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Los suboficiales del Ejército de Tierra. 
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Reclutamiento, formación y promoción

Para el caso de los suboficiales, fue la provisionalidad la que se impuso, tanto en el acceso al Cuerpo, como para la promoción a los empleos de oficial. Al principio de la guerra se creó el empleo de alférez provisional. A este empleo se podía promocionar desde el CS, desde la tropa que así lo solicitara y además podía acceder el personal civil que se incorporaba a filas. Se estableció que el personal del Cuerpo de Suboficiales podía acudir a las convocatorias que para alféreces provisionales se publicaran206. De igual modo ocurría con el empleo de sargento provisional, creado para el personal que pertenecía a las clases de tropa y para los que se incorporaban a fila desde la vida civil. En ambos casos, se debía retornar a la condición desde la que se había accedido, en cuanto la Junta de Defensa Nacional lo estimara conveniente y una vez concluido el estado de excepcionalidad que lo propició207. Si se expone aquí es porque, al finalizar la guerra, muchos de ellos se integraron en las filas del Ejército. Gozaban de la plena confianza de los mandos, y fue un gesto de agradecimiento del nuevo Régimen a su esfuerzo y sacrificio en la consecución de la victoria final. Y también merece mencionarlos, porque supuso el más elevado número de personas entre los mandos intermedios.
En un principio había diferencias en las condiciones de ascenso y promoción en comparación con las del Ejército Popular. El bando nacional exigía estar en posesión de títulos de estudios, como mínimo el bachillerato, aunque preferiblemente los de maestro, perito, etc. Con el tiempo, estas exigencias se fueron suavizando. Por tanto, las condiciones previas de formación académica, y las posteriores de adaptación a las nuevas obligaciones adquiridas, serían cruciales para el desarrollo de los mandos subalternos de dicho bando. Para el acceso al CS con carácter provisional, se crearon, a partir de 1937, una serie de academias para cada una de las armas del Ejército que continuaron a lo largo de toda la guerra. Estas fueron:

 Infantería:
- Carrión de los Condes (Palencia), en marzo de 1937. Fue sustituida por la de Tafalla (Navarra) en mayo del mismo año208.
- Antequera (Málaga), en la misma fecha, y fue sustituida por la de San Roque (Cádiz) en mayo del mismo año209.
- Plasencia (Cáceres), en la misma fecha210.

Las academias de Carrión de los Condes, Plasencia y Antequera, se crearon con las primeras convocatorias de los cursos correspondientes de sargentos provisionales de infantería. El resto de academias fueron:

 Infantería:
- Dar Riffien (Marruecos), en septiembre de 1937211. - Jerez (Cádiz), octubre de 1937212. - Vitoria, en marzo de 1938213. - Soria, en octubre de 1938214. - Dueñas (Palencia), específica para los Flechas Negras215. - Fuentecaliente (Burgos), en julio de 1938216.

Se creó una academia en Pamplona, para la que se convocó un único curso, para 500 plazas que al final, junto con Vitoria y San Roque, no llegó a celebrarse.

 Artillería:
- Lluch (Mallorca), en diciembre de 1937217. - Medina del Campo (Valladolid), en septiembre de 1937218.
 Ingenieros:
- San Sebastián, en marzo de 1938219. Se trasladó a Zaragoza, en donde se celebraron el resto de los cursos del arma. - Zaragoza, en enero de 1939220.



206 En la orden sobre curso de alférez provisional, 8 de mayo de 1937: BOE. n.º 202, se especificaba que, además de los componentes del CS de las armas, también podrían presentarse los del cuerpo de intendencia. Las primeras convocatorias se publicaron en la orden de 1 de mayo de 1937: BOE. n.º 194. En ella se crearon las academias de alféreces provisionales, distintas de las de sargentos provisionales ya vistas.
207 Decreto por el que se dictan las condiciones para el desempeño del empleo de alférez al personal del Cuerpo de Suboficiales y clase de tropa, 4 de septiembre de 1936: BOJDN. n.º 17.
208 Orden por la que se instala la academia de Carrión de los Condes en Tafalla, 8 de mayo de 1937: BOE. n.º 202.
209 Orden por la que se instala la academia de Antequera en el cuartel de Diego Salinas, San Roque, 7 de mayo de 1937: BOE. n.º 202.
210 Orden por la que se convoca curso para sargentos provisionales de Infantería, 30 de abril de 1937: BOE. n.º 194. La de Tafalla, que sustituyó a la de Carrión de los Condes, por orden de 8 de mayo de 1937: BOE. n.º 202. Y la de San Roque, que sustituyó a la de Antequera, se publicó por orden de 7 de mayo de 1937: BOE. n.º 202.
211 Orden por la que se convoca curso para sargentos provisionales de infantería en Dar Riffien, 1 de septiembre de 1937: BOE. n.º 318.
212 Orden por la que se convoca curso para sargentos provisionales de infantería en Jerez, 28 de octubre de 1937: BOE. n.º 379.
213 Orden por la que se convoca curso para sargentos provisionales de infantería en Vitoria, 25 de marzo de 1938: BOE. n.º 523.
214 Orden por la que se convoca curso para sargentos provisionales de infantería en Soria, 20 de octubre de 1938: BOE. n.º 115.
215 No se encuentra la publicación de la convocatoria en el BOE, tal vez fuera mediante orden comunicada, pero se publicó el ascenso una vez finalizado el curso, 20 de enero de 1938: BOE. n.º 458.
216 Orden por la que se convoca curso para sargentos provisionales de infantería, para los Batallones de Trabajadores en Fuentecaliente, 14 de julio de 1938: BOE. n.º 16. Se trató de lo que puede parecer una rareza, ya que el personal destinado en los batallones de trabajadores, pertenecían al arma de Ingenieros. Las convocatorias que salieron posteriormente, ya si fueron para dicha arma.
217 Como en el caso anterior, no se encuentra la publicación de la convocatoria en el BOE, tal vez fuera mediante orden comunicada, pero se publicó el ascenso una vez finalizado el curso, 17 de enero de 1938: BOE. n.º 455.
218 Orden por la que se convoca curso para sargentos provisionales de infantería en Medina del Campo, 17 de septiembre de 1937: BOE. n.º 333.
219 Orden por la que se convoca curso para sargentos provisionales de zapadores en San Sebastián, 1 de febrero de 1938: BOE. n.º 472. Cesó su actividad como academia de sargentos de ingenieros por orden de 18 de mayo de 1938: BOE. n.º 575.
220 Orden por la que se convoca curso para sargentos provisionales para los batallones de Trabajadores, 13 de enero de 1938: BOE. n.º 15.

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Un caso especial fue el de la academia de automovilismo. Creada para dotar de sargentos de pelotón y de equipo de talleres móviles a los batallones de automóviles que se tenía previsto organizar, así como al servicio de recuperación.

- La Coruña, en agosto de 1937221.

Los cursos para infantería comenzaron en mayo de 1937, siguiendo la experiencia de los correspondientes a los alféreces. Para artillería comenzaron a convocarse en septiembre del mismo año. Ingenieros fueron más tardíos, comenzaron en marzo de 1938. Fue este año cuando los cursos adquirieron su verdadera dimensión. Como curiosidad, mencionar que el último curso que se convocó para sargentos provisionales fue para ingenieros, en la academia de Zaragoza, en marzo de 1939, para 200 alumnos de Zapadores. Demostraba la firme intención de continuar con la guerra, que ya se presumía ganada. Debía comenzar el 15 de abril, cuando ya había finalizado la contienda222.
A partir del primero de abril de 1939, se suspendieron todos los cursos convocados que no se habían iniciado. Los últimos sargentos provisionales de academias ascendieron el 1 de mayo de 1939. Fueron de infantería, de las academias de Vitoria y San Roque. Las convocatorias se anunciaban para la tropa y los componentes de la Milicia Nacional, a propuestas de los jefes, con la limitación de un máximo de dos o tres por compañía, escuadrón o batería, dependiendo del número de convocados. Los aspirantes debían tener un mínimo de edad de 18 años, y un máximo igual al de los reemplazos más antiguos que se encontraban en filas. Los alumnos se seleccionaban de cada uno de los Cuerpos de Ejércitos o Ejércitos: norte, centro y sur, además de las fuerzas de Marruecos y Canarias, con un número cerrado para cada convocatoria y academia. A partir de marzo de 1938, se comenzaron a dar preferencia a los hijos y hermanos muertos en campaña, o como consecuencia de heridas de guerra; hijos de poseedores de la Laureada de San Fernando y la Medalla Militar, y de mutilados de guerra.
Dos diferencias existían entre las convocatorias para alférez provisional y para sargento: Los primeros tenían que estar en posesión de titulación académica y lo solicitaban ellos mediante instancia; los aspirantes a sargento ni una cosa ni otra. La selección entre los aspirantes a sargentos provisionales se realizaba mediante la separación en tres grupos:

 Grupo A.- Los más preparados. A este grupo se le asignaba el 30 por ciento de las plazas a cubrir y en él eran incluidos los que habían permanecido por lo menos, dos meses en las unidades y Milicias en el frente. Poseían la preparación cultural siguiente:

- Conocimientos gramaticales, especialmente ortografía y análisis.
- Conocimientos de aritmética.
- Geometría de rectas y planos, polígonos etc.
- Nociones elementales de geografía en general y de historia.

 Grupo B.- Con poca preparación. A este grupo se asignaba otro 30 por ciento de las plazas y los que no poseían los conocimientos completos del grupo anterior, pero que hubieran permanecido en las unidades y Milicias del frente, al menos durante tres meses.
 Grupo C.- Los no preparados. El 40 por ciento restante de las plazas era asignadas a los que no poseían más cultura que la elemental y obligatoria de las Escuelas Nacionales. Se exigía una permanencia en el frente de al menos cuatro meses y que sus jefes los creyeran acreedores de participar en el curso.

Los dos últimos grupos fueron los de mayor demanda. La selección de los dos primeros grupos la realizaban los jefes de Cuerpo. La duración de los cursos variaba dependiendo del arma, con un mínimo de 15 días a un máximo de 45, todos lectivos. Hoy se nos antojaría un tiempo muy escaso para la formación de mandos, y puede que efectivamente lo fuera y por parte de los directores de las academias, se elevaron solicitudes en el sentido de ampliarlos. Pero se vivían momentos difíciles para dedicar a la formación de sargentos un tiempo mayor. A lo largo de la guerra se fueron ampliado, sobre todo a partir de finales de 1938 y principios de 1939, cuando el resultado de la misma estaba ya decidido.
Antes de comenzar los cursos, se publicaban en el BOE las condiciones económicas por las que se regirían los alumnos. Además del plus diario que tenían todos los cabos y soldados que se encontraban en el frente, se les concedía otro para tener una mejora de alimentación y un haber en mano extra223. La referencia de autores como Gárate o Blanca Carlier sobre el número total de cursos no coincide entre ellos, ni con los datos extraídos en este estudio, pero dan una aproximación lo bastante precisa del hecho extraordinario que llegaron a representar para el Ejército. Se puede asegurar que el resultado final de los cursos fue muy beneficioso para el Bando Nacional. Mediante una formula imaginativa, aportaron un número relevante de sargentos que previamente tenían cierta experiencia en combate, a la que unieron una formación necesaria para el mando de tropas en campaña. Además se atendió a la formación en sus aulas a personal de infantería de marina, de las diferentes milicias y voluntarios, así como a los componentes de los batallones de orden público.
No siempre se cubrían las plazas, por diferentes razones derivadas de las lógicas dificultades de una contienda armada. Otro factor a tener en cuenta era que los jefes de unidad eran reacios a permitir que se fueran los buenos soldados que poseían, ya que al realizar los cursos, ascendían y normalmente cambiaban de destino. Esto trajo como consecuencia que la superioridad diera instrucciones serias para corregirlo, apelando al patriotismo de los jefes y al bien del Ejército.

