto González, el teniente Emilio Fernández Sánchez-Caro y el alférez Ramiro Cortés López.

6ª Compañía: al mando del capitán Roberto Escalante Marzal.

RETIRADA DE DAR DRÍUS

El general Navarro fijó las 04:00 horas del 23 de julio para el inicio de la evación de dar Dríus. El comandante de Intendencia don Eduardo Armijo García, jefe administrativo y del depósito local de Dar Dríus, declaró al general Picasso que el general Navarro le había comunicado a esa hora su decisión de cancelar la evacuación en vista de la tranquilidad con que había transcurrido la noche.

En telegrama de las 04:50 horas, el Alto Comisario, general Berenguer, comunicó al general Navarro su decisión de mantener la línea del frente, en el que el campamento de Dar Drius debía ser el centro del dispositivo. Añadía la salida de los primeros refuerzos y de él mismo de Ceuta en dirección a Melilla.

Sobre las 08:00 horas el general Navarro canceló su orden de repliegue sobre Batel, si bien condicionó su permanencia en el campamento de Dar Dríus a la recepción de refuerzos, pues de lo contrario se vería obligado a retirarse en peores condiciones que las que se daban en aquel momento. Sin embargo, los hechos de la mañana del 23 de julio forzarían al general Navarro evacuar finalmente la posición.

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Fotografía de una columna en disposición de marcha.

Sobre las 09:00 horas se vió a los rifeños perseguir a un grupo de soldados en la dirección de la posición de Ichtiuen; se sacó una fuerza de protección y un sargento, un cabo y tres soldados de la citada posición pudieron acogerse en el campamento, donde relataron que eran los supervivientes del convoy de aprovisionamiento y su fuerza de protección, formada por 23 soldados al mando de un teniente.

Entre las 09:00 y las 10:00 horas tuvo que asentarse una batería ligera, que se había constituido de restos, en dirección a Cheif, y se mandaron tres escuadrones del Alcántara a proteger la llegada de los restos de la columna de Cheif, entre 200 y 300 soldados, que venían perseguidos y hostigados por los rifeños.

A las 10:30 horas el general Navarro ordenó la salida hacia Melilla de las compañías de Intendencia que había en el campamento. Su retaguardia recibió fuego de hostigamiento al pasar por el río Seco, pero al llegar al río Gan les esparaba una fuerza de moros a caballo que les tiroteó con más intensidad. A pesar de ello, los intendentes hicieron frente al enemigo y cruzaron el río en orden y atendiendo a su seguridad y a la del ganado y elementos que llevaban consigo. A lo largo del camino los camiones de las compañías de Intendencia fueron hostigados con fuego enemigo, obligandoles tener de contestar el fuego; además tuvieron que detenerse a recoger los heridos y enfermos que encontraron vivos en el camino, supervivientes de los ataques de los moros a los convoyes donde se les estaba evacuando. A las 22:00 horas llegaron a Melilla, donde fueron empleados al día siguiente en la defensa de la plaza, tan escasa estaba de efectivos.

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Cadáveres de soldados españoles abandonados en la cuneta.

A las 11:00 horas el tráfico por la carretera de Batel quedó cortado por los rifeños que, apostados en el río Seco y en el río Gan, éste último a unos 15 km. de Dríus y a unos 5 km. de Batel, y en unión de dos grupos a caballo, atacaban constantemente los convoyes de camiones iban entre Dríus y Batel replegando a los heridos e impedimenta, acuchillando y rematando a sus ocupantes, sembrando el camino de muertos. Ello obligó a ordenar a los escuadrones del Alcántara que salieran a despejar el camino. En su marcha tropezaron con un convoy de heridos que regresaba a Dar Dríus opor haber sido interceptado por los rifeños en el río Seco; el convoy dió la vuelta protegido por la Caballería a derecha e izquierda del camino; pero adelantados los camiones a los caballos, fueron atacados de nuevo por los rifeños y, obligados a parar, hicieron fuego para contenerlos en espera de la llegada de los escuadrones a galope, que obligaron al enemigo a retroceder. El convoy llegó maltrecho a Batel, algunos de sus componentes heridos a pié.

Sobre las 12:00 horas llegaron al campamento de Dar Dríus los restos de las posiciones de Karra Midar y Azib de Midar, al mando del alférez Lacaci y el teniente Calomarde respectivamente (éste último con tan sólo siete supervivientes), que no pudieron replegarse sobre Cheif en su momento.

Por todo ello, sobre el mediodía el general Navarro ordenó el inmediato abandono del campamento de Dar Dríus y la retirada de la columna sobre Batel. Esta decisión fue contestada por el teniente coronel don Eduardo Pérez Ortiz, del I Batallón del regimiento "San Fernando" núm. 11, que se hizo eco del deseo de la oficialidad del regimiento de quedarse a defender Dríus, y cuya tropa, debidamente arengada, había acudido a defender el parapeto. El general Navarro habló con el teniente coronel para explicarle las razones de su orden, que el teniente coronel acató.

Sobre las 13:00 horas la columna emprendió la salida, en aparente buen orden; a su paso recogió las posiciones de Haman y Uestia (esta última tuvo que ser reforzada y sostuvo fuego contra un grupo de rifeños apostados en el río y alturas cercanas), pero dejó a su suerte las posiciones de Dar Azugaj e Ichtiuen para que protegieron el flanco norte de su retirada.

La moral, cohesión y temple de los soldados de la columna estaban tan bajos que a los quince kilómetros, al ser atacados en el cruce del río Gan, la tropa se vino abajo, la columna se desorganizó como hiciera en la retirada de Annual y la marcha hacia Batel se convirtió de nuevo en una segunda huída.

LA MARCHA HASTA EL RÍO GAN

Según declaración del teniente de Artillería don Fernando Gómez López, de la 1ª Batería de Montaña del Rgto. Mixto de Artillería, al general Picasso, el orden de marcha fue el siguiente:

Primero salieron los escuadrones de caballería del Alcantara.
Luego siguieron algunos camiones cargados con municiones y heridos.
A continuación seguían varias compañías de Infantería y la batería eventual formada en Dar Dríus.
El grueso de la columna, a cuya cabeza marchaba el general Navarro con su EStado Mayor.
Seguía la 1ª Batería de Montaña del Rgto. Mixto de Artillería, al mando del capitan Rubio.
Cerraban la marcha las compañías del regimiento "San Fernando" núm. 11, al mando del teniente coronel Pérez Ortiz.
A su paso por las mismas, el general Navarro recogió las posiciones de Haman y Uestía, situadas al sur de la carretera, dejando sin recoger las de Ichtiuen ni Dar Azugaj, situadas al norte, que el general dejó a su suerte para que con su defensa protegiese ese flanco de la columna.

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El transporte de los heridos se hacía en artolas cargadas en mulos. 250 soldados se encargaron de guiar los mulos del convoy de heridos.

Despues de rebasar la posición de Uestía, tras haber recorrido unos cinco kilómetros desde Dar Dríus, el enemigo inició el hostigamiento por el fuego sobre la columna, a veces a muy corta distancia, obligando a contestar al fuego recibido sobre la marcha. Al poco tiempo la columna se encontró con los restos de los camiones asaltados durante la mañana y los cadáveres mutilados de los heridos y enfermos asesinados, lo que obligó al general Navarro ordenar su recogida y carga en mulas y armones de Artillería; pero esta orden encontró la resistencia pasiva de la tropa, que tuvo que ser obligada a recoger los cadáveres a punta de pistola de sus oficiales, diciendo el general Navarro que no avanzaría mientras hubiese un cadáver por recoger.

El fuego enemigo arreciaba conforme la columna se acercaba al paso sobre el cauce seco del río Gan, donde les esperaba numeroso enemigo allí apostado. La vanguardia de la columna se detuvo y la batería eventual se emplazó sobre la carretera y comenzó a disparar sobre el enemigo apostado en el flanco izquierdo, al norte de la carretera; pero la aglomeración de soldados a su alrededor era tal que la batería no pudo hacer fuego de forma efectiva.