Arma/Especialidad Cursos Total
Infantería 51 24.500
Artillería 6 3.000
Ingenieros 10 3.950
Automovilismo 4 800
Total 67 32.250
Tabla 16. Resumen cursos convocados sargentos provisionales224.

No todos los cursos se convocaron en el BOE, como es el caso de los ya citados cursos de Dueñas, para los Flechas Negras, y el de Lluch, para Artillería. El total de sargentos provisionales promovidos mediante estos cursos, superaron los 24.000. Teniendo en cuenta que el total de convocados fueron más de 32.000, el porcentaje de plazas sin cubrir superó el 26 por ciento. Una cifra poco representativa teniendo en cuenta las circunstancias históricas que se estaban viviendo.
Las divisas para estos suboficiales, aun siendo las mismas que la de los sargentos profesionales del CS, cambiaron a lo largo de la contienda siendo las definitivas ribeteadas de negro, sobre galleta del mismo color de 7X13 cms. sobre el bolsillo superior izquierdo de la camisola225.
Al acabar la contienda, el Ejército mantuvo un gran número de sargentos y alféreces provisionales como reserva ante la posibilidad de involucrarse en el conflicto armado que se desarrollaba en Europa.



221 Orden por la que se convoca curso para sargentos provisionales de infantería en La Coruña, 16 de agosto de 1937: BOE. n.º 301.
222 Orden por la que se convocan 200 plazas para sargentos provisionales de zapadores en Zaragoza, 16 de marzo de 1939: BOE. n.º 77.
223 El plus diario para la tropa en combate era de 1,10 pesetas diarias. Durante la celebración del curso se aumentaba hasta las 3 pesetas, de las cuales 2,50 eran para la mejora de alimentación y 0,50 en mano para el alumno. Orden por la que se establecen los devengos de los cursos de sargentos provisionales en analogía con los de los alumnos para alféreces provisionales, 30 de junio de 1937: BOE. n.º 256.
224 No se contemplan los cursos para Batallones de Orden Público: 2 con un total de 550 convocados y 392 ascendidos.
225 Se establecieron al crear la figura de provisional por orden de 4 de septiembre de 1936: BOJDN. n.º 17. Por orden de 2 de noviembre de 1936, se establecieron los colores de las deferentes armas y cuerpo, continuándose el negro para los provisionales: BOE. n.º 21. Quedó sin efecto debido a lo imposible de su establecimiento cuatro días después: BOE. nº. 240. Se les autorizó a llevarlas en las prendas de cabeza por orden de 10 de noviembre de 1937 (Ruiz Martín, 1982, p. 86). Ver anexo XV.

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SEGUNDA PARTE
CAPÍTULO IV
EL PRIMER FRANQUISMO: CONSOLIDACIÓN DEL CS DEL EJÉRCITO (1939-1955)


La Guerra Civil puso de manifiesto la utilidad y necesidad del CS para el Ejército, sobre todo en el bando Nacional, en donde realizaron su trabajo en la primera línea del frente, como líderes de la tropa. Pero como ya se apuntaba, se encontró con graves problemas al finalizar ésta. El principal fue la inquietud por la marcha de la Guerra Mundial en Europa, ante la que sentía serias dudas sobre su posible implicación. Por una parte la dictadura tenía una cierta obligación moral, en correspondencia con la ayuda material y militar recibida durante la contienda civil, además de la clara afinidad política con las dictaduras centroeuropeas.
Por otra la ruinosa situación social y económica surgida de la guerra, sin olvidar la amenaza a la que estaba sometida por los aliados, ante los cambios de postura oficial, que no iban a permitir su ingreso en el conflicto. Al final se saldó tan solo con la aportación temporal de una división de Infantería compuesta enteramente por voluntarios, para luchar en el frente oriental junto a las fuerzas alemanas226. Al finalizar la Guerra Civil el 1 de abril de 1939, España tenía un desproporcionado e ineficaz ejército que serviría más como herramienta represora interior que disuasoria para el exterior. Las necesidades de la posguerra no lo hacían necesario, pero a diferencia de las desmovilizaciones que suceden después de cualquier otra guerra, Franco lo conservó por las razones ya expuestas; además pesaban las circunstancias internacionales como consecuencia del conflicto europeo227.
El armamento y material, obsoletos y mal mantenidos, no podían ser renovados pues los gastos de defensa, que suponían casi la cuarta parte de los presupuestos del Estado, se destinaban casi en su totalidad a pagar al personal y a mantener de mala manera un enorme, obsoleto e ineficaz parque de acuartelamientos. Cuando finalizó la Guerra, se trató de solventar el gran problema que supuso la masificación de personal en los diferentes estamentos militares, sobre todo entre los oficiales subalternos provisionales y los suboficiales del mismo origen. Pronto comenzó el proceso de absorción de este personal, primero el de los oficiales provisionales y de complemento mediante los cursos de transformación228; se reinauguró la AGM229; se crearon los tres ministerios militares230; se reorganizó el EMC, y se prestó mucha atención a la conscripción del soldado, tan necesario para tan desproporcionado Ejército.
No hubo un plan preestablecido para el reclutamiento y formación del CS, como sí lo hubo para la promoción, al crear la Escala Auxiliar EAUX. Se continuaría con los modelos heredados de la República, aunque con un seguimiento mucho menor. El suboficial no contaba en el nuevo Ejército porque había mucho de manera provisional. El periodo histórico del que se ocupa este capítulo es el de la primera época de la dictadura de Franco, que para el estudio de los suboficiales del Ejército, finalizaría 1955 con la promulgación de la ley del Voluntariado. Se trata de una época de continuismo del modelo heredado de la República, y de integración del elevado número de sargentos provisionales, excedentes de la Guerra Civil.



226 La posición de Franco durante la Segunda Guerra Mundial fue cambiante a lo largo del conflicto, dependiendo de las circunstancias del mismo. Primero se declaró la “estricta neutralidad”, por decreto de 4 de septiembre de 1939: BOE. n.º 248, cuando Alemania invadió Polonia; la misma fórmula para las invasiones de Bélgica y Holanda, por decreto 12 de mayo de 1940: BOE. n.º 134; cambió cuando Italia entró en el conflicto, a “no beligerante”, por decreto 12 de junio de 1940: BOE. n.º 165; cuando Alemania invadió la URSS, en junio de 1941, se creó la 250ª división de Infantería, División Española de Voluntarios (División Azul), que se envió al frente oriental para formar parte de la Wehrmacht; en total más de 46.000 soldados; de nuevo se elige la fórmula “no beligerante”, por decreto de 18 de diciembre de 1941: BOE. n.º 253, cuando Japón ataca la base estadounidense de Pearl Harbor y convierte el conflicto en mundial; por fin el 1 de octubre de 1943, cuando ya los EE.UU habían desembarcado en el norte de África y ofrecen las garantías suficientes a España de que no la invadirá, al mismo tiempo que comienza a observarse un desmoronamiento de las fuerzas del Eje, Franco hizo ante los representantes diplomáticos una solemne declaración de “neutralidad vigilante”, abandonando de manera definitiva la “no beligerancia”, aunque no se publicó en el BOE; ese mismo mes se retiró del frente oriental la División Azul.
227 En otoño de 1944 se inició la construcción de la Línea Pirenaica (P), con mano casi exclusivamente de soldados de reemplazo. No se acaba de entender el sentido defensivo que propició semejante obra, con considerable consumo de medios y utilización de personal, en época de escasez.
228 Decreto de 4 de junio de 1939, BOE. n.º 156.
229 Ley de 27 de septiembre de 1940, BOE. n.º 286.
230 Ley de 3 de agosto de 1939, BOE. n.º 221

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Evolución del CS en el nuevo régimen. Continuismo

El llamado Nuevo Estado, implantado por el bando victorioso en la contienda civil, continuó introduciendo lentos cambios en el CS heredado de la guerra, y sobre la última ley republicana del Cuerpo de 1935. Había numerosos problemas tanto en el Ejército como en el resto de la sociedad y las soluciones definitivas en política de personal tardaron en producirse. Fue prioritario atender antes a los asuntos más acuciantes.
El modelo de suboficial surgido de la Guerra Civil fue el anglosajón, basado en el reclutamiento desde la tropa, la formación en las academias de los regimientos, la carrera profesional en la que los ascensos se realizaban con ocasión de vacante y retiros a cortas edades231. Tiene un importante déficit cultural y formativo en comparación con el de la dictadura de Primo de Rivera y el de la Segunda República. En ambos casos habían conseguido importantes logros sociales y profesionales tras largos años de luchas reivindicativas, mientras que los del Ejército de Franco se encontraban postrados ante la tesitura de conseguir la continuidad de manera mísera, como componentes de un devaluado CS o pasar a engrosar el elevado número de desempleados en la sociedad de la posguerra, al carecer de formación ni cualificación laboral para ejercer una profesión. Nunca se les tuvo la misma consideración que al resto de profesionales del Ejército, como había sucedido durante la Segunda República, en la que se igualaron con los oficiales en todo lo referente a uniformidad, servicios, dietas de traslados etc. Como muestra de los muchos casos acaecidos durante aquel periodo, fue el hecho de que a los oficiales se les permitió vestir de paisano seis meses después de finalizada la guerra y a los suboficiales más de dos años después232, o el de que no se contemplara a los suboficiales entre los que tenían una profesión incompatible con el desempeño de sus obligaciones dentro del Ejército233.
Los suboficiales, aunque numerosos, eran poco significativos en comparación con la tropa y con los oficiales (Puel de la Villa, 2010a, p. 69), y continuó en parecidas circunstancias a las establecidas por la República antes de la sublevación. Durante los primeros años se nutrió de la integración de los sargentos provisionales que habían servido en el bando vencedor. Este colectivo, al que había que dar salida premiando su lealtad durante la contienda, estaba compuesto por personal muy heterogéneo, con distintos grados de formación, preparación y edades, aunque con elevada experiencia en combate.
Del mismo modo que durante la Guerra Civil, los militares que se alzaron contra la legalidad establecida, o simplemente aquellos que resultaban sospechosos, sufrieron la represión de la República, cuando acabó la contienda los vencedores no permitieron que sus enemigos retornaran al Ejército. Unos tuvieron que exiliarse, y los que no pudieron o no quisieron hacerlo fueron represaliados: fusilados o en el mejor de los casos encarcelados por largos periodos de tiempo. A ello había que añadir la depuración realizada por Varela, que separó, sin posibilidad de recurso, a los que, aun habiendo combatido en su bando, eran considerados sospechosos (Muñoz Bolaño, 2010, pp. 29-30). Tenían que presentar declaración jurada de sus vicisitudes durante la Guerra Civil, para continuar cobrando sus haberes correspondientes. Tal era el nivel de desconfianza existente en la época234. Algo parecido sucedió cuando se reguló la entrega de los «despachos de empleo» para los oficiales, y el «título de empleo» para los suboficiales, que parecía discriminatorio para un mismo grupo de profesionales, pero con distintas categorías235.
Este primer periodo comenzó por reingresar al Ejército a los brigadas, sargentos y cabos que habían sido licenciados con su reemplazo o por propia voluntad, que habían vuelto a filas durante la guerra y que estaban en posesión de la Laureada, Medalla Militar individual o habían ascendido por méritos de guerra236. Mientras tanto, se continuaba con el reingreso de los suboficiales que se habían acogido a las leyes de la República. En sentido contrario, se pasó a la situación de retirados a los suboficiales que no había participado en la guerra dentro de los ejércitos nacionales, después de un detenido examen de cada uno de los casos, cobrando los derechos pasivos que a cada uno pudieran corresponderles, y según la norma, «sin consideración de castigo»237. Y se permitió el licenciamiento de aquellos suboficiales provisionales y de complemento que se incorporaron de manera voluntaria al comenzar la guerra y que llevaban más de tres años de servicio, pero que a la postre no aliviaría el problema de la masificación238. También se trató de poner en orden el desequilibrio alcanzado por los ascensos durante la Guerra Civil, para ello se revisaron las antigüedades de los suboficiales ascendidos como consecuencia del decreto 50 de 1936, al no reunir todas las condiciones que en él se expresaban. Supuso quedar inmovilizado en el escalafón, ya de por sí masificado, a un gran número de mandos, en algunos casos tenientes y brigadas, y ascender en él a muchos otros que no se habían contemplado, incluidos los cabos. La inmovilización afectó al siguiente personal:

Infantería Caballería Artillería Ingenieros Intendencia Sanidad Total
356 98 584 134 53 26 1.251
Tabla 17. Inmovilizaciones del personal CS enero 1945.

Hasta el año 1945, no se unificaron los criterios de manera clara, por los que habrían de regirse las antigüedades de los ascensos a sargentos efectivos de las armas y cuerpos para su posterior escalafonamiento, habida cuenta de la enorme complejidad que suponía los distintos orígenes, normas legales y fechas por las que se debían regir, además de enorme volumen de este personal239.

 18 de agosto de 1936, para los comprendidos en el decreto 50/1936.
 30 de enero de 1937, a los sargentos ascendidos por la creación de nuevas Unidades.
 20 de marzo de 1937, a los que se vieron afectados por la corrida de escalas.

Y en 1950 finalizó la regularización de las antigüedades y se escalafonaron de manera definitiva, los suboficiales a los que afectó el decreto 50 de 1936, los transformados y los ascendidos por méritos de campaña240. El número de suboficiales continuaba siendo excesivo, como también lo eran sus edades, con poca aptitud física en la mayoría de los casos, que hacía difícil la lógica renovación de los escalafones. Además no había posibilidad de retirarlos sin causar un grave quebranto a la depauperada Hacienda del régimen, por lo que se involucró a toda la Administración para que absorbiera una parte importante de los excedentes del Ejército, mediante la creación de la Agrupación Temporal Militar para servicios civiles, dependientes de Presidencia de Gobierno241. De esta manera, se reservó a este personal el 50 por ciento de las plazas publicadas en todos los ministerios, así como en las Administraciones Provinciales, Locales y todos aquellos organismos paraestatales dependientes del Gobierno; para el caso de los ministerios militares, se les reservó el 100 por cien de las plazas. Las condiciones eran, además de estar en activo, tener más de 32 años de edad o, si era más joven, haber tomado parte en la Guerra Civil; superar unas pruebas de aptitud, de las que estaban exentos los que poseían el bachiller y los oficiales. Las categorías dentro de la Agrupación eran las de administrativos y subalternos.
Los que ingresaban en la Agrupación, causaban baja definitiva en sus escalas profesionales, pasando a formar parte de la EC. Continuaban percibiendo los mismos devengos que tenían en el Ejército, además de las gratificaciones que en cada Organismo o Administración tenían reconocidas. Estaban sometidos a la jurisdicción disciplinaria de los departamentos a los que habían sido destinados. Al alcanzar las edades de retiro correspondientes a las escalas a las que pertenecían, causaban baja de la Agrupación y alta en los Cuerpos de la Administración en el que desarrollaban su trabajo, hasta la edad de jubilación establecido para ellos. No cabe duda que fue una solución que resultó interesante para muchos suboficiales que veían lejana la promoción a oficial, mientras que la monotonía cuartelera nada les aportaba, por lo que se acogieron a ella un elevado número, al mismo tiempo que aliviaba un poco la presión que tenía el Ejército en ese escalón intermedio.
Pero los sargentos que continuaban en el Ejército, veían como sus edades aumentaban sin ascender a brigada, que les aliviaría de las funciones propias de su empleo, a la vez que aumentaría levemente su escasa paga. Como las expectativas no eran nada halagüeñas se les concedió el sueldo de brigada a los que llevaran más de veinte años de servicios en destinos y cometidos militares242. Tan dilatados llegaron a ser los tiempos de permanencia en los empleos de suboficiales.



231 Ver anexo XVI.
232 A los oficiales se les autorizó a vestir de paisano fuera de los actos de servicio, por orden de 31 de octubre de 1939: DOE. n.º 28. A los suboficiales por orden de 31 de agosto de 1941: DOE. 198.
233 Decreto por el que se prohíbe actividades ajenas al Ejército a generales, jefes y oficiales, 14 de marzo de 1942: DOE. n.º 73. Se desarrolló por orden 28 de abril de 1942. Fue incumplido de manera reiterada a lo largo de los años.
234 Orden por la que se exigía a los suboficiales y personal CASE, a presentar declaración jurada de vicisitudes, 19 de diciembre de 1941: DOE. n.º 285
235 Orden por la que se establecen los trámites para la expedición de los empleos y condecoraciones, 8 de enero de 1943: DOE. n.º 20.
236 Decreto por el que se dispone el reingreso en el Arma, o Cuerpo al que pertenezcan, de los brigadas, sargentos y cabos que habiendo sido licenciados e incorporados a filas durante la Guerra Nacional, hayan sido recompensados en la forma que se indica, 6 de mayo de 1940: BOE n.º 152. A los suboficiales que cumplían las condiciones del decreto anterior, se les volvió a dar otra oportunidad para el reingreso, por decreto de 6 de junio de 1941: DOE. n.º 128. Se reguló por orden de 6 de junio de 1941: DOE. n.º 128.
237 Ley de 12 de julio de 1940: BOE. n.º 199. En el caso de los jefes y oficiales, se les pasó a las escalas complementarias y en algunos casos a retirados.
238 Orden por la que se establecen los criterios de licenciamientos de voluntarios con más de tres años de servicio en campaña, 13 de noviembre de 1939: DOE. n.º 40. Se amplió a los voluntarios que se encontraban ingresados en el Ejército, con anterioridad al alzamiento y que llevaban al menos cuatro años de servicio, por orden de 18 de diciembre de 1939: DOE. n.º 65. Y se reforzó con la continua publicación del licenciamiento de los distintos reemplazos, entre los que se encontraban suboficiales provisionales y de complemento. Un ejemplo es el del primer semestre de 1938 en el que se encontraban un buen número de suboficiales de ambas escalas, orden 16 de diciembre de 1939: DOE. n.º 64.
239 Orden de 4 de enero de 1945: DOE. n.º 8. Los sargentos efectivos ascendidos durante la Guerra Civil con menor antigüedad de cabo que el último ascendido en la corrida de escalas, tendrían que efectuar el curso de transformación, sin perder su efectividad.
240 Como el plazo para el estudio y regulación de todos y cada uno de los suboficiales que debían integrarse en los distintos escalafones, excedía con creces el tiempo establecido por la ley de lo contencioso- administrativo, se promulgó una ley por la que se ampliaba a dos años el tiempo para que la Administración realizara las rectificaciones y subsanara los errores en los escalafones de suboficiales, 18 de julio de 1951: BOE. n.º 199.
241 Ley de adjudicación de destinos civiles para oficiales de la Escala Auxiliar, suboficiales y determinada clases de tropa, 15 de julio de 1952: BOE. nº 199. A este efecto, se consideraban suboficiales a los sargentos provisionales que en aquellos momentos continuaban en el Ejército. Las normas fueron publicadas por orden de 11 de agosto del mismo año: DOE. n.º 181. Se modificó por la ley 30 de marzo de 1954: BOE. n.º 91
242 Ley por la que se concede el sueldo de brigada a los sargentos con más de 20 años de servicios, 22 de diciembre de 1953: BOE. n.º 358.

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Transformación de sargentos provisionales y de complemento.

El tiempo puso de manifiesto la dificultad que iba a suponer la integración en las escalas profesionales o en su caso, la separación del servicio de tan ingente cantidad de mandos. Era mucho lo que se les debía y la situación social no era propicia para comenzar una nueva vida fuera del Ejército. Y para complicarlo aún más, se incorporaron a la escala de complemento a los sargentos de las milicias de la FET y de las JONS que, aunque pasaron a la situación de licenciados con sus llamamientos, veremos más adelante que engrosarían el ya de por sí abultado número de aspirantes a las integraciones243. En muchos casos no se efectuaba el pase a la situación de retiro en las fechas señaladas para ello, continuando con la inercia de la guerra244.
Para tratar de poner orden entre este personal excedente de suboficiales provisionales, se publicaron múltiples disposiciones. Destacó por su volumen, la oferta realizada para la integración de los sargentos provisionales en la Guardia Civil, como tropa 10.000 plazas. Se trató de una degradación encubierta bajo el eufemismo de satisfacer las aspiraciones de los suboficiales provisionales y de complemento245. En total ingresaron 5.807 desde noviembre de 1941 a marzo de 1942, muy lejos de las expectativas creadas246.

Orden DOE Ingresados en la Guardia Civil
25/11/1941 269 769
25/11/1941 270 1.419
25/11/1941 271 750
25/11/1941 272 1.025
20/01/1942 051 166
20/01/1942 022 333
20/01/1942 023 684
17/03/1942 068 251
17/03/1942 069 410
Total 5.807
Tabla 18. Ingresos Guardia Civil sargentos provisionales.