Al hacer hacer la columna el fuego enemigo se cebó en ella de tal manera que el general Navarro ordenó al capitán Sigfrido Sainz, de Estado Mayor, formar guerrillas para abrir paso. El capitán formó una guerrilla con soldados del regimiento "Ceriñola" que desplegó a la izquierda del camino, pero los soldados que la formaron lo hicieron a regañadientes, pidiendo estar bajo el mando de sus oficiales, que estaban escondidos entre los mulos. El capitán don Ramón Blanco Díaz de Isla, jefe de la 5ª Batería de Montaña del Rgto. Mixto de Artillería, fue a buscar a esos oficiales, pero al no conseguir su colaboración, formó una segunda guerrilla que desplegó a la izquierda junto a la otra. En vanguardia el regimiento Alcántara se vió obligado a cargar varias veces para desalojar a los rifeños de sus posiciones, hasta sacrificarse por entero y desaparecer como unidad de combate. En retaguardia las compañías del "San Fernando" desplegaron también sendas guerrillas, pero con sus jefes naturales.

Al disminuir el ataque enemigo, las guerrillas se replegaron sobre la columna y continuaron la marcha hacia el río. Nada más cruzarlo arreció de nuevo el fuego enemigo, obligando a dos compañías a desplegar en guerrilla de nuevo, al mando de un alférez y de un capitán respectivamente. A partir de entonces los ataques enemigos disminuyeron, recorriendo la columna con cierta tranquilidad los cuatro o seis kilómetros que restaban hasta Batel.


EL SACRIFICIO DEL ALCÁNTARA

El 20 de julio los escuadrones del Alcántara se reunieron en Ben-Tieb al mando del teniente coronel Primo de Rivera, pues el coronel jefe, Francisco Manella Corrales, se encontraba en Annual al mando de la circunscripción, que le correspondía aquella quincena por ausencia del coronel jefe del regimiento de "Ceriñola" 42.

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El heroico comportamiento del Regimiento de Cazadores Alcántara nº 14 durante la jornada del 23 de julio es digno de elogio y debe ser divulgado. Aquí le vemos en acción en un cuadro de Ferrer Dalmau.

Sobre las 11:00 horas del 21 de julio recibieron la orden de adelantarse hasta Izumar para proteger la retirada de la columna de Annual; allí cargaron y dispararon sobre los rifeños, que dejaron de perseguir a los soldados españoles en huida. Llegados a Ben Tieb, el teniente coronel Primo de Ribera dejó al 5º Escuadrón en la posición para protegerla, mientras el seguía a Dar Drius. Posteriormente, el 5º Escuadrón protegió la retirada de Ben Tieb, que se efectuó en orden y sin bajas.

Durante la mañana del 23 de julio los escuadrones de Alcántara multiplicaron sus labores de protección: primero durante la retirada de las posiciones de vanguardia y columna móvil de Cheif, cuya acogida al campamento 192 jinetes del Alcántara con eficaces cargas, combatiendo al arma blanca y cuerpo a cuerpo diferentes veces, logrando atravesar la línea enemiga, dar la vuelta y atacar por la espalda a los rifeños; con ello consiguieron la continuación del avance, salvar la columna y su impedimenta y la entrada en orden de todas las fuerzas en Dar Dríus. Por esta acción al teniente coronel Primo de Rivera, que estaba al mando de la unidad, se le concedería la Cruz Laureada de San Fernando.

Posteriormente, los escuadrones del Alcántara se emplearon para despejar la carretera de Batel, cortada por los rifeños; por último, formaron en vanguardia de la columna Navarro en su retirada a Batel. Y aqui llegó el momento culminante del sacrificio de este heroico regimiento.