Pero en algunos casos se trató de un viaje de ida y vuelta, ya que al publicarse el primer curso de transformación, se les permitió regresar a la situación primitiva o a opositar desde la propia Guardia Civil. De los ingresados regresaron al Ejército un total de 908 sargentos provisionales a los que hubo que destinar a sus Unidades y la casi totalidad del resto que continuaron en el Cuerpo, se transformaron en sargentos profesionales del Ejército.

Orden DOE Arma Reingresados en el Ejército
09/04/1943 083 Infantería 522
09/04/1943 084 Infantería 274
12/04/1943 085 Artillería 95
3/04/1943 086 Ingenieros 17
Total 908
Tabla 19. Reingreso al Ejército sargentos provisionales desde la Guardia Civil.

Cuando se creó el Ejército del Aire, causaron alta en el Arma de Tropas de Aviación, 364 sargentos de infantería, de La Legión, provisionales de infantería y habilitados de La Legión247. Parecido, aunque en mucho menor número, fue el caso de la recién creada Policía Armada y en el Cuerpo General de Policía, si quedaban plazas de las ofrecidas a los alféreces provisionales248.
Se ofertaron 500 plazas, pero en las mismas condiciones que al resto de excombatientes o alféreces249. Otro burdo intento de premiar el sacrificio de este personal durante la Guerra Civil fue el nombramiento de 49 sargentos provisionales como porteros de tercera, con carácter interino, de los Ministerios de Gobernación y de Educación Nacional250. Los sargentos no tuvieron acceso a las muchas oportunidades que se ofrecieron a los alféreces, como las de oficiales de prisiones, estadísticas o auxiliares de Correos. Un ejemplo fue en la promulgación de la ley sobre provisión de plazas para la Administración del Estado, en la que no se les contemplaba251. Muchos no sabían si podrían transformarse en militares profesionales, asegurando su categoría y sueldo, lo que les mantenía en un permanente y penoso estado de ansiedad, obsesionados en consolidarlos (Cardona, 2003, pp. 27-28). Aunque mucho más tarde que en el caso de los alféreces provisionales, se comenzó a resolver el problema del elevado número de sargentos provisionales que habían sido necesarios para engrosar las filas del Ejército durante la Guerra Civil: en el mejor de los casos más de 24.000 a los que había que añadir los de complemento y más tarde los habilitados a sargento252. Las bases de los cursos de transformación para el ingreso en las escalas profesionales de los sargentos provisionales se publicaron en junio de 1942, tres años más tarde que para los alféreces provisionales253. En ella se fijaron las condiciones y méritos que debían reunir los aspirantes para el resto de las convocatorias.
Como era de esperar, después de la guerra prevaleció sobre cualquier otro condicionante, el de los méritos en campaña: Laureados, Medalla Militar Individual etc. aunque también para los huérfanos y hermanos fallecidos en campaña. A los que habían sido cabos y que habían superado en su momento los dos cursos de formación de sargentos, con más de seis meses en el frente, se ascendieron a sargentos efectivos, con antigüedad de 1 de abril de 1939. Los aspirantes debían seguir un curso de transformación de cinco meses en las academias regimentales de sargentos, finalizado con la clasificación de aptitud, se ascendieron igualmente a sargentos efectivos con idéntica antigüedad.
Lo que se salió de la norma establecida fue el orden con el que ingresaban en los escalafones: el de los méritos antes citados y no por las calificaciones obtenidas en el curso. Esto puede dar una idea bastante aproximada del resultado final de los cursos de transformación. Se podía repetir una sola vez por enfermedad. Los alumnos no podían cambiar de destino mientras se celebraban los cursos de transformación, y tan solo asistían a los ejercicios tácticos de sus Unidades. Los que resultaban no aptos en los cursos de transformación, eran nombrados cabos primeros efectivos al finalizar dicho cursos, y los que no habían logrado ingresar como alumnos por méritos, ascenderían a dicho empleo de tropa en cuanto comenzaran los cursos.
Todos ellos cubrirían el 80 por ciento de las plazas de cabo primero disponibles, previa realización de un curso de transformación para el empleo con una duración de cuatro meses en las academias regimentales, al finalizar el cual serían confirmados en él con antigüedad de 1 de abril de 1939. En el empleo de cabo primero continuarían percibiendo los mismos ingresos que de sargentos provisionales, si no eran mayores. Para los sargentos que no se transformaron, se habían previsto diversas situaciones, dependiendo de las circunstancias de cada uno:

 Por conceptuación desfavorable: licenciados con su llamamiento o como soldado en otra Unidad.
 Por falta de aptitud física: Si era por heridas de guerra o enfermedad contraída en campaña, se licenciaban si tenían conceptuación desfavorable; en otro caso, afectos a destinos burocráticos con su sueldo y empleo de cabos primeros hasta los 51 años de edad, con retiro de sargento.
 Por razón de edad: Licenciados e ingresaban, previa petición del interesado, en la Escala de Complemento.
 Por no haber solicitado el curso reuniendo las condiciones mínimas para ello: Licenciados con su llamamiento y podían ingresar, en las mismas condiciones que los anteriores, en la EC. Si su llamamiento estuviera en filas, seguirían de soldados, en otra unidad, o como cabos primeros interinos hasta el licenciamiento. Éstos últimos podrían ingresar como sargentos, si lo solicitaban, en la EC


243 Decreto por el que se determina la situación de los sargentos de las milicias de la FET y de la JONS, 7 de octubre de 1939: BOE. n.º 284.
244 En este sentido se recordó a las Unidades la obligatoriedad del exacto cumplimiento de la ley, comunicando a los interesados y a la superioridad el cambio de la situación personal, por orden de 12 de julio de 1939: BOE. n.º 196. En 1940 se le dio rango de ley obligándose a los suboficiales su pase a la situación de retiro, con los derechos pasivos correspondientes, mientras que a los generales, jefes y oficiales se les daba la oportunidad de pasar a la reserva o a las escalas complementarias, dependiendo a la que pertenecieran, 12 de julio de 1940: BOE. n.º 199.
245 Orden por la que se convocan 10.000 de guardias de segunda en la Guardia Civil, para sargentos provisionales y de complemento, 12 de agosto de 1941: DOE. n.º 181. Ante la falta de expectativas, se prorrogó el plazo por orden de 24 de octubre de 1941: DOE. n.º 242.
246 Orden por la que se incluyen en el proceso de transformación a los sargentos provisionales ingresados en la Guardia Civil, 18 de noviembre de 1941: DOE. n.º 261.
247 Orden por la que causan alta en el Ejército del Aire sargentos del Ejército de Tierra, 10 de junio de 1940: DOE. 132.
248 Ambas fuerzas de la Policía fueron creadas por la ley de 8 de marzo de 1941: BOE. n.º 98.
249 Orden por la que se ofertan 500 plazas para agentes de tercera clase del Cuerpo General de Policía, 7 de septiembre de 1941: BOE. n.º 250..
250 Orden por la que se nombran porteros de tercera, con carácter interino, a 49 sargentos provisionales, 21 de enero de 1941: DOE. n.º 25.
251 Ley por la que se reserva el 80 por ciento de las vacantes producidas en la Administración del Estado, Diputaciones, Municipios y Corporaciones a los alféreces provisionales o de complemento, con diferentes méritos en campaña, en algunos casos sin exigencia de títulos académicos o facultativos, sin venir contemplados los sargentos provisionales que tenían los mismos méritos, 25 de agosto de 1939: BOE. 244. Para acudir a las oposiciones de las Administraciones era preciso, previamente, la autorización del Ministerio del Ejército, orden de 15 de diciembre de 1939: DOE. n.º 65.
252 Orden por la que se dictan las condiciones que deben cumplir los sargentos habilitados para realizar los cursos de transformación para sargento efectivo, 12 de febrero de 1944: DOE. n.º 36. Fue consecuencia del punto séptimo de la orden por la que se establecieron las antigüedades de los sargentos efectivos ascendidos durante la Guerra Civil, 28 de enero de 1944: DOE. n.º 23..
253 Orden por la que se publican las bases para los cursos de transformación para sargentos provisionales, 16 de junio de 1942: DOE. n.º 139.

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Pero el primer paso de la solución del problema no se refirió concretamente a los sargentos. En 1940 se volvió a crear el empleo de cabo primero, como escalón superior de la tropa, que desempeñaría las funciones de jefe de pelotón, es decir, las mismas que tenían los sargentos254.

Los cabos primeros desempeñaban las mismas funciones que los sargentos, pero no eran suboficiales, sino tropa, y cobraban un sueldo miserable. Muchos de ellos se licenciaban con su quinta, pero otros probaban fortuna en el Ejército y solicitaban el reenganche, que debían renovar periódicamente y que podía serles negado sin explicaciones. Atrapados entre la miseria y la esperanza, se convirtieron en un colectivo mal pagado y peor tratado, que arrastraba su situación durante años, en espera de alcanzar, algún día, los galones de sargento, que suponían la estabilidad profesional. Mientras tanto, eran odiados por la tropa ante la que se esforzaban en demostrar su precaria autoridad. La política dominante fue mantener gran número de ellos, con el fin de ahorrarse los sueldos de los sargentos y evitar el crecimiento del Cuerpo de Suboficiales (Cardona, 2003, p. 187).

Serían estos cabos primeros los que nutrirían durante muchos años el CS, alcanzando el empleo de sargento, una vez superados los cursos de formación correspondientes que se pusieron en funcionamiento a partir de 1945. Esta situación se perpetuó hasta el año 1974. Pero también fue el empleo al que se condenó a los sargentos provisionales y de complemento que no alcanzaron la conceptuación necesaria para realizar los cursos de transformación. Debían solicitar previamente el arma y el destino en los que querían cubrir vacantes de cabo primero y en donde debían realizar el correspondiente curso255. Estaba previsto que estos sargentos provisionales, hasta que no obtuvieran el empleo de sargento efectivo, aún después de transformados en cabos primeros, continuarían ostentando las mismas divisas que, como no profesionales les correspondían, gozando de todos los devengos, consideraciones y prerrogativas de los que venían disfrutando hasta la fecha. Pero el mando se dio cuenta muy pronto que se trataba de una injusta discriminación condenar a cabos primeros a este personal que durante tantos años habían desempeñado sus funciones de sargento, sin tener en cuenta los servicios prestados, además de que no serían muchas las instancias recibidas para semejante degradación.
Por lo que en septiembre del mismo año fueron convocados para realizar los cursos de transformación, dentro de una segunda agrupación que se creó para ellos256.
El proceso de transformación en sargentos profesionales constaba de una selección regional, clasificación por méritos, curso de transformación para sargentos y curso de transformación para cabos primeros257. Las vacantes se publicaron en agosto de ese año258:

Vacantes Sargento Cabos 1º Total
Infantería 2.619 3.581 6.200
Caballería 4 168 172
Artillería 2.476 1.606 4.082
Ingenieros 2.254 784 3.038
Intendencia 60 60
Sanidad 10 92 102
Farmacia 19 10 29
Veterinaria 25 9 34
Total 7.407 6.310 13.717
Tabla 20. Vacantes cursos sargentos provisionales y cabos primeros.

Con esta orden se pensó que al finalizar el ciclo establecido para la transformación, todos los sargentos provisionales o de complemento, estarían ascendidos a sargentos efectivos, a cabos primeros o retirados, dependiendo de las vicisitudes de cada uno. Este colectivo veía con preocupación su futuro conforme el tiempo pasaba, y en muchos casos no se veían capaces de superar las pruebas que les permitirían el deseado ingreso en el CS, a pesar de su experiencia en el servicio. Parecía una orden ambiciosa, a la vez que escasa, teniendo en cuenta la cantidad de sargentos provisionales y de complemento con que contaba el Ejército. El proceso comenzó a complicarse cuando se decidió no excluir a los sargentos provisionales que habían ingresado en la Guardia Civil por la orden de 12 de agosto de 1941, por lo que se volvió a ampliar el plazo de admisión de instancias y del resto del proceso ya iniciado259.
Posteriormente se hizo extensivo a los mayores de 35 años de edad260. En este caso ya no se indicó la fecha de comienzo del curso.
Es de suponer que la llegada de una ingente cantidad de instancias a la Dirección de Enseñanza, en la que los aspirantes solicitaban participar en el único proceso que tenían en el horizonte inmediato de ser profesionales militares, hizo pensar que el método elegido para ello no era el adecuado. Un solo curso para los miles de sargentos provisionales que cumplirían las condiciones de la convocatoria, era más que previsible que colapsaría la instrucción diaria de la mayoría de las unidades, que no se encontraban preparadas para semejante esfuerzo formativo, ni en lo referente a las instalaciones y material, ni con el profesorado, del que sin duda carecían. Por ello el Ejército se vio obligado a cambiar de manera radical el concepto y asemejarlo en lo posible, al de la transformación de los alféreces provisionales261.
El primer cambio fue dividirlos en dos cursos, el primero de los cuales sería para la mitad de las vacantes de infantería, artillería e ingenieros, así como para la totalidad de las de caballería, sanidad, farmacia y veterinaria; el segundo para la otra mitad de las que quedaban. Al mismo tiempo, se retrasó la transformación de los sargentos pertenecientes a la División Azul hasta nueva orden262. El segundo cambio, el más importante, se refería al lugar en donde se iban a desarrollar los cursos. Con el fin de unificar los criterios de formación, y quitar la responsabilidad de la formación a las unidades, se crearon en la Península cuatro Unidades Especiales de Instrucción para los sargentos provisionales de las armas, en las cuatro Escuelas de Aplicación correspondientes263. Los sargentos provisionales de veterinaria lo desarrollarían en la de caballería y los de sanidad y farmacia en la de infantería.
En Marruecos y Canarias se constituirían Unidades de similares características, dependiendo del número de alumnos. La duración del curso era de cinco meses y el régimen de los alumnos el de internado, cobrando dietas reducidas, de las que tendrían que abonar 10 pesetas diarias en concepto de alimentación264.



254 Ley por la que se crea el empleo de cabo primero, 21 de julio de 1940: BOE n.º 177.
255 Orden por la que se publica la relación de sargentos provisionales a los que les corresponde cubrir vacantes de cabo primero, 21 de mayo de 1943: DD. OO. E. nn.ºs 117, 118 y 119.
256 Orden por la que se convoca al curso de transformación para sargentos profesionales, a los componentes de la segunda agrupación que habían sido asignados para el empleo de cabo primero, 25 de septiembre de 1943: DOE. n.ºs 223, 224, 225 y 226.
257 Las fechas para la realización de los cursos se fijaron para el 25 de abril, en el caso de los sargentos, y 10 de septiembre del mismo año, para los cabos primeros. Ya se ha visto que en ningún caso, los sargentos provisionales y de complemento, serían cabos primeros.
258 Orden por la que se publican las plazas para los cursos de transformación de sargentos y cabos primeros, 1 de agosto de 1942: DOE. n.º 173. 259 La selección regional corría a cargo del Director General de la Guardia Civil; se dio un plazo de presentación de instancias de 15 días para Península y Baleares y 20 para Canarias y África y la selección antes del 10 de enero de 1943.
260 Orden por la que se hace extensivo a los sargentos provisionales que rebasen los 35 años de edad, para el proceso de transformación de sargentos provisionales, 28 de noviembre de 1942: DOE. n.º 272. La presentación de instancias finalizaba el 15 de diciembre; la selección regional el 15 de enero de 1943 y la clasificación por méritos, el 15 de febrero
261 Orden por la que se establecen nuevos criterios para el proceso de transformación de los sargentos provisionales, 29 de diciembre de 1942: DOE. n.º 292.
262 Muchos de los que regresaron de Rusia, después de haber combatido en condiciones muy duras, para las que no estaban acostumbrados ni preparados, a un enemigo que luchaba por defender su suelo, y que realizaron misiones superiores a sus capacidades, se vieron sorprendidos con que tenían que realizar un curso para demostrar su valía como sargentos. Hubo casos en los que se negaron a realizarlo.
263 Las Escuelas de Aplicación se encontraban en Madrid y sus alrededores:
 La de infantería en la C/ Fomento, 9.
 La de caballería en Alcalá de Henares.
 La de artillería en la C/ Zurbano, 21.
 La de ingenieros en Alcalá de Henares.
264 En la orden se detallaban las prendas que debían llevar consigo los alumnos y las que le proporcionarían las Unidades Especiales.

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Los alumnos podían repetir curso una vez, como se les exigía a los alféreces provisionales en sus cursos de transformación, y se incorporarían con el siguiente curso que se convocara265. Las normas y programas a desarrollar los formularía más adelante la Dirección de Enseñanza. Y se estableció como comienzo del curso el 8 de enero de 1943. El II curso se convocó para que diera comienzo el 15 de junio y finalizara el 15 de noviembre de 1943. Fue un proceso de selección más complicado266. Como en el anterior, se dividió en dos tandas, para que las Unidades Especiales pudieran atender a todos los alumnos. Además, para poder completar tanto el número de plazas como el de los méritos de cada uno de los opositores, se comenzaron a admitir cambios de arma entre los aspirantes que cumplían las normas, lo que desembocó en nuevas órdenes de los convocados y de sus nuevos destinos267. A partir de este curso se comenzaron a realizar prácticas en centros y unidades, con una duración de un mes. Y apareció por primera vez entre los aspirantes a suboficial como distintivo de alumnos, los cordones-cadeteras, que debían ser proporcionados por las Unidades Especiales, al igual que el mono kaki, los botos y tela para la confección de un uniforme completo, con cargo a la masita de los interesados268. A partir de IV curso los aspirantes fueron divididos en dos agrupaciones. La primera correspondía a los sargentos provisionales y de complemento que tenían plaza reservada de sargento y que realizarían los cursos de transformación como hasta ese momento. La segunda estaba compuesta por los sargentos no efectivos a los que correspondía transformarse en cabos primeros y que, como ya se ha estudiado, nunca accederían a ese empleo. Se realizaron ocho cursos de transformación, el último de los cuales fue una especie de curso escoba, para recuperar a los declarados no aptos una vez y los aplazados. A esos ocho cursos fueron convocados 16.839 sargentos provisionales de las distintas armas y cuerpos, de los que fueron declarados sargentos efectivos 12.379, el 73,5 por ciento de los convocados. Se celebraron de acuerdo al siguiente calendario:

Curso Convocados Fecha inicio curso Fecha Fin curso Inicio prácticas Fin prácticas
I 3.739 08/01/1943 08/05/1942
II 3.755 15/06/1943 15/11/1943 07/10/1943 07/11/1943
III 3.406 11/01/1944 11/06/1944 15/04/1944 31/05/1944
IV 2.713 15/06/1944 15/11/1944 15/09/1944 31/10/1944
V 1.581 22/01/1945 22/06/1945 22/04/1945 07/06/1945
VI 1.178 16/07/1945 16/12/1945 16/10/1945 13/12/1945
VII 338 14/01/1946 14/06/1946 14/04/1946 01/06/1946
VIII 129 15/07/1946 14/12/1946 14/01/1946 01/12/1946
Total 16.839
Tabla 21. Cursos de transformación de sargentos provisionales

Para atender a la formación de semejante número de alumnos fueron destinados 162 profesores para las Unidades Especiales269. También se realizaron dos cursos de perfeccionamiento en las Unidades de Transformación, en las mismas condiciones y duración, para aquellos suboficiales efectivos ascendidos durante la Guerra Civil que tenían menor antigüedad de cabo que el último de los comprendidos en la corrida de escalas de 20 de marzo de 1937. El fin último era el de escalafonar de manera correcta a todos los suboficiales efectivos, tanto a los ascendidos durante la guerra como a los que habían superado los diferentes cursos de transformación270. Los realizaron 961 sargentos y brigadas de las armas y cuerpos.
Una vez finalizados los cursos de transformación, los sargentos provisionales que no los superaron, fueron convocados a realizar el curso de cabos primeros ya previsto, en las academias regimentales271. Al mismo tiempo, se estableció que los cabos primeros procedentes de sargentos no efectivos que habían sufrido heridas de guerra o enfermedad contraída en campaña, ascenderían a sargentos efectivos al cumplir doce años de servicio o diez entre los empleos de cabo, cabo primero y sargento no efectivo y continuarían en sus destinos burocráticos hasta la edad de 51 años en que pasarían a la situación de retirados272.
Los sargentos no efectivos de las milicias de la Falange y de la JONS, que ya habían sido licenciados, ingresaron en la escala de complemento de infantería273. El resto de sargentos provisionales o de complemento que aún continuaban en servicio y que no quisieron participar en el largo proceso de integración como profesionales, o que no cumplían las condiciones físicas o de mérito, fueron licenciados si su llamamiento lo estaba y podían ingresar en la escala de complemento de su arma o cuerpo, para el caso de los provisionales, previa petición del interesado. Lo mismo sucedió para los que no habían superado el curso de cabo primero.
Pero quedaba un último fleco. El 2 de abril de 1954 llegaron los repatriados de los campos de prisioneros de Rusia, miembros de la División Azul. Entre ellos se encontraba un buen número de sargentos provisionales que necesitaban ayuda para reintegrarse a la sociedad. Los que querían continuar en el Ejército pudieron solicitar su ingreso en el CS, previa información sobre su actuación pues, como todos, eran sospechosos. Para ello tenían que aprobar los exámenes de aptitud y el tiempo de servicio en Rusia así como el de prisionero eran de abono para sus futuras carreras, por lo que en algunos casos podían ascender al empleo superior después de haber efectuado los cursos correspondientes; si no superaban el ingreso en el CS, quedaban en posesión del empleo de cabo primero, aunque con las divisas de sargento. También podían solicitar el ingreso en la Agrupación Temporal de Destinos Civiles, en las mismas condiciones que el resto de suboficiales. Si renunciaban a ambas posibilidades, eran licenciados. No era el final que ellos hubieran deseado, ni el que sin duda se merecieron274.