Cuando la columna llegó al cauce seco del rio Gan, se encontró con un fuerte contingente de rifeños apostados en las trincheras del río y disparando sobre los españoles. El teniente coronel Primo de Ribera formó sus escuadrones, les arengó y comenzó una serie de cargas de tal manera que logró desalojar a los rifeños de sus posiciones. Para conseguir tal éxito los jinetes del Alcántara tuvieron que cargar hasta en cuatro ocasiones, sufriendo numerosas bajas. En su última carga, los caballos no pudieron más y parece ser que los jinetes la realizaron a pié, llevando las monturas sujetas de las bridas. Durante todo el combate, hombres y caballos cayeron en apretada formación, tal y como se les encontró cinco meses después, la mayoría de ellos al otro lado del río; pero lograron salvar a la columna en retirada. Primo de Rivera perdió su montura en la tercera carga. El regimiento de Alcántara dejó prácticamente de existir, pues perdió 526 hombres: 3 jefes, 19 oficiales, 20 suboficiales y 474 de tropa. Tan solo sobrevivieron el teniente coronel Primo de Rivera (moriría posteriormente en Monte Arruit), dos comandantes, algunos oficiales y unos setenta de tropa. Todos ellos se unieron a la columna que se retiraba hacia Batel. Por su heroico comportamiento, el regimiento recibió una Cruz Laureada Colectiva ochneta años después.

LLEGADA A BATEL Y TISTUTIN

La columna Navarro llegó a Batel en total desbandada, repitiéndose los vergonzosos casos de comportamiento en oficiales y tropa, de forma que fue imposible parar la huida en Batel, sino que parte de la columna continuó hasta Tistutin, distante unos dos kilómetros y final de trayecto de la linea de ferrocarril con Melilla, habiendo algunos miembros de la columna que llegaron a Melilla en su franca huida. Citaremos el caso de la 5ª Batería de Montaña del capitán Blanco, que quedó completamente desorganizada durante el cruze del cauce seco del Gan, perdiendo todos sus cañones.

Cuando el general Navarro llegó al anochecer a Batel junto con la retaguardia de la columna se encontró con un tremendo caos, llegando incluso al extremo de verse obligado a pegar con su bastón a un teniente por ir, como muchos otros, sin estrellas ni emblemas. Tampoco encontró al coronel José Jiménez Arroyo, jefe del regimiento "África" núm. 68, a quien había enviado orden el día anterior de salir de Melilla para ponerse al frente de la posición de Batel e impedir que nadie retrocediese más atrás. El citado coronel había llegado en efecto a Batel a las 07:30 horas de ese día 23 de julio, y había pasado el día tomando y comprobando disposiciones sobre la evacuación de ganado hasta Monte Arruit y del personal herido y no útil hasta Melilla embarcando en la estación de ferrocarril de Tistutin. En Monte Arruit tuvo que imponer el orden y la disciplina pistola en mano, y con la ayuda de dos capitanes hizo hajar a soldados sanos de camiones de evacuación de heridos. Al regresar a Batel le dió un vahido, precursosa de una congestión cerebral que ya había sufrido con anterioridad, y regresó a Melilla. Al enterarse de todo ello, el general Navarro se encolerizó, y mandó varias compañías del regimiento África a Tistutin, al mando del capitán González Vallés, con orden de no dejar salir a nadie hacia Monte Arruit.

De los 2.566 soldados que salieron de Dar Dríus parece ser que tan solo 1.295 llegaron a Batel; el resto quedó muerto, disperso o continuó hacia Monte Arruit y Melilla son control de sus oficiales, sin que pueda darse por el momento una cifra más concreta. El general dividió la fuerza entre estas dos posiciones distantes dos kilómetros, por no caber todos en Batel, y se aprestó para la defensa, permaneciendo el general en esta última. En Batel quedaron unos 700 hombres, mezclados y de varias unidades, mientras que en Tistutin lo hicieron unos 400 hombres de Infantería e Ingenieros al mando del capitán de Infantería don Marciano González Valles, jefe de la Compañía de Ametralladoras del 1º Batallón del Rgto. "Africa", que, como más caracterizado, mandaba las compañías de este regimiento. El general ordenó al capitán Aguirre alojar todas las compañías de Ingenieros en Tistutin a fin de realizar trabajos de fortificación en la posición y mantener el enlace con retaguardia.

La columna quedaría en Batel y Tustutin hasta la madrugada del 29 de julio, momento en que, siguiendo las órdenes del general, inició la marcha de repliegue hacia Monte Arruit.


http://www.altorres.synology.me/guerras ... avarro.htm

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2015 05 12, 1:15
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