265 Orden por la que se permite a los sargentos provisionales a repetir una vez los cursos de Transformación para sargentos profesionales, 21 de mayo de 1943: DOE. 116.
266 Orden por la que se convoca el segundo curso de transformación para sargentos provisionales, 21 de mayo de 1943: DOE. n.º 116. Además de los convocados en esta orden, realizarían el curso los declarados no aptos y los aplazados en el curso anterior.
267 Por orden de 25 de marzo de 1943: DOE. n.º 73, se asignaron a 789 sargentos provisionales de infantería, las siguientes plazas:
 91 plazas de caballería.
 364 plazas de artillería.
 157 plazas de ingenieros.
 12 plazas de intendencia.
 134 plazas de sanidad.
 15 plazas de veterinaria
 16 plazas de farmacia Como consecuencia de ello, cambiaron de arma y destino por órdenes 4 y 5 de mayo de 1943: DD.OO. n.º 101 y 104.
268 Los cordones blancos, distintivos de los cursos, aparecieron por primera vez entre los alumnos aspirantes a suboficial con el III curso, y en adelante serían su referencia. Volvieron a hacer su la aparición con la creación de la Academia General Básica de Suboficiales (AGBS) en 1974.
269 Orden por la que se destinan a las diferentes Unidades Especiales, a los profesores para los cursos de transformación de los sargentos provisionales, 2 de enero de 1943.
270 Ordenes por las que se relacionan a los suboficiales efectivos que deben realizar los cursos de transformación, 4 de enero de 1945: DOE. n.º 8, y 10 de junio de 1946: DOE. n.º 136. A los cursos fueron convocados sargentos y brigadas.
271 Orden por la que se convoca curso de cabos primeros para sargentos provisionales no aptos en los cursos de transformación, 7 de junio de 1946: DOE. n.º 132.
272 Orden de ascenso a sargentos efectivos para los cabos primeros heridos en combate, 4 de enero de 1947: DOE. n.º 11
273 Orden por la que ingresan en la escala de complemento de infantería, los sargentos no efectivos de la Falange y de la JONS, 29 de marzo de 1947: DOE. 75.
274 Orden por la que se establecen las condiciones de reingreso de los prisioneros de Rusia, 5 de mayo de 1954: DOE. n.º 104.

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La formación del CS.

Una vez finalizado el largo y complicado proceso de transformación de los sargentos provisionales y de complemento que quedaban de la Guerra Civil, comenzó el que desde el principio debía ser el habitual marcado por la ley desde la República, para el ingreso de los cabos primeros en el CS. Para ello el Ministerio convocó el I curso en septiembre de 1945. Se realizó en las Escuelas de Aplicación de las Armas con una duración de seis meses y en régimen de internado, siguiendo la inercia de los cursos de transformación ya estudiados275. Los convocados eran cabos primeros que previamente habían superado el curso preparatorio para el de formación de sargento en las academias regimentales276. Los programas se publicaron en la misma orden de la convocatoria.
A partir del II curso, convocado en 1948, cambió radicalmente con respecto al anterior, por lo que se perdió el poco corporativismo que en ellos se lograba y la oportunidad de una única academia para todos los alumnos. Para empezar, se dejó de realizar en las Escuelas de Aplicación. Para ello se creó en cada demarcación territorial militar y en Marruecos, una serie de academias regionales de formación de sargento para cada arma y cuerpo. Se organizaron en las unidades que cada Capitán General designó y funcionaban con independencia del régimen interior de las mismas. Los alumnos no realizaban ningún tipo de servicio o instrucción que los distrajera de sus clases, por lo que las escuelas eran totalmente autónomas. Debido a lo extenso del parque de academias implementadas, se llegó a la cifra de 1.493 cabos primeros alumnos convocados para este primer curso. La distribución de las academias regionales fue la siguiente:

 Una de infantería para cada Región Militar, menos en la tercera, además de Baleares, Canarias y Marruecos.
 Una de caballería en la primera Región Militar y en Marruecos.  Una de artillería en la primera, tercera, sexta, octava, Regiones Militares, en Baleares y Marruecos.
 Una de ingenieros en la primera Región Militar.
 Una de intendencia en la primera Región Militar.
 Una de sanidad en la primera Región Militar y en Marruecos.
 Una de veterinaria en la primera Región Militar.

Los profesores eran tenientes y capitanes designados por la autoridad militar regional, que recibían una gratificación del diez por ciento de su sueldo. Al menos, a este profesorado se le suponía una dedicación plena, ya que tenían que preparar e impartir dos clases diarias, en aulas de no más de 30 alumnos, a diferencia de lo que sucedía con las academias regimentales. El director era un teniente coronel o comandante. Con el fin de unificar las calificaciones definitivas y evitar diferentes criterios de evaluación, el examen final que tendrían los alumnos que superaran la formación, se realizaba ante un tribunal único reunido en Madrid, que emitía la correspondiente acta con los aptos y no aptos, así como la calificación de cada uno, que marcaría el puesto en el escalafón por el que irían ascendiendo conforme se produjeran las vacantes277.
Pero el sistema era complicado y sobre todo pesado por lo que a partir del VII curso, se volvió al sistema de las Escuelas de Aplicación de las armas y cuerpos, excepto para el caso de sanidad, para el que se habilitó una academia especial. Con el IX curso, de un gran volumen de alumnos, de nuevo se adoptó el sistema de las academias regionales y con el X y último, el de menor número de convocados, finalizó en las Escuelas de Aplicación. Estos cambios de ubicación en nada ayudaron ni a la calidad de la formación ni a acrecentar el espíritu de Cuerpo, tan necesario para los suboficiales. Para estos cursos no se estableció el uso de los cordones distintivos de alumnos, que llevaban los que se transformaron. Un hecho más de la poca categoría que el Ministerio otorgaba a la formación del CS, que dependían directamente del EME en vez de la Dirección de Enseñanza, como en el caso de los oficiales. Hasta la promulgación de la ley del Reclutamiento Voluntario en 1955, se convocaron diez cursos de formación para el ascenso a sargento:

Curso DOE Fecha Inicio Curso Fecha Fin curso Plazas
I 207 02/10/1945 30/03/1946 359
II 46 02/04/1948 30/09/1948 1.493
III 87 10/05/1949 10/10/1949 953
IV 132 15/08/1950 15/01/1950 641
V 119 11/06/1951 11/12/1951 436
VI 295 20/01/1955 20/06/1955 501
VII 252 09/01/1956 09/07/1956 444
VIII 152 15/09/1956 15/03/1957 420
IX 252 07/01/1958 07/07/1958 1.710
X 252 07/01/1959 07/08/1959 352
Total cabos primeros convocados 7.309
Tabla 22. Cursos de sargentos.



275 Orden por la que se convoca el primer curso de sargento para el año 1945-1946, 10 de septiembre de 1945: DOE. n.º 207.
276 Durante la dictadura, los cursos de las academias regimentales se regularon por orden 15 de junio de 1942: DOE. n.º 135 y se ampliaron por orden de 9 de septiembre de 1948: DOE. n.º 208. En poco se diferenciaba de lo establecido por la República.
277 Los componentes del tribunal eran los siguientes: Presidente, el director de la Escuela de Aplicación y Tiro de cada arma; para intendencia, el Intendente director del Establecimiento Central de Intendencia; para sanidad el Inspector de Sanidad de la 1ª Región Militar; para farmacia, el Inspector de los Servicios de Farmacia del Ejército; para veterinaria, el Inspector de los Servicios de Veterinaria del Ejército. Tres vocales por cada arma y cuerpo, elegidos entre los jefes de las Escuelas y Establecimientos, auxiliarían a los Presidentes. Además, en cada tribunal formaba parte un oficial profesor de la academia a la que pertenecían los alumnos.

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Promoción

El modo de alcanzar la categoría de oficial, para asegurar un bienestar económico y social a los suboficiales, era fiel reflejo de la situación profesional de éstos antes de la proclamación de la República, cuando pertenecían a la segunda categoría de las clases de tropa y solo mediante sucesivos reenganches podían continuar en el Ejército, situación que únicamente la promoción permitía subsanar. A partir de 1931 la precariedad en la situación profesional desapareció, pero continuó la promoción como aspiración profesional, por motivos más políticos que profesionales. La promoción a oficial de los suboficiales tenía dos vías muy definidas durante la dictadura franquista: el ingreso en la escala superior mediante dos vías y el ingreso en la recién creada Escala Auxiliar EAUX, que era la vía curricular de los suboficiales.

El ingreso en la EA de oficiales: El deseo de superación

En 1940 se reabrió la AGM, clausurada por Azaña cuando Franco era su director. De alguna manera este hecho influyó en la promoción de los suboficiales. En la ley del restablecimiento se expresaba que el ingreso se haría por concurso-oposición, al que podían concurrir militares y paisanos278. Dentro de los militares se establecieron dos grupos279:

 Suboficiales profesionales, con una edad máxima de treinta años.
 Suboficiales de complemento y clases de tropa profesionales, con el título de bachillerato, con un año de servicio en filas como mínimo, y veinticinco años de edad como máximo.

Finalizada la guerra, todos los oficiales procedentes del CS que hubieran permanecido en el frente más de un año, fueron autorizados a ingresar en las academias militares para cursar los estudios correspondientes sin cubrir plazas de las convocadas, siempre que tuvieran el título de bachillerato. A los que superaran los cursos se les reconocería la antigüedad en el empleo de oficial alcanzada durante la contienda280. Posteriormente aquella orden se extendió a los brigadas281. Por otra parte, se crearon academias de transformación para integrar en la escala activa a los oficiales provisionales que habían participado en la guerra, donde se preparaban para ingresar en la AGM282. Y para satisfacer la aspiración de los suboficiales provisionales y otros profesionales que anhelaban integrarse en la escala activa de oficiales, se creó una academia de preparación para el ingreso en la AGM.
En el espíritu de la ley por la que se reabría la AGM, se reflejó que se mantenía la idea de que buena parte de los futuros oficiales debía proceder del CS, como había previsto la República, además de los jóvenes civiles con el nivel de estudios adecuado para superar las pruebas de ingreso. Pero conforme pasó el tiempo, esta idea se fue relajando sobre todo por el fuerte corporativismo que se creaba en la academia. Igualmente se continuaba con la tendencia de preparar a los suboficiales a fin de que ingresaran en la AGM, con reserva de cupo y en las mismas condiciones que el resto de aspirantes. Para conseguir el ingreso de los suboficiales en la AGM, a los que previamente había que preparar, se implantaron dos métodos muy diferentes entre sí, con resultados distintos283.



278 Ley por la que se restablece en Zaragoza la AGM, 27 de septiembre de 1940: BOE n.º 286.
279 Decreto por el que se modifican los artículos tercero, cuarto, quinto, sexto y decimocuarto, en el sentido que se indica, de la ley de 27 de septiembre de 1940 que restableció la AGM, 12 de septiembre de 1945: BOE n.º 272.
280 Orden por la que se dispone que podrán solicitar el ingreso en las Academias Militares los oficiales procedentes del CS, 7 de febrero de 1940: DOE n.º 33.
281 Orden por la que se amplía a los brigadas la orden de 7 de febrero, de 25 de abril: CLE n.º 143 de 1940
282 Ley sobre entrada en la EA del Ejército de los oficiales de complemento y provisionales, 29 de julio de 1943: BOE n.º 212.
283 Aunque el reglamento de Régimen Interior de la AGM establecía que el equipo del caballero cadete de los suboficiales y tropa que ingresaban en ella era abonado con cargo al Fondo de Material de la Unidades, en 1952 se cambió en el sentido de que sería sufragado por el propio Ministerio, 21 de agosto de 1952: DOE. n.º 101.

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La Academia Militar de Suboficiales: Vuelta al pasado

El primer método, y también el más interesante, consistía en el ingreso de los suboficiales en la escala activa de oficiales, sin pasar por la AGM. Para ello se creó una academia en 1943, semejante a la que había clausurado Franco en Ávila, a la que la ley denominó la “Academia Preparatoria Militar para Suboficiales” AMS284. Como en los casos anteriores de este tipo de academias, el nombre puede conducir a un equívoco, pues en realidad no se trataba de una academia para formar a los futuros suboficiales, sino de una academia en la cual los alumnos eran ya suboficiales profesionales a los que se formaba para ser oficiales. Se trató de un intento más en la historia contemporánea del Ejército, para tratar de evitar las ideas radicales y el peligroso obrerismo que podía desestabilizarlo (Busquets-Losada, 2003, 35). Ya se han estudiado los casos de las academias de Zamora, de Burgos y Córdoba, y la de Ávila, que tenían el mismo fin. Con ellas Sagasta, Primo de Rivera y Azaña quisieron ganar para su causa al importante grupo militar que representaban los suboficiales, facilitándoles el acceso a oficiales.
Franco no quiso ser menos. Mediante ella, el Ejército pretendió facilitar el acceso a la EA de aquellos que comenzaron su vida militar por los peldaños inferiores, y aprovechar así los beneficios de todos los valores que tenía el CS. En este trabajo se emplearon muchos medios humanos y materiales. Los nuevos tiempos exigían una preparación técnica militar cada día más compleja. Quienes quisieran alcanzarla por el camino que se les ofrecía, tendrían que cursar estudios preparatorios en la nueva academia. La AMS abrió sus puertas el 1 de septiembre de 1944. Se ubicó en el grupo escolar Miguel de Unamuno de Madrid hasta que el 15 de septiembre de 1948 fue trasladada a Villaverde (Madrid), al extinguirse la Academia Especial de Transformación de Oficiales Provisionales que había ocupado ese emplazamiento hasta entonces285. Las condiciones para ascender a oficial de la escala activa para el personal del CS, además del ingreso directo en la AGM, eran:

 Llevar un mínimo de seis años de servicio, dos de ellos de sargento.
 No haber cumplido los 35 años de edad.  Superar la oposición de ingreso.
 Cursar los estudios preparatorios y los estudios en las academias especiales de las armas.

El proceso era largo e iba encaminado a facilitar a los aspirantes el acceso con plenas garantías de igualdad con los caballeros cadetes que se encontrarían en las academias especiales de las armas y cuerpos. Precisamente por las condiciones de tiempo de servicio, así como el necesario para la preparación, las edades de los aspirantes eran muy superiores a la que tenían su origen en la AGM. Se realizaba en dos fases. La primera era preparatoria para el ingreso en la AMS. Para ello en cada regimiento, batallón o unidad similar independiente, se organizaban anualmente un curso de preparación al que podrían asistir los suboficiales que cumplieran las condiciones para el ingreso y que lo solicitaran, previo informe de sus jefes. Los alumnos seleccionados que no estuvieran destinados, eran agregados a una unidad de su guarnición en donde se realizara el curso. La asistencia a este curso era incompatible con otros de perfeccionamiento o formación, pudiendo aplazarlos, pero que tendrían que realizar si no ingresaban en la AMS o solicitaban la baja286. Con este método se evitaba a los aspirantes el desembolso económico que les habría supuesto realizarla por sus propios medios, que sin duda les hubiera hecho desistir, y además no les distraía de sus funciones y servicios asegurando la calidad de la preparación idónea para el ingreso. La duración del curso en estas academias era de diez meses, desde el 15 de septiembre al 15 de junio, con un mínimo de seis horas semanales de clases287.
Los profesores eran los oficiales estrictamente necesarios de la propia unidad, que tenían una gratificación del diez por ciento del sueldo. El programa era precisamente el que se solicitaba para el ingreso en la AMS288. El ingreso en la AMS era por concurso-oposición, entre los suboficiales que habían realizado los cursos de preparación y lo solicitaran. Los exámenes constaban de las siguientes pruebas:

 Reconocimiento facultativo y examen de aptitud física289.
 Ejercicio escrito de geografía e historia de España, y análisis gramatical morfológico290.
 Ejercicio de aritmética291.  Ejercicio de álgebra.  Ejercicio de geometría.

El tribunal estaba compuesto por un presidente, primer profesor y cuatro profesores de armas y cuerpos diferentes, el más moderno de los cuales ejercía de secretario, todos de la AMS292. Una vez superadas las pruebas, ingresaban en la AMS con la denominación de caballeros suboficiales cadetes, para seguir dos cursos escolares de 10 meses de duración cada uno, en las mismas condiciones que los caballeros alféreces cadetes que se encontraban en la AGM293. Superado el segundo curso, los alumnos ascendían al empleo de caballeros alféreces cadetes y se incorporaban a las academias especiales donde se fusionaban con los del mismo empleo, procedentes de la AGM, para continuar con ellos el plan de estudios y régimen de vida, como componentes de su promoción.
Con la promulgación de las nuevas normas para la formación de la oficialidad del Ejército, la enseñanza se dividió en tres etapas: La primera era la de capacitación académica, que se conseguía tanto en la AGM como en la AMS, con una duración de dos cursos, y en las academias especiales; la segunda era la de especialización, por un periodos de dos cursos y medio, que se adquiría en las academias especiales y finalizaba en la AGM; por último la de aptitud, en las escuelas de aplicación, para conseguir el empleo de comandante294. El resumen de estos primeros años es:

Curso Convocados Ingresados Ascendidos CAC295 Julio Septiembre Total
I 105 122 50 14 64
II 185 122 65 8 73
III 200 106 44 9 53
IV 200 56 37 0 37
V 150 91 43 20 63
VI 155 43 36 22 58
VII 92 38 24 14 38
VIII 92 74 25 11 36
IX 107 92 46 17 63
X 110 94 78 10 88
XI 100 54 37 19 56
XII 100 36 35 12 47
XIII 100 21 13 16 29
XIV 80 20 23 0 23
Total 1.776 969 556 172 728
Tabla 23. Cursos en la AMS.
Estos alumnos no solían ser bien vistos por sus compañeros que habían cursado los dos primeros años en la AGM, especialmente por los componentes de las armas técnicas, Artillería e ingenieros, debido a su bajo nivel cultural, distinta mentalidad y mayor edad, lo que acrecentaba la distancia social entre ellos, en vez de reducirla, fin último de ambas academias (Busquets, 1967: 145 y 166). Al finalizar su formación ascendían a tenientes de la EA, intercalándose con los procedentes de la AGM, según la puntuación obtenida. Durante los 14 años de esta primera época de 1944 a 1957, por sus aulas pasaron, en constante disminución a lo largo de los años, 969 alumnos de 1.776 convocados, y 752 ascendieron a alféreces cadetes, lo que da idea de la dureza de sus programas de enseñanza (Busquets, 1967, 145).



284 Ley sobre ascenso de los componentes del CS a oficiales de la EA, 13 de diciembre de 1943: BOE n.º 350. Las normas para las pruebas de acceso se publicaron por orden 1 de marzo de 1944: DOE. n.º 52; y las plantillas por orden 6 de junio del mismo año; DOE. n.º 129.
285 La AMS heredó la bandera de la Academia Especial de Transformación de Oficiales, y se le autorizó a cambiar el lema de la misma, por orden de 25 de octubre de 1948: DOE. n.º 245. La Academia de Transformación de oficiales se creó por orden 7 de octubre de 1943: DOE. n.º 231.
286 Orden por la que se publican las instrucciones para el ingreso en la AMS, 1 de marzo de 1944: DOE. n.º 52.
287 Para el primer curso de preparación para el ingreso se fijaron las fechas de inicio el 20 de marzo y la de fin el 25 de agosto, debido a la premura de la convocatoria.
288 El programa se publicó en el apéndice n.º 2 de la CLE. de 1944. Se remodeló por orden 9 de julio de 1948: CLE. n.º 95.
289 Eran los mismos que los marcados para el ingreso en la AGM, 8 de agosto de 1941: DOE. n.º 178.
290 El aspirante debía expresarse de manera sencilla, sintética y gramaticalmente correcta. El tema se elegía por sorteo entre los del programa y tenía un tiempo máximo de desarrollo de tres horas. La nota para los dos primeros ejercicios era “admitido” o “eliminado”.
291 El resto de pruebas consistía en la resolución de cuatro problemas de cada una de las materias. Debían solucionar al menos dos de cada uno de los ejercicios de las pruebas para superarlas, con un tiempo de tres horas cada ejercicio. Estas tres pruebas eran objeto de puntuación numérica y su media aritmética era la que marcaba el orden de los aprobados.
292 En el caso de la primera prueba, el tribunal estaba compuesto además de por el presidente, por tres médicos militares y un profesor de educación física. Para demostrar la limpieza del proceso, el aspirante no ponía nombre a su ejercicio ni lo firmaba, sustituyéndolo por un “lema”; en sobre aparte, depositaba en un buzón que tenía el tribunal, todos sus datos que lo identificaban, junto con el “lema”.
293 Les era de aplicación el régimen interior de la AGM.
294 Decreto-ley por el que se dan las normas para la formación de la oficialidad del Ejército, 22 de diciembre de 1950: DOE. n.º 6 de 1951. Se modificó por decreto de 7 de marzo de 1952: BOE. n.º 76. 295 Caballero alférez cadete

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La Escala Auxiliar  EAUX 

Los suboficiales de las armas y los cuerpos que podían alcanzar la categoría de oficial a través de dichos centros eran muy escasos en relación con su número total, y el camino para alcanzar el nivel mínimo exigido muy duro. Conscientes de las limitaciones que la situación les imponía, y para tratar de dar una salida digna a sus anhelos, se creó en 1944 la EAUX del Ejército296.
Esta nueva vía para promoción a oficial se realizaba desde el empleo de brigada. El proceso de formación era similar al de los cursos para ascenso a sargento o brigada. Éstos debían tener al menos tres años de aptitud y superar un curso de formación de seis meses en las academias regimentales, de las que habría una en cada guarnición que la precisara. Los exámenes se realizarían en Madrid y la nota final era «apto» y «no apto»; cumplidas las dos condiciones, ascendían a la categoría asimilada de teniente auxiliar por antigüedad y con ocasión de vacante. Los brigadas podían ser convocados tres veces seguidas, perdiendo el derecho de ingreso en la EAUX si no superaban el curso. El empleo de capitán auxiliar, último de esta escala, se obtenía también por antigüedad, a partir de los tres años de teniente y una vez conseguida la aptitud necesaria, pero para ello los tenientes de la escala activa con la misma o mayor antigüedad, tenían que haber ascendido con anterioridad297.
En un principio la ley les asignó misiones de carácter burocrático y administrativo, sin ocupar destinos de mando de armas. Se les distinguía del resto de oficiales por una insignia, y por el calificativo de «Auxiliar», como si la edad no fuera de por sí suficientemente esclarecedora de su procedencia298. Mientras se publicaban las normas y los programas para realización de los cursos de perfeccionamiento en las academias regimentales, se llenó de contenido la nueva escala, mediante el ascenso de todos los que en la fecha de la promulgación de la ley eran brigadas, lo que sin duda alivió las escalas del CS299.

Infantería Caballería Artillería Ingenieros Intendencia Sanidad Total
Brigadas 1.125 101 436 150 49 11 1.872
Tabla 24. Primeros ascensos de brigadas a tenientes de la EAUX.

Si se quería conseguir una escala que fuera competente y eficaz, el modelo de formación, basado en escuelas regimentales no era el adecuado. Por eso se celebraron tan solo dos cursos durante estos primeros años:

Curso Inf. Cab. Art. Ing. Int. San. Far. Vet. Total
I 50 4 25 4 13 5 6 14 121

II 55 5 25 3 9 5 3 8 113 Total
105 9 50 7 22 10 9 22 234
Tabla 25. Únicos cursos en academias regimentales para la EAUX.

Pero la EAUX fue utilizada también como colchón de salvación para los caballeros cadetes de la AGM que no superaban la formación. Tanto si habían sido con anterioridad suboficiales como paisanos, podían solicitar el ingreso en la escala con el empleo de alférez, que se creó en la EAUX precisamente por esta razón y en exclusividad para los que tenían este origen300. Con la entrada en vigor de la ley del Voluntariado, que veremos en el capítulo siguiente, cambió de manera importante tanto la formación como el modelo de carrera.



296 Ley por la que se crea la EAUX de Oficiales del Ejército, 25 de noviembre de 1944: BOE n.º 332.
297 Orden por la que se dictan normas para el ingreso de los suboficiales en la EAUX, y las condiciones para el ascenso a capitán, 28 de enero de 1944: DOE. n.º 293.
298 Orden por la que se establece la insignia “A” metálica para los tenientes y capitanes de la Escala Auxiliar del Ejército, 21 de abril de 1945: DOE. n.º 90. Esta norma pronto cayó en desuso.
299 Orden por la que asciende a los brigadas de las armas y cuerpos al empleo de teniente de la Escala Auxiliar y se establece su escala inicial, 1 de enero de 1945: DOE. n.º 4.
300 Decreto ley por el que se concede el pase a la EAUX de las armas y cuerpo de intendencia a los CAC de la AGM, 16 de junio de 1954: BOE. n.º 177

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CAPÍTULO V
EL SEGUNDO FRANQUISMO: LEY DEL VOLUNTARIADO (1955-1974)


La finalización de la guerra agravó la necesidad de suboficiales jóvenes en el Ejército, que no podía ser satisfecha con los sistemas en vigor ya expuestos, porque con la capacidad económica del momento era imposible asumir la carga que representaría un elevado número de ellos, la mayoría con una edad avanzada. Había un acusado desnivel económico entre los ingresos de los sargentos y los cabos primeros, el empleo más elevado de la clase de tropa y desde el que se promocionaba al empleo superior. En consecuencia, esta situación había creado, por un lado, el aumento no deseado de edad entre los cabos primeros y por otro, un estado de permanente desilusión, nada aconsejable para el funcionamiento del Ejército. Una vez concluido el proceso de profesionalización de los sargentos provisionales, el ministro del Ejército general Muñoz Grandes trató de rejuvenecer el CS mediante el sistema de atraer a jóvenes al reclutamiento de voluntarios de tropa301.
El proyecto tenía dos fines primordiales: asegurar la continuidad de la instrucción y los servicios de las unidades durante el relevo de los reemplazos, y proporcionar mandos de suboficiales y oficiales de la EAUX, dotándola de personal con la suficiente fortaleza física y de carácter que permitiera el trato con la tropa, así como la capacitación necesaria para el ascenso al empleo de sargento, o bien preparar a los que no consiguieran este objetivo para su incorporación a la vida civil302. Mientras la Segunda República empleó cuatro años y tres leyes para perfilar el CS, la dictadura de Franco, con muchos más problemas que solventar, tan solo promulgó dos, y la principal no dirigida específicamente a los suboficiales, sino a la tropa voluntaria en la que englobó a los suboficiales y a la EAUX303. Demostró poco interés hacia los suboficiales durante tan dilatado periodo, y que repercutió de manera importante en el Ejército. Se incentivaba el ingreso y la permanencia en el Ejército, de manera voluntaria, a los jóvenes que quisieran realizar el servicio militar y pensaran hacer la carrera de las armas en sus escalones intermedios.
Con posterioridad se reguló qué tipo de unidades y en qué porcentajes podría cubrir puestos esta tropa304. En adelante, este sería el método de ingreso al CS. Se articularon los medios para su filiación en edades anteriores al de su ingreso en el servicio militar obligatorio, y debían servir en filas durante al menos veinte meses. Para no envejecer en demasía a este grupo, se restringió su posterior permanencia en el Ejército a los que no superaran las pruebas de acceso al empleo de sargento. Pero, como en épocas anteriores, llegó a suponer un grave problema para las unidades al no cumplirse en la mayoría de los casos. El proyecto atrajo momentáneamente a bastantes jóvenes, que ingresaron en los regimientos con la intención de convertirse en sargentos. Los soldados llegaron rápidamente a cabo y cabo primero y allí se estancaron, porque apenas se convocaron algunas plazas anuales para sargento. Entonces se encontraron comprometidos, sin otras opciones profesionales, mal tratados y peor pagados. Pronto perdió su encanto y la mayoría de los voluntarios abandonó el servicio al terminar el compromiso (Cardona, 2003, 241).
El capítulo segundo de la ley del voluntariado se dedicó al Cuerpo de Suboficiales. Poco variaba su contenido con respecto a las anteriores normas dictadas y respetaba los dos empleos de sargento y brigada de la ley de 1935.



301 Ley por la que se regula el reclutamiento voluntario en el Ejército de Tierra, así como el ingreso y la permanencia en el CS y EAUX, 22 de diciembre de 1955: BOE n.º 359. Se reglamentó por orden de 30 de enero de 1956: BOE. n.º 53.
302 Proyecto de ley por el que se regula el reclutamiento voluntario en el Ejército de Tierra, así como el ingreso y la permanencia en el CS y EAUX, 5 de octubre de 1955: BOCE n.º 506.
303 La otra ley fue para aumentar a cuatro los empleos de suboficial, que estudiaremos más adelante.
304 Orden por la que se señalan las unidades que pueden admitir voluntarios, porcentajes y fechas de ingresos, 30 de marzo de 1956: CLE n.º 18

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2016 07 22, 1:53
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Mensaje sin leer Re: Los suboficiales del Ejército de Tierra.

Progresión y estancamiento de la carrera del CS

Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, que alejaba del horizonte inmediato nuevos conflictos, hubo una paulatina desaparición de unidades que desembocó en la reducción de las plantillas de personal militar y en la paralización de los escalafones. La consecuencia directa fue que aumentó el tiempo de permanencia en el empleo de sargento, que no veían llegar el momento de mejorar su situación profesional y económica, aunque tuviesen cumplidas todas las condiciones para el ascenso.
El retraso y sus consecuencias se agravaban debido a que el CS contaba únicamente con dos empleos, y que al tratarse de una estructura estratificada, inevitablemente repercutía en el último empleo de tropa: el de cabo primero. Éstos no podían ascender a sargento, aunque cumplieran todos los requisitos exigidos, hasta que no existieran vacantes, por lo que la edad de ingreso en el CS comenzó a incrementarse notablemente. Los oficiales de la EA continuaban saliendo año tras año de la AGM, por lo que los empleos inferiores de su escala continuaban aportando la renovación generacional constante. Pero eso no sucedía entre los suboficiales. Para tratar de paliar en lo posible ese estancamiento, en 1960 se crearon dos nuevos empleos, pero que no solucionó el problema de envejecimiento del Cuerpo, más bien lo agravó en más escalones305:

 Sargento primero, intermedio entre sargento y brigada.
 Subteniente, último empleo del Cuerpo de Suboficiales306.

El ascenso a sargento primero se concedería de oficio al cumplirse una de estas dos condiciones:
 Haber permanecido diez años en el empleo de sargento.  Tener aprobado el curso de brigada.

Y el ascenso a subteniente:
 Haber permanecido diez años en el empleo de brigada.  Tener la aptitud para el acceso a la EAUX.

El problema real del estancamiento en el CS era la imposibilidad de que los brigadas promocionaran a la EAUX con la suficiente rapidez, impidiendo así el ascenso en los empleos inferiores. Parecía menos llamativo que para ascender a brigada el sargento primero tuviera diez años de servicio, que veinte en el empleo de sargento, pero en realidad era lo mismo. Por tanto, la primera consecuencia fue la económica, que paliaba en parte, el problema endémico que padecían, pero no alivió a los suboficiales pues las misiones asignadas al sargento primero no diferían en nada a las del sargento, lo mismo que las del subteniente de las del brigada.
La creación de los nuevos empleos trajo como primera consecuencia desagradable, un considerable aumento del tiempo de permanencia en los empleos de suboficial, antes de poder ascender a teniente, con una edad que superaría el máximo de cuarenta y cinco años marcada por la ley de creación de la EAUX, impuesto por la necesidad de rejuvenecerla, y que era el objetivo último de las aspiraciones de los suboficiales por ser su promoción curricular. Era algo parecido al generalato para los oficiales.
Sin embargo pronto se comprobó su inoperancia y hubo que anular este límite de edad307. Se consideró que el perjuicio causado a los suboficiales, y el leve rejuvenecimiento


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305 Ley 46/1960, de 21 de julio, por la que se crean dos nuevas categorías en el CS del Ejército: BOE n.º 176. Se desarrolló por orden de 28 de julio del mismo año, que también establecía las divisas y funciones de ambos empleos: DOE n.º 173.
306 El subteniente perteneció al ámbito de los oficiales hasta el año 1867, más concretamente entre los alumnos de las academias, como primer empleo. En aquel año desapareció y fue sustituido por el de alférez; real decreto de 23 de abril: GM n.º 114. Volvió a aparecer durante la Segunda República en 1931 con la creación del Cuerpo de Suboficiales. Desapareció en el mismo periodo con la reforma del Cuerpo de 1935.
307 Ley 4/1972, de 26 de febrero, por la que se modifican determinados artículos de la ley de 22 de diciembre de 1955, que regula el ingreso y la permanencia en el CS y EAUX: BOE n.º 51.

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2016 07 22, 1:59
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